La reciente transformación de América Latina de un caso perdido a una creciente potencia económica ha mejorado sus lazos con el Fondo Monetario Internacional y le está dando un mayor peso en las negociaciones globales sobre reformas económicas y financieras.
Una de las voces que han llamado con más fuerza a dichos cambios ha sido la de Dominique Strauss-Kahn, el ex ministro francés de Finanzas y actual director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Antes de la reunión del G-20 en Seúl hace dos semanas, Strauss-Kahn visitó América Latina donde pidió a los líderes ayuda para mantener "el consenso global" sobre la reforma financiera surgida tras la reciente crisis económica.
Mientras Europa sufre los estragos de una crisis de deuda, Japón sigue estancado y Estados Unidos se recupera moderadamente, muchas economías en América Latina han repuntado con fuerza. Fortalecidos por la demanda de materias primas y un alza del consumo interno, países como Brasil, Perú, Colombia y Chile disfrutan de lo que muchos economistas predicen será un período de crecimiento sostenido. Brasil anunció una expansión de 9% en el primer trimestre frente al mismo período del año anterior, el mayor crecimiento desde que se implementó la actual metodología en 1995. La cifra anualizada, la preferida en EE.UU., bordea 11%.
En los últimos 12 meses, los países latinoamericanos han hecho uso de su peso económico para ganar mayor relevancia en la arena mundial. Brasil, por ejemplo, ha jugado un papel decisivo en el esfuerzo por reajustar los derechos de voto en el FMI y ha sido un actor importante en el G-20 y otros foros internacionales.
Strauss-Kahn, en su tercer año al frente del FMI, se reunió recientemente con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el de Perú, Alan García; y ministros de otros países como México, Uruguay y Bolivia.
Relativa salud
Su mensaje fue que el mejor desempeño económico le da a América Latina una voz más fuerte y un mayor poder persuasivo. Después de reunirse con Lula, Strauss-Kahn citó la posición de da Silva frente a otros líderes como activos que podrían ayudar a convencer a otros gobiernos de que tienen que manejar la economía global en forma conjunta.
Su relativa salud económica, argumentó, podría dar a los países latinoamericanos una mejor posición en la mesa de negociaciones cuando los líderes reordenen la economía global.
La mejora de las economías de la región les ha permitido pagar miles de millones de dólares en préstamos. Ahora, Latinoamérica se ha unido a China y otras naciones en desarrollo en una reforma que podría cambiar para el año entrante la participación de los países pequeños en la estructura del FMI. EL MERCURIO, GDA
De deudor a acreedor
En lugar de paquetes de rescate, países como Colombia y México están solicitando "líneas de crédito flexibles" que el Fondo empezó a ofrecer en 2009 a países con buenos antecedentes, como una especie de respaldo en caso de que se vean afectados por crisis externas. Brasil, que hace cinco años le debía al Fondo US$ 15.500 millones, no solo pagó la deuda, sino que el año pasado acordó comprar hasta US$ 10.000 millones en bonos para ayudar en la financiación de programas.
El FMI aún tiene críticos en la región, especialmente gobiernos como Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador.