Dicen quienes han trabajado con distintos mandatarios, que, aunque se les sugiera, a tiempo, sobre ciertos errores o riesgos, suelen primar los compromisos (con sectores, grupos, intereses), o la pertenencia a un ecosistema con asesores que condicionan. No hay espacios para tomar distancia, reevaluar, escuchar otras voces, replantear y ajustar, aun con el riesgo de apartarse de los objetivos. En la reforma del transporte, está lógica aplica perfectamente.
Ciento por ciento buses. A todo o nada
A partir del caos actual, la solución elegida “¿sacudirá las raíces de los árboles?”. Lo dudo. Por cómo se ha procesado, porque es una sospechosa propuesta “monomodal”, por la falta de expertos, evaluadores y auditores independientes a este proceso, por el despilfarro del no aprovechamiento de la contribución de empresas que hicieron propuestas valiosas y a las que se les podía haber solicitado estudios complementarios, contrastando alternativas (y a su costo), y, porque la alternativa propuesta, se hizo solo comparando contra sí misma.
Los usuarios vienen tomando sus opciones de movilidad fuera de los buses. Es poco comprensible atarse a una sola opción [1] para ofrecer 100% buses, frente a otras opciones [2] [3].
¿Quién evalúa, prioriza y define?
Para regular hay que tener solvencia, formación específica y experiencia concreta. Para proyectar, evaluar, diseñar modelos de transporte, hay que tener conocimientos de las tecnologías disponibles, ingeniería, urbanismo, de modelos matemáticos aplicados, estadística, economía vinculada a la evaluación de alternativas y proyectos y expertos en medio ambiente y principalmente no tener intereses creados.
La reforma ¿son solo corredores de buses más un túnel?, que es su factor crítico y su “talón de Aquiles”. En el 1er. caso con dos experiencias muy fallidas, en las que NO se cuenta con una evaluación externa, que garantice no repetir errores (salvo las “razones” de quienes fueron los responsables).
En el segundo: ¿túnel por la principal avenida?, que ya cuenta con un deterioro importante, debido, también, al propio caos del transporte y la opción más cara por “paliza”, con demoras imprevisibles en la construcción y alteraciones de todo tipo, en una zona muy densa en servicios y edificaciones antiguas. Podría justificarse si se tratara de subte o no, pero ¿soterrar buses de 25 mts., que emitirán toneladas de nanopartículas, ya muy nocivas, pero en un tubo cerrado.
Solo el voluntarismo y mucha fantasía de los propulsores de la idea, y, de los actores afines, pueden adornar la viabilidad a esta alternativa. [4]. Implica, “pasarse varios pueblos” en tironear de la lógica del sentido común, de una evaluación equitativa entre diferentes opciones y sobre todo, abusar de la paciencia del ciudadano.
La belleza de los renders no cambia la realidad, salvo con una validación empírica contrastable. Las raíces del transporte con esta propuesta no se van a sacudir. Se van a solidificar como piedra, como el poder del operador y la permisividad de una regulación que es muy deficiente y gran deuda pendiente.
La carreta por delante
Los gobiernos del FA fortalecieron las capacidades de formulación/evaluación de proyectos de infraestructura (transporte, obras, etc.), se estimaba el “Valor por Dinero”, se formulaban matrices de riesgo y muchos otros indicadores objetivos. Se coordinaban las capacidades de distintos organismos, con aporte de expertos independientes y el apoyo clave de la CND.
En 2012 se aprueba el mecanismo de PPP y luego ajustes para mejorar su eficiencia. Un instrumento que da garantías que otros instrumentos no. Quedaron ajustes por hacer, pero el gobierno anterior, erróneamente decidió desestimarlos.
La CND lideró con éxito, una red de evaluación-formulación de proyectos de infraestructura, con oficinas especializadas en el MEF y OPP, lo que constituyó un ejemplo de coordinación y buenas prácticas.En cada organismo se generaron capacidades locales, gracias a la coordinación de la CND y la cooperación de distintos países, agencias internacionales y organismos. También participaron de estos procesos los fondos de inversión, las AFAPs, los bancos, estudios de abogados y asesores de inversión.
