Ser jefe no es tarea fácil y menos cuando se llega sin haber recibido preparación previa para desempeñarse en el cargo. Una encuesta realizada a 100 ejecutivos de América Latina, que representa la situación de más de 30.000 jefes del continente, refleja que 88% de ellos no recibió formación específica antes de asumir su función.
En la investigación, Martha Alles, consultora regional argentina que realizó el estudio, detectó que el restante 12% de las personas que sí habían recibido formación antes de asumir el cargo, ninguna tuvo una formación integral.
En Uruguay la sensación es similar. Las consultoras coincidieron con los resultados. Tanto Enrique Mañana, gerente de Recursos Humanos de KPMG, como Neker de la Llana, gerente de Servicios Profesionales de Manpower, aseguraron que existe sobre todo capacitación en habilidades técnicas y no en blandas como son las de liderazgo, trabajo en equipo, comunicación. Para Mañana existe un déficit de las empresas en destinar recursos a estas áreas.
"Un gerente es alguien que ayuda a establecer y a clarificar metas de su equipo de trabajo, dar herramientas para que el grupo pueda cumplir los objetivos, pero muchas veces no está claro su rol porque es elegido como jefe por su conocimiento específico", reafirmó De la Llana.
En esa línea, Gerardo Zambrano, director de la empresa de remates Zambrano & Cía, recordó que hace 20 años que abrió su propia firma, pero fue a los 28 años en la empresa de remates Victorica donde comenzó sus labores como jefe de producción. Él había terminado el liceo y decidido realizar un curso de Técnico Rural. "Ser jefe no está en ningún libro" sino que "uno va tomando espacios, dedicándose más y teniendo más autoridad", señaló. Recalcó que no hizo ningún curso de cómo ser jefe, cómo poner una empresa o cómo ser empresario. "Supone mucho trabajo, mirando lo que hacen otros, leyendo libros de empresarios exitosos del mundo y usando la cabeza para armar equipos", sostuvo.
Alles también fue jefa muy joven, según relata en una nota escrita para el periódico argentino Clarín. Sin preparación anterior, tenía 25 años y la designaron encargada de cuatro profesionales, la mayoría mayores que ella. "Ser jefa mujer y, además, menor que sus colaboradores, era poco frecuente", concluyó.
ESTUDIAR DESPUÉS
De la encuesta se desprende que 70% de los entrevistados recibió algún tipo de formación una vez en el cargo. De ellos, sólo el 5% contó con una formación integral mientras que el resto fue instruido sobre algún aspecto en particular.
Al estar en el cargo, surge la necesidad personal de desarrollar esa habilidad. "El individuo ahí se da cuenta que para llegar a los objetivos asignados necesita desarrollar las habilidades que generalmente no trae adquiridas", aseguró Mañana.
Aldo Reyes, gerente de Marketing de Crédit Uruguay, explicó que en su caso se ha formado permanentemente acompañando su crecimiento profesional. Afirmó que no hizo una carrera y asumió el cargo, sino que a medida que iba ascendiendo laboralmente fue buscando la formación adecuada. El ejecutivo dio sus primeros pasos como jefe en el banco que hoy desempeña tareas en el año 1992, con 27 años.
Por otro lado, el gerente general del Shopping Tres Cruces, Marcelo Lombardi, contó que en 1992, cuando trabajaba en la consultora internacional PricewaterhouseCooper, fue designado a cargo del trabajo de un grupo de personas. Agregó que las consultora sí le dio formación para el cargo. "Tienen regímenes de permanente capacitación y el pasar al cargo fue con mucha naturalidad y con apoyo", precisó.
Mientras, De la Llana completó el análisis al decir que tanto la experiencia como la formación son elementos que ayudan fuertemente al desarrollo del liderazgo.
Los ejemplos a seguir
Consultados sobre si sus jefes les sirvieron de apoyo o guía en su nuevo puesto, solamente 33% respondió que sí.
De la Llana hizo hincapié en que habitualmente "las personas tienen que ir aprendiendo del ensayo y del error y a veces cuentan con un buen mentor que los ayude a realizar su función de liderazgo".
Para Zambrano, los dueños de la empresa Victorica fueron su ejemplo. "Ahí aprendí cómo se hacen las cosas y cómo hay que trabajar", recalcó. Asimismo agregó que "las experiencias de otros sin duda son una guía".
En la misma línea, Reyes explicó que de su jefe recibió apoyo ya que lo definió como un excelente líder. Para él, en la vida también pasa lo mismo: uno replica otros modelos como el de sus padres.
Ser el jefe
"No todos saben ser buenos jefes", aseguró Reyes. A su entender, lo más importante es comprender que todas las personas son diferentes. Asimismo, enfatizó en que hay que saber entender a los demás y ponerse en el lugar del otro, así como comprender que las disidencias también son buenas.
Mañana explicó que cuando las empresas solicitan personal quieren que este tenga las habilidades de jefe ya desarrolladas, lo cual es difícil, agregó, porque si no lo desarrollaron en una actividad laboral anterior, probablemente todavía no lo tengan.
Según su experiencia, Zambrano tuvo que bajar el temperamento y comenzar a trabajar en equipo. "Son cosas que se van aprendiendo con las dificultades que no parecen importantes, sin embargo son clave". En esa línea, los consultados comentaron lo positivo de que un empleado se oponga al líder o proponga otra opción ante un situación, ya que así el problema es visto desde diferentes ópticas.
Para De la Llana el poder establecer una relación de "confianza con sus subordinados es muy importante", aunque muchas veces la persona que está a cargo no tiene claros sus objetivos, su rol, así como tampoco el cómo actuar ante las diferentes situaciones. "No hay una única manera de ser líder y el ejercicio de un buen liderazgo a veces depende de factores externos", concluyó.
Liderazgo más conciente
No sólo es necesario tener una visión estratégica y obtener excelentes resultados. Ahora a los líderes se les pide otro tipo de capacidades como escuchar, seducir, elogiar y dirigir. Es que en la actualidad los CEO`s se encuentran ante un gran desafío: llegar a los empleados de una manera diferente; una forma más humana.
En esa línea, Rafael Echeverría, presidente de Newfield Consulting, considera que el líder es quien tiene la posibilidad de escuchar lo que hace falta, lo que la gente quiere, posee la capacidad de detectar sus propias inquietudes y las de la comunidad.
Asimismo al observar que existen necesidades no satisfechas crea posibilidades nuevas y siempre piensa que es posible una realidad diferente.
Para él, las posibilidades surgen siempre de las conversaciones. El líder, señala, muestra las oportunidades a los demás, transforma un espacio resignado en uno posible así como disuelve la emocionalidad de la impotencia y la va transformando en esperanza.
Por otro lado, diseña caminos viables de transformación y establece dónde estamos y hacia dónde queremos ir.
Echeverría engloba todas estas virtudes en un concepto: el liderazgo consciente, donde uno de los elementos fundamentales es el lenguaje.
"El mundo humano está impregnado de conversaciones. La palabra es un elemento central para lograr la transformación de nosotros y del mundo. Las relaciones se definen según la calidad de las palabras", dice.
Para el especialista una de las debilidades más frecuentes de los líderes es el jueguito chico. "El actuar por el poder, por la riqueza, por la influencia, de no jugársela a grande", opina.
(En base a La Nación /GDA)