Posición del PRI en el nuevo Congreso va a ser clave para la gobernabilidad

| El país tiene una base macroeconómica y financiera sólida, pero necesita realizar más reformas estructurales para competir con China.

 Economía y mercado 20060618 200x329

La mayor inmunización de la economía mexicana al contagio de los shocks externos ha sido producto de la aplicación de la política de estabilidad macroeconómica, afirmó el economista Paulo Leme, director de investigación económica para América Latina de Goldman Sachs & Cº. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

—Después de casi seis años de un crecimiento relativamente lento, el PIB de México se expandió un 5.5% en el primer trimestre de 2006 con respecto al mismo período del año anterior. ¿Continuará creciendo la actividad económica a ese ritmo en el resto del año?

—La economía de México va a desacelerarse significativamente en la segunda mitad del año, aunque el crecimiento promedio del PIB de todo 2006 será de 4.2%. Esta tasa es sustancialmente más alta que la registrada el año anterior (3%), pero similar a la alcanzada en 2004. Cabe señalar que el comportamiento del primer trimestre fue muy especial debido a tres razones. Primero, hay un efecto estacional de la Semana Santa que cayó en abril este año, lo que implica un aumento del número de días útiles con respecto al mismo período de 2005. Segundo, como consecuencia de que la economía mexicana recién comenzó a crecer en el segundo semestre del año pasado, se ha producido un efecto "nivel", porque las estadísticas dan un salto cuando se compara un crecimiento a partir de una base menor. Tercero, la aceleración de la expansión del PIB mexicano coincidió con el fuerte crecimiento del producto estadounidense, que creció más del 5% en el primer trimestre de este año, debido a que el ciclo de producción industrial de México, especialmente el manufacturero, está muy ligado al ciclo de la economía de Estados Unidos. Así como la actividad económica de Estados Unidos va a ir desacelerándose a lo largo de 2006, de igual manera lo hará la economía de México.

—¿Qué motores están moviendo la economía local este año?

—Si lo miramos por el lado de la demanda externa, el principal motor ha sido la producción industrial junto con las exportaciones del sector, que crecieron casi 20% en el primer trimestre de 2006. Dentro de este grupo de exportaciones se destaca la recuperación de la industria automotriz mexicana. Como este sector había tenido problemas estructurales por el tipo de modelos que se producían en las plantas locales, las empresas estadounidenses hicieron fuertes inversiones en sus filiales para modernizarlas. Otros dos motores de la demanda son la recuperación del consumo privado, que ha estado respaldado por una significativa expansión del crédito, así como por las transferencias de remesas, que aumentan muchísimo el ingreso de los hogares, y el incremento considerable que ha tenido la inversión privada.

Por el lado de la oferta, los sectores más dinámicos de la economía son la construcción, tanto de viviendas como las obras de reconstrucción por los huracanes en la península de Yucatán, y la industria manufacturera, incluyendo la producción de energéticos.

—¿En qué nivel se encuentra la tasa de crecimiento pronosticada para este año con respecto al potencial real de la economía mexicana?

—Como las estimaciones del PIB potencial son siempre ejercicios bastante complejos, es preferible trabajar con un rango de lo que podría ser el producto potencial. Creo que el mejor rango sería entre 3% y 3.5% si no se realizan reformas estructurales, basándome en el Informe del Artículo 4º del FMI, que tiene una proyección de 3.1%, y en el Informe de Criterios de la Secretaría de Hacienda de México elevado al Congreso en abril de este año, que lo calcula en un 3.6%. En síntesis, el nivel de crecimiento de la actividad económica previsto para 2006 es más alto que el PIB potencial. Esto se debe a factores externos, sobre todo a un mayor dinamismo inicial de la economía norteamericana y también a un repunte de la actividad interna por efecto de mayores ingresos, especialmente por los aumentos de la renta petrolera y de las remesas. Sin embargo, si nos proyectamos hacia la segunda mitad de este año, la actividad económica de México estaría creciendo 3.6% en el tercer trimestre y 3.3% en el cuarto trimestre comparado con los mismos períodos de 2005, con lo cual la expansión de la economía estaría nuevamente dentro del rango del PIB potencial.

—¿Es posible pensar en una expansión económica sostenida con tasas superiores al 5% anual en el mediano plazo?

