Construcción en yeso, más rápida y barata, desafía a los ladrillos

| Aunque la mayoría aún se decanta por la opción tradicional, algunos uruguayos ya optan por esta alternativa, sobre todo parejas jóvenes o extranjeros que construyen en el este

 20120830 577x480

POR DIEGO FERREIRA | dferreira@elpais.com.uy

El techo propio es uno de los sueños recurrentes que desvelan al uruguayo promedio. Usualmente, en su cabeza, la casa es la síntesis perfecta de varillas, hierros, kilos de mezcla, cientos de ladrillos y una planchada adornada con tejas. Aunque ese hogar en el imaginario colectivo no cambió su aspecto, cada vez son más los que se animan a romper con la tradición para optar por construir «en seco». Esto es, con vigas metálicas de acero galvanizado, paredes armadas con placas cementicias por fuera, lana de vidrio como aislante y placa de yeso por dentro.

Esta técnica, conocida como steel framing (construcción sobre esqueleto de acero galvanizado) que nació en EE.UU. hace varias décadas, se ha expandido en Uruguay en los últimos años acompañando el auge que vive la construcción. Obras de este tipo se pueden ver en Montevideo, barrios privados de Ciudad de la Costa, la zona de La Barra de Punta del Este y en balnearios de Rocha. Las parejas jóvenes que buscan una solución económica y rápida para construir su casa, y los extranjeros que residen en Uruguay están impulsando la demanda de este sistema.

El uso de yeso en la construcción se difundió en el mercado local a partir de la década de 1990, con el desarrollo de grandes proyectos como los shoppings; la tendencia se expandió además a locales comerciales, oficinas y luego a la vivienda. El sistema se basa en materiales premoldeados -cementicia, siding, entre otras terminaciones- que forran el esqueleto de acero galvanizado. El núcleo del tabique lo constituyen los panes de lana de vidrio u otros aislantes. En el interior se emplea yeso o madera, de acuerdo al gusto del propietario.

La técnica se viene perfeccionando desde su propio origen, hace unos 80 años. «Antes estaba la máquina de escribir, ahora está la computadora. Esto es lo mismo», comparó Javier Cristino, titular de la empresa que lleva su nombre.

Quienes se dedican a este sistema aseguran que la gran ventaja que aporta es la rapidez de todo el proceso, ya que reduce un 40% los tiempos de la obra en relación a la construcción con mezcla.

En ese sentido, Líber Trindade, director de la empresa Casa Abierta, señaló que «En 45 días, dos meses, podés tener una casa pronta contra seis o siete meses (del sistema tradicional), que también depende del clima».

Otro diferencial hace al gasto de energía. Cada placa, fabricada con lana de vidrio o lana mineral, está armada para facilitar la aislación acústica y la conservación del calor. Según los expertos, se calcula que este sistema reporta una ganancia térmica cuatro veces mayor que una casa de material ya que las aberturas cuentan con vidrios acondicionados para reducir la transferencia de calor.

También destaca que la obra en yeso es más limpia, no desperdicia materia prima -las placas se adecuan a las necesidades de espacio de cada cliente- y no requiere de maquinaria pesada; los paneles se montan a los perfiles de acero mediante el ajuste de tornillos.

A la hora de hacer números de la inversión que supone construir una casa, las empresas de construcción en yeso aseguran que existe una diferencia variable de algunos miles de dólares, a favor del steel framing.

En Master Home, otra firma del ramo, el precio del metro cuadrado de yeso asciende a US$ 1.300 contra los US$ 1.800 del concreto, afirmó Miguel Suárez, uno de los constructores que trabajan en esa firma. La web de la empresa sostiene que «el costo de las construcciones realizadas con steel framing es un 30% más económico que las construcciones tradicionales».

Si bien el jornal es más elevado, como el sistema en yeso demanda no más de cinco operarios, menos mano de obra que el tradicional, la inversión final se abarata.

Un técnico que se desempeña en esta categoría puede ganar unos $ 2.000 por día, una cifra que supera largamente los $ 900 que percibe un oficial de albañilería.

«El costo de la hora hombre es igual o más alto que hace un tiempo atrás; en este caso al ser un sistema bastante industrializado -es decir los materiales llegan casi prontos para ser colocados- el plazo (de trabajo) es menor y el uso de mano de obra es menor, lo que induce a un costo más bajo», resaltó Damián Britos, director de Steel Framing Uruguay.

SALTAR EL MURO

El interés por la construcción en yeso ha despertado la inquietud de varios emprendedores. Pese a este impulso, las empresas no encuentran siempre suficiente mano de obra capacitada para atender los proyectos que llegan.

En general, quienes se dedican a la construcción en seco son empresas medianas aunque también hay pintores y carpinteros que ven esto como un complemento de su actividad principal, contó Trindade, quien además enseña en el Centro de Capacitación Técnica (Cecatec).

Del curso de interiorismo en yeso, iniciado en 2003 y que consta de ocho clases de tres horas, ya egresaron 500 alumnos. El mes pasado, las clases de steel framing congregaron a otras 20 personas.

El objetivo es aprender el oficio para trabajar localmente, aprovechando la alta demanda de viviendas. Sin embargo, esto no siempre fue así. Durante la crisis de 2002, muchos trabajadores se formaron para emigrar y poder insertarse laboralmente en otros mercados.

Suárez trabajó 15 años en EE.UU. en dos etapas; cuando estalló la crisis de 2008 en aquel país, consideró que era tiempo de regresar definitivamente. Cristino, en tanto, trabajó seis años en España, antes de retornar para abrir su empresa.

Los tiempos también inciden en la sustentabilidad del sector. El sistema tradicional da «seis meses de laburo y con este son dos y ya entregué una casa», admitió Trindade. Para subsistir «tenés que entender que a largo plazo tu objetivo es el posicionamiento, ser referente y no comer hoy y los próximos seis meses», planteó.

Por otra parte, el gran desafío de la categoría es superar la barrera cultural que hace que los que van a construir lo hagan a la vieja usanza, afirmó Britos. La tradición pesa, más allá de que el sistema se aplica con éxito desde hace años en EE.UU. y Europa. Todavía «a los uruguayos nos cuesta salir del ladrillo, por más que salga más caro», concluyó Cristino.

Los propietarios temen que «se escuche todo»

Las firmas constructoras no ven al steel framing como un rival directo. Ese sistema «está enfocado a viviendas de poca altura y nuestra empresa apunta a edificios de cierta altura», explicó Francisco Striewe, del departamento técnico de Campiglia Construcciones. El técnico opinó que el uso del yeso crece aunque no se ha dado un «salto» cuantitativo. Aún se cree que con el yeso «se va a escuchar todo», afirmación que ha quedado obsoleta, agregó. El arquitecto Ernesto Kimelman, uno de los desarrolladores del WTC, dijo que el uso de yeso empezó con grandes proyectos en 1990 y resaltó sus bondades, siempre que se respeten las exigencias de armado.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar