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Desarrollos basados en tecnología blockchain avanzan a una velocidad de "años perro"

Las criptomonedas son solo la punta del iceberg de una revolución que alcanza ya a la economía, el arte y la biotecnología

inversiones digitales. (Foto: Shutterstock)
inversiones digitales. (Foto: Shutterstock)

Buenas metáforas para describir lo rápido que evolucionan algunas tecnologías en 2021: tres, dos, uno, empezando… ¡Ya!

«Años perro» bien podría ser una: un año canino equivale a 7 años humanos (aunque depende de la raza) y, por lo tanto, estaríamos hablando de un ritmo siete veces más rápido. «Velocidad de escape» también se está usando mucho: el término del campo aeroespacial se refiere a la rapidez necesaria para alejarse de un cuerpo masivo (la velocidad requerida para «escapar» de la Tierra al nivel del mar es de 11 kilómetros por segundo). Una tercera metáfora también viene del mundo de la astronomía: es la del tiempo que tardan los rayos del sol en llegar a la tierra: 8 minutos con 19 segundos. Se le ocurrió al creativo Carlos Pérez, presidente de la agencia BBDO, hace unos años: si el sol se apagara tardaríamos ese tiempo en darnos cuenta de lo sucedido, y mientras tanto viviríamos con la inercia de un eje inexistente; eso es lo que sucede hoy con muchos sectores de la economía. Son «empresas zombis», para usar otra figura de las finanzas.

Cualquiera de las tres metáforas (la de años-perro, la de velocidad de escape o la de los rayos del sol) le cabe muy bien a lo que está pasando este año en la avenida de la «descentralización», cripto-mundo, consenso distribuido, web 3.0 o como quiera llamársele. El precio del bitcoin o ethereum es apenas la punta del iceberg de este territorio.

«El mundo cripto es vértigo, es raro, es tonto, es revolucionario, está subestimado, está exagerado: todo al mismo tiempo», definió el divulgador y exeditor del sitio Wired, Kevin Kelly. Como si fuera poco complicado, agregó, «todo está inserto en un océano de dinero por la alta emisión y las tasas bajas, así que es muy difícil definir qué tiene valor real y qué es sustentable».

Más allá de las criptomonedas, la descentralización tiene canales comunicantes con otras tecnologías exponenciales (ciencias de la vida, inteligencia artificial, cuántica, etcétera) que van ganando volumen

En este contexto, llegaron novedades impositivas en Argentina: el gobierno dispuso (o aclaró, según los funcionarios), por un decreto en el Boletín Oficial, que las operaciones de «compra, venta, permuta, intermediación y/o cualquier otra operación sobre criptoactivos, criptomonedas, monedas digitales o instrumentos similares» están alcanzadas por la carga fiscal que pesa sobre los débitos y créditos bancarios (el llamado impuesto al cheque).

En este «todo al mismo tiempo» del que habla Kelly se suele concentrar la atención en las monedas, que acaparan un 99% de la cobertura mediática sobre la materia. El mar de la llamada descentralización, sin embargo, es mucho más amplio en 2021 y tiene canales comunicantes con otras tecnologías exponenciales (ciencias de la vida, inteligencia artificial, cuántica, etcétera) que van ganando volumen.

La web 3.0 (o web 3) sucede a la anterior versión 2.0. Mientras que la versión dominante hoy es centralizada, gobernada por unas pocas compañías gigantes y con un modelo de negocios con eje en avisos y costo por clic, la web 3.0 promueve un nuevo paradigma de protocolos abiertos, descentralización, computación distribuida, contenidos de los usuarios, pocos avisos (o ninguno) y una economía «tokenizada».

Token no fungible (NFT, según la sigla en inglés) refiere al archivo digital de una obra de arte plástica, un video, un meme, o hasta de un tuit, que se encripta en blockchain. Cuando en marzo último el NFT de un collage de fotos se vendió por US$ 69,3 millones, muchos pensaron que se trataba del pico más elevado de una burbuja alocada. Pero en el tercer trimestre del año el mercado de NFT superó los US$ 10.000 millones: se multiplicó por ocho respecto del período de los tres meses previos, al ritmo de booms como el del juego Axie Infinity, que combina descentralización con lógica de videojuegos.

NFT
NFT

«Las burbujas especulativas tienen recorridos irregulares, así que esto no quiere decir nada. Los NFT todavía tienen cosas no resueltas de propiedad intelectual —señala, en diálogo con La Nación la «abogamer» Micaela Mantegna—, pero traen cosas inéditas a la economía digital, principalmente el concepto de escasez».

