Sólo se han realizado las reformas educativas fáciles y vistosas en Chile

| El deterioro de recursos, salarios y formación pedagógica hace que los mejores egresados de secundaria descarten la carrera docente

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JORGE REBELLA

Hoy nos importa que haya profesores mejor formados y remunerados, buenos directores y más recursos para las escuelas vulnerables en Chile. Quizás, se llegue a esa meta dentro de diez años, porque la mejora en la educación no se consigue por decreto ni firmando cheques de un día para el siguiente, afirmó el ingeniero chileno Mario Waissbluth, coordinador de Educación 2020. El entrevistado se retiró de la coalición oficialista Concertación hace un año para fundar un movimiento ciudadano autónomo, que hoy cuenta con más de 60.000 adherentes en el sitio www.educacion2020.cl, y cuya hoja de ruta se titula "Se acabó el recreo". A continuación un resumen de la entrevista.

-¿Cómo evalúa el actual nivel de calidad de la educación en Chile?

-En las pruebas del PISA, Chile encabeza las posiciones, después de Uruguay, en América Latina, aunque ambos están muy lejos de Cuba. En realidad, los dos países del Cono Sur están a distancia sideral de las naciones avanzadas. Lamentablemente, los latinoamericanos figuramos al frente en los rankings mundiales de desigualdad económica y educativa, no siendo una casualidad que ambos indicadores vayan de la mano.

-¿Qué avances han hecho los chilenos en materia educativa en los últimos años?

-Chile ha avanzado mucho en cobertura educativa, ya que la escolaridad es completa a nivel de primaria y casi completa en secundaria. La matrícula universitaria se ha triplicado, pero es inaudito que aproximadamente el 40% de los egresados del ciclo secundario, de la educación superior y de los institutos pedagógicos no comprenda lo que lee. Eso indica que la calidad de la enseñanza es desastrosa, pese a la inversión enorme que se ha hecho a partir del retorno de la democracia. Tan sólo en la administración Bachelet, el gasto público en educación pasó de US$ 4.000 millones a US$ 8.000 millones.

-¿Por qué no ha mejorado la calidad de la educación pese a ese esfuerzo económico?

-Porque sólo se han hecho las reformas fáciles y vistosas. Se han construido más aulas y se han comprado libros y computadoras, pero no se realizaron las reformas más importantes. Por eso, el movimiento Educación 2020 propone tres cambios fundamentales: la formación y mejor remuneración de docentes de excelencia dado el déficit significativo de maestros y profesores calificados; la capacitación y designación de una nueva generación de directores de escuela de nivel internacional; y la adjudicación de más recursos para las aulas vulnerables.

Políticas

-¿Qué grado de responsabilidad ha tenido el Estado chileno en los actuales niveles educativos?

-Se puede afirmar que en los últimos cuarenta años se produjo "la tormenta perfecta" en las políticas públicas de educación, salvo en los aspectos cosméticos. El primer episodio ocurrió cuando Pinochet decretó la municipalización de las escuelas públicas. En realidad, la administración local de la educación pública en sí misma no es mala, salvo que el gobierno actúe en forma irresponsable y no le otorgue a los municipios los recursos necesarios para administrar las escuelas como ha sucedido en Chile. En un segundo acto se le quitó, por decreto, el carácter universitario a la carrera docente y se redujo el salario y la jubilación de maestros y profesores a menos de la mitad. La tercera "revolución" educativa pinochetista consagró la libertad total de mercado para la formación docente, que ha permitido la proliferación de institutos privados con acreditación voluntaria. Hasta la fecha, el 80% de las carreras pedagógicas no se han acreditado porque muchos son "boliches" que venden cartones de títulos pedagógicos.

-¿Qué efectos han tenido esas políticas de educación?

-El deterioro de recursos, salarios y formación pedagógica determina que los mejores egresados del ciclo secundario descarten de plano la carrera docente, porque no sólo se ha reducido la remuneración, sino que se ha depreciado el prestigio social de esta profesión. Ante ese panorama, sólo los estudiantes con bajas calificaciones optan por la docencia, creándose así un círculo vicioso y un gremio en permanente confrontación, generada por sus propias frustraciones. Por ejemplo, muchos profesores se niegan a ser evaluados, lo cual es, en cierto modo, comprensible porque saben que su formación es insuficiente. Aún hoy muchos se siguen oponiendo a que se remunere a los docentes por sus propios méritos. En su situación, yo haría lo mismo. Esa es la tragedia. Pero, ¿qué pesa más: los intereses de un profesor mal formado y remunerado, o los intereses de unos 2.000 escolares que van a pasar por las manos de cada uno de ellos a lo largo de su carrera?

