La clase media argentina "volvió" para quedarse y será el motor del boom de consumo que se espera para este año. En 2006, este segmento de la sociedad creció 6 puntos y hoy representa el 46% de la población. Este año, la base se expandirá al menos otros seis puntos y, por primera vez desde la crisis, la cantidad de personas de clase media superará a la de clase baja. Así lo afirma el trabajo Cambios en el Mercado Argentino 2007, de ACNielsen, presentado la semana pasada ante ejecutivos de empresas. Para la consultora, los viejos compradores de clase media y los que se reintegran al consumo serán los promotores del alza de la demanda este año y, al igual que en 2006, focalizarán sus compras en productos no básicos y marcas premium.
Según los datos recabados, el año pasado las ventas treparon 10%, y la cifra se repetirá en 2007. "Los resultados de diciembre y enero nos permiten asegurar este curso. En el bimestre las compras treparon 12% en la medición interanual y los precios mostraron un avance del 9% en el mismo período", señaló Fernando Suban, gerente general para la Argentina, Uruguay y Paraguay de ACNielsen.
"La clase media va a seguir creciendo y motorizará las ventas de todas las familias de productos, especialmente de aquellos que sumen bienestar. Vemos que estos consumidores resuelven sus compras básicas y se vuelcan a productos premium. Estamos hablando de mayor cantidad y variedad. Hoy no compran un champú para la familia, sino varios para cada tipo de pelo. Se buscan productos de valor agregado porque se privilegian el hoy y la gratificación", agregó el analista.
Por este motivo, y a diferencia de 2006, el gasto crecerá más que el ingreso: 16% y 11%, respectivamente. Según Nielsen, que subraya también la incidencia de la inflación en este punto, el gasto extra de la clase media se destinará principalmente a ropa (43,5%), salidas y entretenimiento (32,9%), electrodomésticos (26%) y vacaciones y turismo (19%).
La misma tendencia consolidará las marcas premium, que en 2006 crecieron 19% frente al 7% de las tradicionales. "Las empresas supieron responder a este cambio en la canasta y lanzaron todo tipo de propuestas que van a seguir creciendo. Esto se ve claramente en el segmento de alimentos funcionales, en donde ganan terreno las leches y los yogures fortificados, los arroces saborizados y las aguas saborizadas con vitaminas", explicó Suban.
"Es evidente que el consumidor está haciendo hincapié en una mejor calidad de vida. No por nada está dispuesto a pagar un peso más por una bebida light, que es una diferencia muy alta en el precio de botella", añadió el ejecutivo. Por otro lado, destacó que el incremento del 10% en el consumo no está vinculado con los acuerdos de precios, ya que "el 60 por ciento de los productos que compra la gente en los supermercados no está en las listas". En consecuencia, la facturación de los supermercados creció casi 22% el año pasado. (La Nación, GDA)