—En el sexenio 2007-2012, o sea durante el próximo período presidencial, las proyecciones más razonables referidas al crecimiento económico de México estarían cercanas al rango potencial de 3.5% anual en promedio. La economía de este país sólo podría crecer sostenidamente con una tasa superior al 5% anual si la nueva administración implementase un conjunto amplio de reformas estructurales, que incluya las áreas laboral, tributaria y energética así como una serie de medidas para desregular la economía y concretar proyectos de infraestructura para modernizar el sector de transportes. En realidad, México tiene una base macroeconómica y financiera sólida, pero necesita más reformas para poder competir con China y otros países asiáticos, especialmente en el mercado norteamericano, y así crecer a un ritmo más acelerado.

—¿Cuál es la situación actual de la deuda externa de México?

—El hecho de que su deuda externa haya disminuido considerablemente luego de los pagos anticipados para este año y el próximo que realizó el gobierno de Fox, permite que México no tenga que acudir por financiamiento al mercado externo. No sólo ha desaparecido la concentración de su deuda externa o de su deuda dolarizada, sino que tampoco tiene vencimientos externos a corto plazo. En función de esta situación, un eventual shock financiero externo se ve ahora con una menor aprehensión a pesar de que en el corto plazo un impacto de ese tipo se transmitiría en cierto grado a México, afectando particularmente a su Bolsa de Valores y a su tipo de cambio.

Inflación y moneda

—A pesar de un descenso acumulado de 275 puntos básicos de la tasa de interés benchmark desde agosto de 2005, el IPC se ha mantenido en niveles relativamente bajos. ¿Es previsible que se mantenga esta tendencia inflacionaria en el resto del año?

—México trabaja con un objetivo de inflación del 3% anual en una banda de más o menos un punto porcentual. Es muy probable que este año el gobierno cumpla con dicha meta no sólo en lo que se denomina inflación general, sino también en la inflación subyacente, estimándose que alcanzarán un nivel de entre 3% y 3.2% a fines de 2006. Las perspectivas son que ambas mediciones se ubiquen entre 3.2% y 3.4% en los dos años venideros. En síntesis, la inflación está bajo control, lo que puede atribuirse a la gran credibilidad que ha logrado el Banco de México después de un largo proceso de combate a la inflación.

—¿Cómo se reflejarán esas tasas de inflación en el tipo de cambio?

—Aunque la inflación esté bien anclada, siempre resulta más complejo vislumbrar las expectativas en cuanto al tipo de cambio. Existen tres factores que van a determinar la evolución de la moneda mexicana. Mientras el precio del petróleo se mantenga en un nivel elevado y las remesas de los inmigrantes continúen siendo muy altas —estimadas en unos U$S 24.000 millones anuales—, la balanza de pagos arrojará un superávit importante. Con esto, se fortalecerá la tendencia hacia la apreciación del tipo de cambio. Es decir que, si hoy la cotización está a 11.30 pesos por dólar, es probable que baje a 11.10 pesos a fines de este año.

Sin embargo, hay otras dos fuerzas determinantes y, por tanto, el resultado final no es claro. Como México está en el área del dólar y sus flujos financieros y comerciales, en su mayoría, están relacionados con Estados Unidos, el peso mexicano podría depreciarse con respecto a otras monedas en caso de que lo mismo ocurra con la divisa estadounidense. También incidirá tanto el escenario político como el programa económico del nuevo gobierno que dirija a este país a partir de diciembre próximo. Es muy claro que si el candidato oficialista, Felipe Calderón, ganara las elecciones del 2 de julio, se impondría el efecto "balanza de pagos" porque habría una continuidad de la política económica con un refuerzo estructural y, por tanto, la moneda mexicana se apreciaría ya que hoy el mercado está descontando una cierta probabilidad de victoria del candidato opositor, Andrés Manuel López Obrador. De no concretarse el triunfo de este en las urnas, las empresas privadas que están fuertemente posicionadas en dólares venderían buena parte de sus divisas. Por el contrario, si el candidato izquierdista resultara electo, habría efectos inciertos y la evolución del tipo de cambio va a depender de quiénes sean designados para integrar el equipo económico y del tipo de política que se implemente.

