El gobierno brasileño removió de su cargo al CEO de Petrobras y ha nominado para sustituirlo a Maria das Gracas Silva Foster, una ejecutiva de la industria petrolífera cercana profesionalmente a la presidenta Dilma Rousseff. El directorio de la empresa lo decidirá el jueves 9 de febrero, pero se descuenta desde ya su aquiescencia porque el Estado cuenta con el 48% del paquete accionario y con casi dos tercios de los votos en la junta directiva.
La futura CEO tiene una larga trayectoria en la empresa petrolífera paraestatal y se la considera una tecnócrata competente. En principio, los inversores extranjeros han elogiado la nominación de Foster, que será la primera mujer que dirija a Petrobras, aunque su designación augura que el gobierno brasileño continuará interviniendo en la industria.
El valor de las acciones de la compañía subió casi un 4% en un solo día inmediatamente después del anuncio oficial. A diferencia de su predecesor, José Sergio Gabrielli que fue promovido por el expresidente Lula, la candidata de Dilma es una "insider" en la empresa, habiendo ingresado como "meritoria" hace treinta años. Se le reconoce como una tecnócrata muy trabajadora y perfeccionista. Se espera que consiga que la compañía actúe con mayor eficiencia, dado que es conocida la lentitud de su burocracia pese a contar con excelentes técnicos.
Por encima de todo, Foster ha forjado una relación laboral muy cercana con la presidenta Rousseff desde hace varios años. Por esa razón, se prevé que futura CEO apoye la política intervencionista de la administración Rousseff que obliga a Petrobras, por ejemplo, a adquirir el 65% de sus equipos de proveedores brasileños. Esa medida diseñada para apuntalar a la industrial local, especialmente a los astilleros, ha sido muy criticada por generar cuellos de botella, incluyendo las compras de torres y plataformas para la extracción de petróleo.
La designación casi segura de Foster puede significar menos luchas internas en la empresa dada la puja de los partidos políticos por colocar a sus acólitos en cargos de influencia. La votación del directorio de Petrobras esta semana revelará si los técnicos ganan la partida contra los nominados por los políticos.
Su nombramiento no está libre de controversias. Probablemente se le solicitará que aclare por qué la compañía de su esposo ha ganado 42 contratos de suministros para Petrobras desde 2007, incluyendo una veintena que fueron concedidos sin haberse realizado llamados a licitación. Además, la prensa local ha informado que Maria Graca Foster realizó varias donaciones para la campaña presidencial de Dilma y para el PT en el pasado.
Si fracasara en aclarar esos temas, se ensombrecería su intención de imprimir un gerenciamiento puramente profesional a la empresa, lo cual es necesario para que las acciones de Petrobras recuperen algo del terreno perdido.
FUENTE: CONDENSADO DE BUSINESS LATIN AMERICA, UN SEMANARIO DEL ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT (EIU).