Optar por chacinados no implica necesariamente sentirse luego culpable por la gran cantidad de grasa que se ingirió, ya que en frigorífico Centenario se propusieron disminuir el contenido liposo visible en sus productos.
"Desarrollamos un sustituto de la grasa que suele verse en dados o granitos en las emulsiones como la mortadela, la leonesa o el salame, que redujo en 80% ese ingrediente, sin modificar los caracteres organolépticos de textura, aroma y sabor del producto", explicó a El Empresario Sebastián Paz, jefe de Planta.
Es que además de su trabajo cotidiano en el control de la calidad de su producción, el Departamento de Investigación y Desarrollo de Frigorífico Centenario está abocado a satisfacer la demanda, cada vez más arraigada entre los uruguayos, de consumir alimentos más sanos.
Productos como los Frankfurters Livianitos, el lomito canadiense, el pastrami, el jamón cocido extra etiqueta azul y el jamón cocido etiqueta negra fueron de los primeros de su tipo en ser aprobados por la Asociación de Celíacos del Uruguay, que hace apenas dos semanas terminó de aprobar la totalidad del portafolio del frigorífico.
Los productos mencionados también son recomendados por la Asociación Uruguaya de Nutrición en Diabetes, e integran el nuevo recetario confeccionado en conjunto con el frigorífico.
Para concretar el proyecto de reducción de gordura en sus productos, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) en 2009, aportó US$ 20.000, el 50% de los fondos necesarios para su ejecución.
Más recientemente, la ANII también respaldó otro proyecto en el área de transferencia de tecnología, solventando parte de los costos de la llegada de un experto italiano que trabajó junto a los técnicos en la mejora de las fórmulas, procesos y renovación de maquinaria de fabricación de salames y mortadelas.
Esta puesta a punto tiene por objeto "continuar prestando especial atención a esta tendencia del consumidor de controlar la ingesta total diaria de grasas", explicó la directora técnica Adriana Goldwasser, señalando que el lanzamiento de salames y mortadelas con bajo contenido en grasa es inminente. Contó, además, que también se está trabajando en el desarrollo de productos reducidos en sodio.
El frigorífico
Frigorífico Centenario fue fundado en 1959 por Américo Szabolcs, abuelo materno de Goldwasser, y es hoy uno de los cuatro grandes del sector. La producción mensual de la planta alcanza los 600.000 kilos en cuatro líneas de productos: crudos (chorizos), jamonería (jamones y fiambres); emulsiones (frankfurters, leonesa, etc.) y secos (salames y bondiola).
El producto estrella de Centenario, el jamón cocido, en sus variantes premium y económicas, ocupa la mitad de su producción. Fabrica además las marcas propias Arizona, Vallecito y Montañes, y para Tienda Inglesa chorizos puro cerdo, bondiola, lomito canadiense, mortadela y salame, sin embargo, dos terceras partes de la facturación anual, US$ 20 millones, corresponde a las ventas de la marca Centenario.