Estabilidad macroeconómica

—¿Cuáles han sido los pilares de la política macroeconómica de la administración Fox?

—El pilar central de su gobierno ha sido la estabilidad macroeconómica, objetivo que ha sido cumplido plenamente. La mayor inmunización de la economía mexicana al contagio de los shocks externos ha sido producto de la aplicación de esa política. Sus resultados son el equilibrio fiscal del gobierno federal, la disminución del saldo de la deuda pública total y, en particular, la reducción de la deuda externa, así como un cambio radical en las fuentes de financiación del Estado, que se basan hoy en la emisión de títulos gubernamentales en pesos en vez de la colocación de deuda en dólares. También la Secretaría de Hacienda ha hecho un esfuerzo muy grande para extender los plazos de la deuda pública interna, lo que permite a México no tener un riesgo de refinanciación y contar con una concentración mayor de activos. A su vez, un perfil de deuda interna muy bien distribuido a largo plazo no le impide al Banco de México tener que aumentar las tasas de interés para combatir la inflación, porque esa medida no tiene un efecto demasiado negativo en las cuentas fiscales. Más bien, por una mejor gestión de la deuda pública, Hacienda ha logrado ahorros de más del 1% del PIB por concepto de menores pagos de intereses anuales.

—¿Qué otros pilares de política macroeconómica se destacan?

—Un avance importante ha consistido en la aprobación de reformas del sector financiero así como en su regulación, lo que fortaleció tanto al sistema bancario como a los fondos de pensión. Esas medidas contribuyeron al desarrollo del mercado de derivados financieros y aumentaron la capacidad de financiación de las empresas mediante la emisión de papeles de deuda en el mercado de renta fija local. Si bien eso no ha llamado mucho la atención de los noticieros, le permite al gobierno fondear en pesos en el mercado interno y no en dólares en el exterior y a las empresas privadas endeudarse internamente con emisiones de bonos o debentures a través de la Bolsa.

Asimismo, la administración Fox ha puesto mucho énfasis en el desarrollo de la vivienda, habiéndose logrado una expansión muy amplia de la construcción civil y un incremento muy grande del stock de casas habitación para familias de ingresos medios y bajos.

—¿Es previsible que se mantenga la actual política de estabilidad macroeconómica de ganar el candidato oficialista, Felipe Calderón, las elecciones del próximo 2 de julio?

—Si bien en ese caso se descuenta el mantenimiento de la actual política macroeconómica, la agenda del candidato del Partido Acción Nacional (PAN) incluye varias reformas estructurales pendientes en las áreas laboral, tributaria y fiscal-presupuestal, dado que solamente un balance macroeconómico sólido no es suficiente para tener crecimiento como quedó demostrado en la presidencia de Fox. También figura una reforma energética que apunta a regular la exploración, explotación y producción de crudo y de todo el sector eléctrico, lo que permitiría una mayor participación del sector privado, así como una apertura de la estructura de capital de la petrolera estatal Pemex y de la empresa pública de electricidad, Luz y Fuerza. Además, se propone reformar toda la seguridad social pública, federal y estadual, así como la de los funcionarios públicos y del sector privado. Por último, se prevé una política de desregulación y de mayor control de los monopolios, especialmente en las áreas de telecomunicaciones y energía eléctrica.

Propuesta izquierdista

—¿Tiene un carácter socialista la propuesta económica del candidato Andrés Manuel López Obrador de la Alianza Por el Bien de Todos, que es patrocinada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD)?

—No veo al candidato del PRD como un socialista. En realidad, por ser un ex miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), López Obrador está mucho más cerca de la escuela de pensamiento de esa colectividad, especialmente de la línea de los ex presidentes José López Portillo y Miguel de la Madrid. Por eso también propone una economía de mercado, pero con un grado mayor de participación estatal. Ese Estado tiene tres grandes roles que desempeñar como inductor, empresario y redistribuidor de ingresos. Su gobierno podría funcionar, como actuó tradicionalmente el PRI, con un mayor grado de concentración de poderes en manos del Poder Ejecutivo y con más participación y control de los sindicatos e intereses corporativos.

—A su juicio, ¿tienen razón los empresarios para temer a un gobierno de López Obrador?