Directores

-¿Por qué el movimiento Educación 2020 hace hincapié en que los directores de escuela sean de "nivel internacional"?

-Lo dicen todos los especialistas mundiales. La importancia del director de un centro educativo es igual a la del director técnico de la selección nacional de fútbol. Hay evidencias que uno con buena formación y con dotes de líder para entusiasmar al plantel docente, a los padres, a las autoridades de la zona y a los propios alumnos, puede alcanzar resultados exitosos al cabo de dos o tres años, aun trabajando con profesores mal formados. A la inversa, también tenemos pruebas que, donde los alcaldes han nombrado a malos directores por cuestiones políticas, el funcionamiento de esas escuelas ha descendido al caos. Además, adolecen de las mismas carencias que el cuerpo de profesores, con el agravante de que Pinochet, dos días antes de irse, firmó un decreto dándole carácter vitalicio a esos cargos.

-¿No se ha podido derogar ese decreto luego de veinte años de gobiernos democráticos?

-Durante dieciséis años el gobierno de la Concertación intentó tres veces la derogación de ese decreto y el Parlamento, políticamente pareado, lo vetó. Sólo recientemente se ha comenzado a llamar a concurso para cargos de director de escuelas primarias y secundarias, pero aún continúan ejerciendo unos 3.000 directores vitalicios, quienes no rinden cuentas de su actuación al alcalde ni a nadie. Si bien no quiero descalificar a esas personas sin conocerlas, pienso que quizás eran idóneas para desempeñar esa función hace veinte o incluso treinta años; pero es natural que hoy estén desgastadas y deban irse.

Docentes

-¿Cuáles son los niveles salariales de los docentes chilenos?

-Si se compara el salario de un profesor de educación básica y el de un ingeniero civil con la misma antigüedad en sus respectivas profesiones, el resultado es que la remuneración del ingeniero es casi tres veces superior, según una encuesta del sitio www.futurolaboral.cl. Ese es el valor social que en los hechos la sociedad chilena, de cualquier orientación política, le ha asignado hasta hoy a la docencia, una profesión crucial para el futuro del país y su equidad. No pasa eso en ningún país con buena calidad educativa.

-¿Basta con un aumento salarial a los docentes para mejorar la calidad de la educación?

-Hay que reconstruir toda la carrera docente en Chile. Se logra muy poco con aumentar de golpe el salario a 180.000 maestros y profesores, muchos de los cuales tienen una pésima formación a cuestas. Hay que realizar un verdadero recambio generacional, comenzando por una capacitación y habilitación inicial muy rigurosa. Sin duda, este es el punto más oneroso de nuestro plan y el más lento para rendir frutos. Quizás, se llegue a esa meta dentro de diez años, porque la mejora en la educación no se consigue por decreto ni firmando cheques de un día para el siguiente.

Públicas o privadas

-¿En qué medida incide el sistema público o privado en la calidad de la educación?

-El McKinsey Report sobre calidad en la educación, elaborado por la consultora internacional del mismo nombre, muestra que los niveles de calidad de enseñanza son altísimos tanto en Finlandia, Alemania o Corea del Sur, donde la educación es totalmente pública, como en Holanda y Bélgica que se manejan con vouchers. (N.del R.: los padres reciben un cheque del Estado para que manden a sus hijos a la escuela que prefieran, ya sea pública y privada, basándose en el supuesto de que el libre juego de la oferta y la demanda se encarga de mejorar la calidad de la enseñanza). El factor común central que tienen ambos sistemas de educación -con resultados exitosos a nivel mundial- es que la docencia es una de las profesiones que cuenta con la mejor formación, mayor reconocimiento social y más alta remuneración, lo cual difiere totalmente de la situación chilena y toda América Latina. Hay raíces históricas detrás de esto. La elite latinoamericana optó desde la Independencia por no gastar esfuerzo, tiempo y dinero en educar a los indígenas, mestizos o menesterosos y, menos aún, en que compartieran las mismas aulas que sus hijos.

-¿Qué diferencias se advierten en los resultados de aprendizaje entre las escuelas municipales (públicas) y las privadas subvencionadas por el Estado chileno?