Para el inversor Ariel Arrieta, del fondo NXTP, que tiene inversiones en varios proyectos cripto, «se suele subestimar a la innovación en modelos de negocios, que es lo que está explotando hoy en el mapa de la descentralización. Se enseña muy poco, por ejemplo, en escuelas de educación ejecutiva». Para Arrieta el vertical de web 3 es el más dinámico, por lejos, en el radar del capital de riesgo en esta segunda mitad del año.

Verano «DeFi»

Cuando en 2008 una persona con el seudónimo de Satoshi Nakamoto creó un activo que hoy vale billones de dólares resolviendo un problema matemático en ocho páginas, posteando lo escrito en Internet y codificando la primera blockchain de bitcoin, lo hizo en buena medida bajo el impulso de la crisis financiera.

Poco más de 10 años más tarde, es una crisis distinta (la del COVID-19) la que vuelve a empujar un «verano de las finanzas descentralizadas (DeFi)» cuenta el economista Gabriel Gruber, exfuncionario del Banco Central de Argentina, fundador del portal de servicios inmobiliarios Properati (luego vendido) y actual CEO de la startup de DeFi Exactly Finance, que levantó US$ 3 millones en inversiones.

El mundo DeFi no se agota en un medio de pago, como bitcoin y las demás monedas, sino que abre la puerta a programar dinero, hacerlo inteligente, formar ahorro, crédito, etcétera. El mercado potencial es mayor en varios órdenes de magnitud. Si se tiene en cuenta que bitcoin de alguna forma tomó el negocio del valor de reserva (oro), DeFi va por todo el segmento bancario. Y luego vienen todas las descentralizaciones de otros sectores (salud, turismo, etcétera), con lo cual el potencial puede ser gigantesco.

Gruber es un caso raro de economista enamorado de la descentralización, campo que a esta disciplina le cuesta «comprar». «Creo que la desconfianza tiene que ver con el desconocimiento de los economistas en general sobre tecnología, códigos, de software, etcétera. Del otro lado, los programadores que están haciendo contratos inteligentes no saben de economía. Hay mucho valor en crear puentes ahí», dice Gruber.

En este «todo a la vez» al que hacía referencia Kelly también están ganando volumen los nexos con otras áreas de gran crecimiento en 2021, como la biotecnología. Días atrás se listó en Open Sea un NFT de una molécula de envejecimiento, que por ahora tuvo una oferta máxima de US$ 127.

El biólogo Martín Vázquez, cofundador de la startup de estudios genéticos y de microbiota Heritas y director científico de Bioceres, tiene una hipótesis interesante: el genoma es, de alguna manera, un primer «blockchain» natural. «Uno puede pensar al genoma como un sistema con todas las características que se valoran de la criptoarquitectura de software: descentralización, privacidad, validación de los cambios por parte de todos los nodos de la red y responsabilidad (accountability)». Heritas y otros proyectos de biotecnología están aprovechando blockchain para resolver desafíos de privacidad en datos genéticos personales.

Blockchain. Foto: Archivo
Blockchain. Foto: Archivo

Varios avances en web 3.0 a futuro

Entrada de grandes jugadores. Como en todo proceso disruptivo, los primeros en llegar son startups pequeñas (más ágiles), pero pronto se suman grandes empresas de tecnología. Por ejemplo, se descuenta un desembarco de Mercado Pago en compra y venta de criptoactivos.

Nuevos socios estatales. En el mundo cripto preocupa que el único estado socio por ahora es El Salvador (el presidente Nayib Bukele promovió el curso legal de bitcoin) y hay una carrera por sumar ciudades y países. «Como la perspectiva es que esto se convierta en algo tan grande, estamos en una etapa de mucha colaboración entre jugadores», dice Diego Fernández, secretario de Innovación y Transformación Digital del Gobierno de la Ciudad de Bs. As.

Eventos de ciencia ficción. Seguiremos recibiendo noticias de la web 3.0 que parecerán sacadas de libros de ficción. Desde la profusión de DAO (empresas anónimas y descentralizadas), que funcionan 100% con contratos inteligentes, hasta operaciones alocadas. Tres semanas atrás, un usuario compró un NFT de un personaje pixelado con pelo blanco y verde llamado CryptoPunk 9998 en US$ 532 millones con un préstamo veloz (flash loan), que devolvió en la misma operación (el costo transaccional fue menos de US$ 1.000).

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