—Eso le correspondería responder al candidato López Obrador con acciones como, por ejemplo, la designación de un equipo económico aceptable y creíble tanto para el mercado como para los empresarios mexicanos. Habría que conocer cuáles serían sus primeras medidas en materia de política económica inmediatamente después de las elecciones de julio próximo. Su primera gran decisión debería ser muy participativa porque se anticipa que el presidente electo desempeñará un papel muy importante en la confección del Presupuesto Nacional de 2007, que naturalmente va a reflejar ciertas prioridades fiscales del futuro gobierno. En resumen, le toca al candidato del PRD confirmar o desmentir esas inquietudes del sector privado, que siempre surgen ante la posibilidad de un cambio de la administración.

—¿Cómo se explica la caída muy expresiva que tuvo López Obrador y el repunte significativo del candidato oficialista en las encuestas de opinión pública durante el último tramo de la campaña electoral?

—En efecto, hubo un desplome muy expresivo en los indicadores cualitativos de apoyo, rechazo y de preocupación referidos al candidato del PRD durante abril y mayo. Sin embargo, una lectura más precisa de las encuestas de las últimas dos semanas indica que existe un empate técnico entre López Obrador y Felipe Calderón. Eso se puede interpretar como que el primero ha vuelto a avanzar en el margen debido a que está disminuyendo el ímpetu de la campaña del candidato oficialista. El cambio en la dinámica de las encuestas preelectorales es que el PAN armó una campaña muy moderna basándose en los medios de comunicación masiva a diferencia de la estrategia del PRD que ha apuntado a la difusión de su propuesta a través de las redes sociales ciudadanas. La emisión de avisos publicitarios negativos en diarios, radios y TV tuvo un impacto muy fuerte, pero sus efectos fueron aún más potentes por errores de la campaña del PRD, que no reaccionó correctamente frente a esas críticas. López Obrador prefirió adoptar una actitud muy hostil hacia el gobierno de Fox y también atacar al establishment financiero trayendo al debate la crisis bancaria de 1994 y la posterior reestructuración de los bancos. Por último, el apoyo que comenzó a recibir del presidente venezolano Hugo Chávez facilitó mucho que el PAN realizara un ataque mediático muy duro al candidato de la izquierda.

Gobierno de coalición

—¿Contará el futuro presidente con suficiente respaldo legislativo?

—En México se realiza una sola vuelta electoral y el ganador, ya sea por la diferencia de un solo voto, es electo presidente, pero el resultado de la elección presidencial no le otorga necesariamente una mayoría en el Congreso. Como ningún partido logrará dominar las Cámaras, el presidente electo deberá tratar a partir del 3 de julio de formar alianzas con otros partidos, sobre todo con el PRI, para poder gobernar. El candidato Felipe Calderón se ha comprometido públicamente ha hacer un gobierno de coalición en caso de ganar las elecciones, habiendo ya invitado a los otros dos partidos a participar activamente en la composición del gabinete ministerial y en las comisiones de enlace en el Congreso. Con seguridad, esa labor resultará ser aún más difícil que llegar a la casa presidencial. Justamente uno de los déficit del gobierno de Fox es no haber conseguido hacer una coalición con el PRI en el año 2000, por lo cual se desgastó en una campaña de ataques públicos.

—¿Cuál será la posible integración del Congreso de acuerdo con las últimas encuestas?

—Probablemente el PRI, cuyo candidato presidencial Roberto Madrazo figura en tercer lugar en las preferencias de la opinión pública, obtendrá el mayor número de escaños en ambas Cámaras, mientras que el oficialista PAN lo seguirá muy de cerca, consiguiendo un número muy importante de bancas, debido a la mejor organización y más larga trayectoria de ambos partidos. Por lo tanto, más importante aún que conocer los resultados electorales finales es saber cómo Madrazo se va a posicionar en el Congreso, porque esa decisión va a ser clave para la gobernabilidad del país. En caso de que ganase Calderón, debemos recordar que el PRI trabajó en forma muy cercana al actual partido gobernante a nivel legislativo en los dos último sexenios. Si el triunfo correspondiese a López Obrador, debemos recordar que muchos de sus colaboradores más próximos son genéticamente productos del PRI y, por tanto, existe una cierta afinidad ideológica entre el PRD y la guardia vieja del partido que gobernó México durante 71 años, no así con su sector tecnocrático.

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