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Cafés especiales se abren paso en Bolivia pese a la pandemia

Aprovechan los microclimas; destaca el de Caranavi producido en altura

Aunque la producción de cafés especiales comenzó hace 30 años en Bolivia, recién en los últimos años ha cobrado fuerza en el mercado interno.
Aunque la producción de cafés especiales comenzó hace 30 años en Bolivia, recién en los últimos años ha cobrado fuerza en el mercado interno. (Foto: Shutterstock)

La producción de cafés especiales en Bolivia se mantuvo a flote con mejores precios que el café convencional pese a la pandemia de COVID-19. Se abrió paso en el mercado interno gracias al renovado interés de negocios locales que promueven su consumo.

Una muestra de ello fue el récord de US$ 160 la libra logrado por un café especial producido en Caranavi, la principal zona cafetalera boliviana, en la reciente subasta electrónica organizada por el gobierno nacional y productores locales dentro del sexto Torneo Nacional Taza de Calidad Café Presidencial 2020.

El evento también permitió a los cafetaleros exponer productos elaborados y al gobierno explicar algunos planes para apoyar al sector.

Marcó récord de US$ 160 la libra en una subasta electrónica

Una de las consecuencias de la pandemia fue la baja de precios de materias primas como el café convencional «en desmedro de los productores cafetaleros», explicó la presidenta del Consejo Nacional del Café Boliviano, Ruth Vidaurre. «El precio se va dando de acuerdo a la bolsa de Nueva York y muchas veces la bolsa baja tanto que empobrece a los productores de café. Por eso el café de especialidad es una gran alternativa para los productores bolivianos», dijo.

Pese a la pandemia, los cafetaleros bolivianos lograron exportar. Un análisis del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) resalta que las exportaciones no tradicionales crecieron 4% en valor en 2020 impulsadas por los alimentos, entre ellos el café. El grano fue uno de los principales bienes exportados por el departamento de La Paz (donde se produce el 95,5% del café boliviano y donde se encuentra Caranavi), con valor superior a US$ 8,5 millones.

Los cafés especiales generaron también interés en el mercado interno alentados por las cafeterías que empezaron a incluirlos en su oferta en el último quinquenio, a diferencia de lo que ocurría hace 10 años, explicó Vidaurre. Entre esas empresas están Hierro Brothers y Schami, destacó.

La producción de cafés especiales en Bolivia comenzó hace más de tres décadas, con una calidad que llamó la atención de Hierro Brothers, explicó su representante, Boris Alarcón. Su empresa empezó en 2017 a participar «con éxito» en las subastas electrónicas de la Taza Presidencial como compradora, lo que motivó a que otras empresas también se interesen.

Para Alarcón, la oferta boliviana de cafés especiales se destaca por los microclimas donde se producen, como Villa Tunari en el centro del país, o Samaipata en el oriente. «Pero el más especial es el de Caranavi que está rodeado de montañas, tiene aire fresco. Es café de altura, de 1.600 a 1.700 metros», destacó.

La visión de Hierro Brothers, que tiene tres cafeterías en La Paz, es comprar al cafetalero a «un buen precio» para motivarlo a tener un buen producto, señaló Alarcón. Se calcula que hay 15.000 productores en el país. «Nos han ofrecido fincas para producir café, pero zapatero a tus zapatos, no podemos quitarle este trabajo a generaciones de productores solo porque tenemos un potencial», sostuvo.

Apoyo estatal a innovación y asistencia técnica

El gobierno boliviano puso en marcha en 2018 el Programa de Inversión Caficultura a Nivel Nacional, un plan quinquenal con una financiación equivalente a unos US$ 26,1 millones, dijo el responsable de esa instancia, Gregory Peñafiel.

La innovación tecnológica, asistencia técnica a los productores y control de plagas y enfermedades son algunos componentes del plan que se coordina con tres instituciones dependientes del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.

Hasta el momento el programa ha tenido un alcance de 5.578 hectáreas cultivadas de café y 5.779 productores beneficiados en tres regiones, según ese ministerio.

Peñafiel destacó dos proyectos que se espera poner en marcha este año, que son la construcción de un centro de innovación tecnológica donde se pueda hacer análisis de muestras y una planta de abonos orgánicos que se producirán con la basura orgánica generada en Caranavi.

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