Se diseñó un Plan de Infraestructura 2015-19, incluyendo el transporte, la energía, etc. Se realizó un esfuerzo para contar con la participación del sector privado (promotores, consorcios, etc.), que facilitaron esa colaboración Publico-Privado., que fue clave y que tiene ventajas sobre el sistema de concesión pública tradicional. Se comparten riesgos, financiamiento, capital propio (equity), sinergias y normalmente los diferendos se resuelven por arbitrajes independientes, con todas las garantías.
El gobierno no tiene necesidad de endeudarse por U$S 820 millones (seran más de U$S 1.000), para una solución unimodal. No es el camino natural ni el más eficiente, para financiar un proyecto de esta envergadura. Resulta más razonable que haya competencia de alternativas, en igualdad de condiciones, que se facilite la participación de privados, lo que sería más justo y eficiente, con los recursos y con el endeudamiento. Lo que se propone es una anomalía de lo que habilita la normativa, sin un justificativo[5].
No se justifica la razón, ni el monto, ni el apuro, por aprobar un endeudamiento del país en tiempo récord, para una solución dudosa y pre negociada. Escapa a la lógica, la racionalidad y sin la intervención de agencias idóneas como la CND, sólida e independiente que da todas las garantías, para evaluar y gestionar este tipo de proyectos.
El resultado es validar un único modo de transporte, ya con grandes deficiencias, superado tecnológicamente y en eficiencia por otros sistemas y que termina consolidando el poder de una corporación, que ya ha acumulado mucho poder en los últimos 30 años, recibiendo, subsidios acumulados por no menos de cientos de millones de dólares según estimaciones propias, dentro de la opacidad existente[6].
Esperamos que el presidente y los intendentes revean lo actuado, con asesoramiento independiente al de promotores de esta solución de corredores y un túnel. Que mejore la transparencia, que se comparen seriamente las distintas opciones, que se publiquen los costos-beneficios de todas las alternativas y se hagan consultas públicas, “data rooms”, audiencias públicas y todo lo necesario.
Tenemos la legitima expectativa que nuestros gobernantes, cuando se juega la calidad de vida de todos, estén a la altura de la hora.
[1] No se conocen una evaluación independiente que evalúe el costo-beneficio socio-económico e impacto social y en el medio ambiente de todas las opciones planteadas y como se comparan entre ellas. No es la evaluación de una sola aislada, por ej. los corredores de buses (BRTs) y el Túnel, máxime con la experiencia en las avenidas Garzón y Gral. Flores y agregando lo del Túnel, que será un dolor de cabeza y muy caro para la ciudad
[2] Se constituyeron en consorcios, hicieron sus coberturas de riesgos, protocolos de confidencialidad, constituyeron sociedades con sus formalidades, invirtieron recursos humanos y materiales para proponer opciones complementarias a lo existente, con un criterio más amplio y moderno que solo buses sin estar condicionados por la/as corporaciones y cuya supervivencia sabemos depende de muy altos subsidios
[3] Por nuestro trabajo de más de diez años en el sector y el conocimiento de evaluación de proyectos de infraestructura de más de 30 años nos quedan de este proceso infinidad de preguntas y otras tantas certezas que no son buenas noticias
[4] Ver entrevistas al arq. Rey, experto en patrimonio y urbanismo en varios medios de prensa local, mar/26. Ver entrevistas a los arqs. Sprechman y Capandeguy, expertos en urbanismo y desarrollo de ciudades, Diario El Pais y otros medios, ene-feb/26
[5] En contraposición a ello y como mejores opciones que ya están probadas existen una infinidad de instrumentos para financiar y compartir los riesgos con privados que este camino elegido (mecanismos utilizados por las AFAPs y Fondos de Inversión, Fideicomisos y “Project Finance” estructurados por agentes especializados, etc.)
[6] Con información muy parcializada por gran opacidad en este tema que debería ser totalmente transparente con la difusión de la información completa de todos los subsidios recibidos por todo concepto. De este modo es difícil tener una estimación más ajustada.