-No hay un desempeño significativamente diferente entre las municipales y las particulares subvencionadas, salvo donde la mayoría de los alumnos pertenecen a hogares pudientes. Sin embargo, esa diferencia no se explica por la calidad de la enseñanza, sino porque los niños de hogares más ricos tienen padres con un nivel educativo más alto, que los ayudan con las tareas domiciliarias, que tienen un habla más cultivada en su casa y cuentan con mayor capital cultural. Pero en las escuelas de élite, sólo un tercio de sus egresados serían capaces de aprobar el examen de admisión a una universidad de Finlandia o Singapur. En síntesis, la calidad de las escuelas chilenas, particulares y municipales, ricas y pobres, es muy baja a nivel internacional. Los datos de Uruguay o Argentina son similares.

Aulas vulnerables

-¿Cómo se logra una mayor equidad de oportunidades a nivel de la escuela?

-Las aulas con una población socialmente vulnerable tienen que recibir muchos más recursos profesionales que los que disponen actualmente, para compensar el capital cultural del que carecen las familias. Entre otras cosas, habría que incentivar a la mayor cantidad de profesores con buena formación para que trabajen en las escuelas vulnerables, ya sean públicas o privadas. Nuestro planteamiento es muy pragmático. No queremos entrar en la discusión, fuertemente ideologizada, acerca de qué sistema es mejor: si el municipal o el privado con vouchers. Hoy nos importa que haya profesores mejor formados y remunerados, buenos directores y más recursos para las escuelas vulnerables. Además, es necesario cambiar la estructura de gestión municipal de la educación, que es un desastre.

-¿Propone que el Ministerio de Educación centralice el control de la educación?

-Por cierto que no. Eso sería una verdadera catástrofe en un país de las dimensiones de Chile. Tal vez funcione en Uruguay, con menos población y menores dimensiones geográficas. Actualmente, estamos trabajando en el diseño institucional para la educación pública. Aunque el proyecto todavía no está terminado, creemos que la solución más adecuada sería reconstruir la institucionalidad en base a un concepto similar a los distritos escolares en Estados Unidos, en donde la gestión sea auténticamente local, cuente con recursos públicos y que sólo esté sujeta a una supervisión general del Ministerio de Educación. A los buenos directores de escuela hay que dejarlos tranquilos que hagan su tarea, no vigilarlos burocráticamente.

Respuestas

-¿Qué respuesta del gobierno ha obtenido el movimiento Educación 2020 con respecto a las medidas propuestas?

-Sólo tenemos un año de existencia. Nuestra relación con el gobierno actual ha sido de amor/odio, porque este movimiento ciudadano ha sido crítico de la política educativa pública. Como en el cuento de los hermanos Grimm, hemos "desnudado al Rey". Pero, por otro lado, la presidenta Bachelet nos ha recibido y ha aceptado algunas de nuestras propuestas, como la de formación de una nueva generación de directores. Con esta cuidada mezcla de lobby cortés y gritos públicos destemplados, no sólo hemos conseguido la adhesión formal de más de 60.000 personas en nuestro sitio www.educacion2020.cl, y el respaldo de la prensa, tanto de derecha como de izquierda, sino también el respeto del propio gobierno, cuando recientemente fuimos "en manada" al Parlamento a defender el presupuesto de la educación, amenazado por intereses demagógicos. Por eso, nuestra organización va a continuar hasta el año 2020 como un movimiento ciudadano autónomo, que actuará como un tábano sobre el gobierno de turno y del Parlamento, desde fuera del sistema político, para cambiar las políticas de educación.

Preferiría invertir comparativamente más en la educación preescolar y la escuela primaria

r -¿Cómo califica el monto de la inversión en educación en Chile?

-La inversión total en educación pública y privada no es baja, ya que suma aproximadamente un 6%-7% del PIB. Pero, a grosso modo, la mitad corresponde al gasto público y la otra es gasto privado en educación, que se concentra en menos del 10% de la población, básicamente en el segmento más rico.

-¿Cuál sería el costo estimado para el Estado de la implementación de las medidas propuestas por el movimiento Educación 2020?

-Nuestra estimación preliminar es que las medidas que estamos proponiendo para las escuelas primarias y secundarias, que no se refieren a infraestructura edilicia ni a materiales escolares, requieren un aumento del gasto público equivalente a 1%-1,5% del PIB. Calculamos que un 90% de ese incremento tendría que destinarse a formar una nueva generación de profesores y directores de escuela, pagarles un salario acorde a las mejoras que obtengan en la calidad de la enseñanza e incentivar el retiro de los docentes de mayor antigüedad, que hoy siguen enseñando con setenta o más años de edad, y que se niegan a retirarse porque su jubilación es pésima.

-¿Cómo se podría financiar el incremento del gasto público que generarían sus propuestas para mejorar la calidad de la educación?

