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Son cada vez más las empresas que se preocupan por hacer valer su derecho de propiedad industrial en Uruguay, un país de tránsito para la mercadería falsificada

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POR Mariana Goday | mgoday@elpais.com.uy

Año a año pasan por la Dirección Nacional de Aduanas toneladas de productos falsificados -imitación, adulteración y fabricación de mercadería fuera de la línea de la marca- que van desde calzado deportivo y lentes de sol hasta medicamentos para la cura del cáncer. Algunos desembocan en ferias barriales, otros hacen escala para seguir luego viaje hacia países como Paraguay, Colombia o Brasil, y menos del 1% es incautado. Si bien el porcentaje es mínimo, según estimaciones de Aduanas equivale a US$ 10 millones anuales.

El estudio de abogados Cervieri Monsuárez representa al 95% de las empresas -más de 80- que resolvieron apostar a la defensa de sus firmas en Uruguay, entre las que se encuentran Nike, Adidas y Levis. Es que si bien se trata de un mercado de poco más de tres millones de habitantes, cuyo consumo ilegal no representa una gran pérdida para las marcas, el hecho de que sea un país de tránsito lo vuelve una pieza clave. Actualmente se detienen uno o dos contenedores en tránsito por mes, explicó Virginia Cervieri, titular del estudio.

"Salir a vender a Uruguay como país de tránsito fue lo que hizo que los clientes empezaran a evaluar que les convenía incautar el producto aquí", agregó la abogada.

Si bien el ingreso de mercadería falsa -especialmente ropa y calzado- se da durante todo el año, hay meses donde es de esperar un aumento del tránsito, como diciembre y agosto por las Fiestas y el Día del Niño, respectivamente. La Copa América o el Mundial suelen motivar un mayor ingreso de camisetas y pelotas falsificadas. Las crisis funcionan también como caldo de cultivo para estas prácticas. "Hay una falsificación que va a la clase baja, que no va a comprar nunca el legítimo; pero cuando la mercadería va destinada a la clase media o alta, porque al precio del original no pueden acceder, ahí es cuando más se vende el producto falsificado", sostuvo la doctora.

En todos los frentes

El estudio Cervieri Monsuárez -creado hace cuatro años- fue uno de los pioneros en lo que refiere al seguimiento exhaustivo de la mercadería falsa que ingresa al país.

Cuando comenzaron a representar a las marcas se enfrentaron a una falta de procedimientos tanto a nivel público como privado. El primer problema llegó a la hora de demostrar ante el juez que el producto era efectivamente falso. Fue así que comenzaron a trabajar en un contacto más fluido con Policía Técnica; ésta podía aplicar los procesos que utiliza para cotejar documentos, firmas y ADN, también para determinar la falsedad del producto.

APOSTAR A LA CALIDAD

Miguel Korytnicki, director de Lupo, contó que la firma apostó a mejorar la calidad de sus productos para evitar la piratería. Aseguró que el resultado fue positivo y que hoy en día es considerablemente menor la cantidad de productos falsificados de la marca. Cervieri, en cambio, destacó que la piratería es cada vez más sofisticada y logra esquivar algunos controles.

En el caso de los productos Disney -marca que poseía Lupo- el éxito fue menor. "Allí un poco nos rendimos y cedimos la marca porque el titular de la misma no hacía acciones de defensa y nos encontramos con muchísimos productos falsificados".

Se quema o se dona

Una vez que se detecta el producto falso se dan los pasos para proceder a la incautación. El producto queda detenido, se hace una pericia y, cuando se comprueba la falsedad, se ordena su destrucción o donación.

"Generalmente se trata de buscar la fuente pero es algo muy teórico. El 90% de las veces no lo dicen, prefieren ir procesados antes que decir de dónde viene. Cuando uno va muchas veces logra que las marcas que nosotros representamos no las traigan más", señaló la Cervieri.

Korytnicki contó, por su parte, que Lupo llegó a comprobar el ingreso de gran cantidad de mercadería pirateada algunos años atrás -especialmente medias y boxers- que llegaba de China vía Iquique.

La falsificación de productos de la marca provoca una sensación de "satisfacción amarga" dado que solo las buenas marcas se falsifican, agregó el ejecutivo, para quien lo más perjudicial en estos casos es que la firma tiene que competir con una serie de productos que "bastardean el concepto que tiene el público de la calidad de la marca".

Terreno nuevo y fértil

Internet es un oasis para quienes pretenden vender productos falsos o legítimos evitando cargas impositivas. "Hay gente que ya tiene su negocio montado en su casa y tiene muchísimos menos riesgos, no tienen que pagar impuestos y en muchos casos no entregan boleta. Es mucho más fácil la venta y mucho más difícil probarlo si se vende por Internet", aseguró Cervieri.

Existen muchas empresas nacionales que reciben reclamos de sus clientes por productos que compraron en Internet cuando no es la empresa la que los vende, sino particulares.

Se registra sin obligación de uso

Registrar una marca en Uruguay cuesta entre $ 7.000 y $ 8.000, sumando gastos y honorarios. La renovación debe hacerse cada 10 años y, a diferencia de otros países, se puede tener la marca registrada sin hacer uso de ella.

Por cada una de las 45 clases en la que se registre la marca -productos y servicios- debe abonarse un dinero extra. En algunos países cada clase cuenta como un registro de marca independiente, por lo cual es mucho más costoso registrarla en todas las clases. El color, la tipografía y el logo también se registran.

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