Propuestas llamativas

Economía & mercado

El gobierno está preocupado por la distribución del ingreso, algo que repite sin pararse mucho a mirar si los medios para mejorarla son justos o injustos, si la situación de partida es adecuada o no, o si hay efectos nocivos sacándole más a los que lucen más ricos, para darle sueldos a los que parecen más pobres. La preocupación es entendible, ya que después de varios años de gobierno, duplicación del gasto público en dólares, y sueldos para los débiles repartidos por un ministerio creado a esos propósitos, la situación es peor que, por ejemplo, la de 1994. Por eso supongo que se da esta especie de remate de reformas tributarias que incluyen propuestas de todo tipo. Recientes declaraciones del ministro Lorenzo parecen descartar las más demenciales, como por ejemplo el restablecimiento de detracciones, pero con todo habrá que esperar cuál actitud prevalece: si una cuidadosa del crecimiento o su opuesta, la de la furia iconoclasta, que supone repartir por repartir, sin medir no sólo costos económicos sino razones de mérito; porque igualar ingresos no se puede aceptar como un presupuesto de justicia.

LA TIERRA. En esta línea se inscriben las propuestas sobre la tierra, todas muy viejas, imposible de tomarlas de a una: que los extranjeros, que las sociedades anónimas, que la franja de 50 km., que un impuesto a la concentración, nada nuevo. Y no es que sólo valgan las propuestas si son originales, pero es tan grande el cambio social en el papel de la tierra como factor de producción operado en los últimos veinte años, que el abordaje merecería ser más moderno. Así, por ejemplo, no sólo el valor de la hectárea es mucho mayor, sino que muchas veces vale más lo que se pone sobre ella. Otro ejemplo de cambio es la proliferación de nuevas formas jurídicas de explotación, que hacen posible que una hectárea de tierra en cualquier parte del mundo pertenezca a un bombero de Texas, o a un maestro de Cherburgo, o a una pensionista de Roma; o también la aparición de miles de empresas agropecuarias de servicios que hacen posible la producción intensiva, porque desaparece el ganadero o el agricultor que lo hacen todo.

En definitiva, en el agro va ocurriendo lo que sucede con la propiedad de muchas empresas agroindustriales que cotizan en las bolsas del mundo. Ojalá llegue el día en el que esas empresas, y también las nuestras públicas, coticen también en nuestro mercado para posibilitarnos a los uruguayos a participar en su propiedad.

CONCENTRACIÓN. Pero lo que me llama hoy la atención es esta comisión para tratar la concentración de la tierra, integrada por los senadores Rubio, Saravia y algún otro. Ambos se han manifestado impactados por la concentración de la tierra, al igual que un diputado de Cerro Largo. Lo que molesta no es que se estudie la concentración de la tierra, o el sexo de los ángeles. Lo que asusta es la propensión a concluir como lo han hecho, sin aportar un sólo número que pruebe sus afirmaciones. Y los hay. El primero de todos es del Censo del 2000 - aún no se ha realizado el de 2010- que prueba que en esa década poco analizada, no sólo la pobreza fue la menor como ya se ha demostrado, sino que el número de productores rurales no sólo no cayó sino que creció. Más aún; el departamento en el que el número de productores creció más fue precisamente Cerro Largo, casi un 19%. En algún tiempo más sabremos por el nuevo Censo qué ocurrió en esta década. Pero, como he señalado otras veces, tengo mis dudas sobre la concentración ocurrida en estos años; incluso es posible que no haya pasado nada, dado el precio alcanzado por la tierra, que no vuelve lógico hacer crecer los campos en extensión. Es más; hay algunas pistas sobre esto, que los legisladores por prudencia deberían analizar. Una de ellas es el número de declarantes a Dicose, que refiere a ganaderos cuyo número crece, aunque con seguridad en menos espacio, en este caso bajando el área promedio. Y, como también lo he escrito, un reciente estudio del MGAP a partir de datos del BPS da cuenta no sólo de un cierto crecimiento en el número de empresas rurales, sino del impactante número de sociedades anónimas y empresas agropecuarias que prestan servicios a la producción, aunque sus titulares a lo mejor dejaron de explotar su tierra en todo o en parte. Lo que sí es cierto es que han aparecido empresas muy grandes que trabajan la tierra. No obstante, su propiedad pertenece a cientos o miles de ciudadanos, estos sí extranjeros, porque las sociedades anónimas están prohibidas para los uruguayos, pero de hecho no para los demás, en una inusual paradoja. Muchas de estas empresas dejan al dueño anterior la propiedad, y se dedican a producir a partir básicamente de arrendamientos tan ricos como lo permite la libre contratación, rescatada en 1991. Como estas empresas grandes compran poca tierra, y en realidad arriendan partes de campos en los que los dueños continúan con una explotación más pequeña -más sus rentas- no es claro que haya un desplazamiento total de productores. Y en los casos en que los hay, no se ha dado a precio vil sino al revés.

CAMBIO EN PAZ. Uno de estos senadores se ha agraviado también por el número de operaciones de ventas de campos. Yo creo que es al revés. Y voy a repetir una cifra que para mí es impactante por lo que implica de movilidad social, que es un bien, si ocurre en procesos de crecimiento como se da en el agro. Entre el año 2000 y el 2009 se vendieron 6.178.000 hectáreas y se arrendaron 6.089.000. Siendo muy conservadores podemos suponer que a lo mejor entre 1995 y 2000 se arrendaron y vendieron un millón más. Como hay operaciones repetidas en el mismo campo, no se pueden sumar todos estos números y decir que coinciden con el área que cambió de mano. Pero lo que sí se puede señalar es que un área equivalente a 13 millones de hectáreas -un 79,5% del total censadas- cambió de titular de su explotación en quince años, sin contar las sucesiones. Esto es un fenomenal cambio en paz para crecer en producción, productividad, nuevas formas empresariales, de producción, de gerenciamiento y cambio técnico generalizado.

Todo esto está en juego cuando se empiezan a divulgar planteos sólo ideológicos, sin rigor técnico, sin apelar a números, a simulación de escenarios económicos a partir de esos cambios. Sí hay un reclamo que me genera atención. La compra de empresas o de tierra por parte de gobiernos extranjeros. Esto sí podría merecer alguna reflexión serena, cuando este remate redistributivo pase.

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