-Chile ha tenido una política fiscal muy prudente, lo que elogiamos, por lo que el Estado no debiera tener problemas para costear nuestras propuestas. El próximo gobierno podría financiar perfectamente nuestros proyectos con un aumento del gasto público, o con fondos a obtenerse por una mayor tributación y/o con una parte de los ingresos ahorrados por el aumento del precio del cobre. Este no es un problema técnico ni financiero, sino de decisión política y de negociación sensata con el gremio docente.

-¿En qué ciclo educativo debería invertirse más en Chile?

-Yo invertiría comparativamente mucho más en la educación preescolar y básica porque desgraciadamente -y es muy cruel decirlo- muchos estudiantes que hoy cursan el ciclo secundario ya están "perdidos". Tampoco destinaría esos fondos adicionales a la educación universitaria, porque hemos comprobado que mucha gente que ingresa al ciclo superior no comprende bien lo que lee. Desde el punto de vista estadístico, es improbable que quienes presentan esa carencia en el nivel terciario puedan ser rescatados. Por eso, preferiría "poner toda la carne en el asador" del jardín de infantes y la escuela primaria, aunque los profesores y estudiantes universitarios son siempre más vociferantes. Lamentablemente, no existe un gremio de los niños educados mediocremente ni de sus padres, aún con menos educación.

Es excusa de mediocres decir que "no se puede" con alumnos vulnerables

r -¿Alcanza con conseguir los mejores planteles docentes en la educación pública si los estudiantes socialmente más vulnerables no tienen interés en ingresar a la universidad?

-Puedo parecer repetitivo pero, si los directores carecen de atributos para ocupar ese cargo, le aseguro que la mejor generación de docentes queda desmotivada al cabo de dos años. Los directores son tan importantes como los profesores porque dirigir y motivar una escuela vulnerable es tan difícil como gobernar una ciudad en Afganistán. Además, se debe cambiar la dotación profesor/alumno, llevándola a una proporción adecuada. Se puede tener educadores maravillosos, pero no van a lograr mucho si hay cuarenta y cinco alumnos en un aula vulnerable, con problemas de alcoholismo y drogadicción en sus familias.

-¿Entonces, cómo se mentaliza a esos alumnos?

-Cuando hay directores y profesores capaces y realmente comprometidos con su misión, se puede cambiar la mentalidad de los estudiantes. Es una gran excusa de los docentes mediocres -con la complicidad de alcaldes mediocres- decir que "no se puede" con los alumnos vulnerables. En áreas socialmente muy deprimidas, hemos encontrado escuelas privadas y públicas de excelencia, aunque son pocas. Por ejemplo, una organización sin fines de lucro, la fundación religiosa Belén Educa -y conste que soy ateo militante- tomó a su cargo hace cuatro años una escuela municipal ubicada en el barrio La Legua Emergencia, un epicentro de criminalidad en Santiago. Hoy el promedio de los resultados del examen nacional de competencias escolares subió desde 200 puntos, equivalente a analfabetismo funcional, al muy aceptable nivel de 300 puntos. Según su directora, el problema realmente grave que enfrentan son los niños que a veces llegan a la escuela baleados, pero todo lo demás se resuelve con "rigor, disciplina y estructura". Como esos alumnos son sobrevivientes natos de un ambiente muy desestructurado, aprecian los límites impuestos en el recinto escolar, que es un universo de autoestima y rigor, cuyo lema es "Sí, tú puedes".

-Pero, ¿cómo logró esa escuela contar con un cuerpo docente de excelencia para motivar a esos niños?

-La escuela gasta más del doble del monto de la subvención oficial para el pago de supervisores, psicopedagogos, profesores tutores para las tareas después del horario de clase, inspectores que visitan los hogares cuando se detecta el ausentismo injustificado de un alumno, etc. Esta escuela evalúa y retroalimenta periódicamente a sus profesores, cosa que es casi imposible con la actual regulación laboral en la educación pública. Por eso, es fundamental que las escuelas vulnerables tengan una dotación de profesionales de buen nivel en un porcentaje mayor que en el resto de los centros escolares, para darle todo el apoyo que necesitan esos alumnos y que los buenos directores de escuelas públicas tengan mayores atribuciones respecto a sus profesores.

Ficha técnica

Mario Waissbluth, chileno, es ingeniero químico de la Universidad de Chile y doctor en ingeniería en la Universidad de Wisconsin. Es profesor del Magíster en Gestión y Políticas Públicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. Integra el Consejo de Alta Dirección Pública, ratificado por el Senado para el período 2004-2010. Ha sido y es director de varias empresas privadas y públicas, y desde hace un año coordina el movimiento ciudadano Educación 2020.

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