INFORME
Ajuste a la baja en las estimaciones de crecimiento, política más restrictiva de los bancos centrales y las tensiones entre Rusia y Ucrania generaron volatilidad.
El 2022 inició con resultados negativos para los mercados accionarios y con una caída en las plazas desarrolladas ante la expansión de la variante Ómicron del coronavirus, que ha afectado el desempeño de los distintos indicadores de actividad económica, lo que ha llevado a diversos organismos internacionales a ajustar a la baja sus estimados de crecimiento.
Además, los bancos centrales han adoptado una postura más restrictiva con respecto a la conducción de su política monetaria, que se irá reduciendo en los próximos meses entre países emergentes y desarrollados.
Este escenario, sumado a las tensiones entre Rusia y Ucrania, generó una volatilidad en los mercados que fue acompañada por el cambio de narrativa en las autoridades del Sistema de Reserva Federal (Fed), que anunciaron una modificación en sus planes para este año, con incrementos de su tasa de referencia a partir de marzo.
La situación actual del mercado genera que en materia de renta variable internacional continuemos manteniendo nuestra preferencia por plazas desarrolladas sobre las emergentes. Esto se debe en parte a sus mejores indicadores de actividad, su mayor preparación para enfrentar nuevas variantes del virus, así como también por la capacidad de extender los estímulos por un mayor tiempo a pesar del fenómeno inflacionario global.
En esta línea, nuestras principales convicciones son Estados Unidos y Japón, donde se evidencian fundamentos más sólidos para pensar en la recuperación económica, así como altas expectativas de estímulos fiscales para 2022.
En tanto, en Europa seguimos con una postura neutral mientras persisten los problemas relacionados con la inflación y el sector energético.
En cuanto a los mercados emergentes, mantenemos una subponderación en Latinoamérica debido a las altas lecturas de inflación, políticas monetarias contractivas y bajos niveles de actividad. Respecto a Asia y Europa Emergente, conservamos un posicionamiento neutral en la medida que los indicadores de sorpresas económicas e inflación muestran cambios favorables en el contexto actual.
En lo que respecta a la renta fija internacional, se prevé que los bancos centrales empiecen a normalizar su política monetaria, situación que nos lleva a favorecer a los bonos corporativos emergentes debido a sus valorizaciones más atractivas.
En este escenario de volatilidad en los mercados, las materias primas también registraron un desempeño dispar.
Por un lado, el precio del cobre terminó retrocediendo 3,1%. En tanto, el oro registró una desvalorización del 1,8% dado el importante avance de las tasas reales tras el discurso más agresivo de la Fed.
Finalmente, el petróleo demostró el mejor desempeño en el mes por cuanto el derivado Brent avanzó cerca de un 17%, cotizándose por primera vez desde 2014 por encima de los US$90 por barril, en medio de las crecientes disputas entre Rusia y Ucrania.
La presión alcista de este conflicto sobre el precio del petróleo se debe por un lado a que Rusia es el segundo mayor productor mundial, y esta situación supone un riesgo para el suministro de este país al mercado.
Además, el conflicto aviva los temores de interrupción de los suministros de gas para Europa, donde Rusia es el principal proveedor, con lo que una potencial escasez podría presionar los precios del crudo al alza por efecto sustitución.
En lo que respecta al plano local, durante el primer tramo de 2022 se evidenció una evaluación favorable de la actividad económica debido a la reactivación del turismo en el territorio nacional.
Si bien este mes el país vivió un pico de contagios diarios por la nueva variante Ómicron, la política de vacunación establecida por el gobierno, donde más del 50% de la población ya tiene la tercera dosis, ha tendido a disminuir significativamente el número de fallecidos diarios.
Además la tasa de desempleo continuó descendiendo y alcanzó el 7%, el menor dato registrado en los últimos cinco años.
En tanto, las proyecciones de inflación han demostrado un ajuste al alza para este año.
En cuanto a las proyecciones de tipo de cambio, los analistas ubican la cotización del dólar en $46 y respecto al crecimiento de Producto Interno Bruto (PIB) para fin de año se estima un crecimiento del 3%.
Al partir de un escenario marcado por la volatilidad de los mercados, resulta fundamental contar con el asesoramiento de expertos en la materia a la hora de invertir. En SURA Inversiones ofrecemos a nuestros clientes el respaldo de un equipo de amplia formación, preparado para considerar las mejores opciones financieras para cada perfil, haciendo que los resultados de cada inversión sean óptimos.