Las encuestas de opinión colocan al presidente de Estados Unidos en un empate estadístico con el principal candidato demócrata, John Kerry, que ganó en doce de las catorce elecciones estatales (primarias y juntas políticas).
Bush está siendo atacado porque no ha podido hallar armas de destrucción masiva en Irak y por el creciente déficit presupuestario que amenaza con empeorar, cuando los de la generación de la posguerra, que pronto llegarán a la edad de retirarse, empiecen a utilizar los servicios de seguridad social (Social Security y Medicare). Además, lo critican por ser demasiado dispendioso.
No tiene empleos que mostrar como resultado de su primer término en la presidencia, tampoco tiene vetos en proyectos de gasto para su base conservadora y no ha logrado encontrar a Osama bin Laden pese a su campaña en Afganistán.
Así que, ¿cómo es que este hombre tiene buenas posibilidades de resultar reelecto en noviembre?
El estratega político James Carville capturó la razón de forma sucinta en la frase que acuñó para Bill Clinton en 1992: "Es la economía, estúpido".
Las estadísticas económicas son lo suficientemente fuertes para garantizarle a Bush la victoria en el 2004, más aún si se combinan con la considerable ventaja que representa ocupar actualmente la presidencia, dijo Ray Fair, macroeconomista de la Universidad de Yale que ha modelado todos los resultados de las elecciones presidenciales desde 1916.
"La economía tendría que andar muy mal para que llegue a pronosticarse una derrota del presidente Bush", dice Fair.
Votar con el bolsillo. El bienestar económico domina las preferencias de los votantes cuando van a las urnas cada cuatro años para elegir a su presidente en Estados Unidos. Si los tiempos son buenos, se le da crédito al presidente en funciones; y si son malos, paga el precio. Los modelos econométricos como el de Fair utilizan variables económicas y no económicas para predecir el resultado de las elecciones presidenciales. Su modelo no arrojó un resultado correcto sólo en dos ocasiones: en 1960 y en 1992. (La recuperación de 1992 podrá no haber generado empleos, pero el PIB creció 4,1%, lo que hizo que el modelo proyectara al presidente en ese momento, George H.W. Bush, como el ganador).
Las variables económicas de Fair son crecimiento, inflación y "trimestres de buenas noticias". Específicamente, utiliza el ritmo de crecimiento de producción por persona (PIB por habitante) en los primeros tres trimestres del año electoral; la tasa de inflación promedio, medida por el deflactor del PIB, en los primeros 15 trimestres del gobierno; y el número de trimestres de elevado crecimiento, definido como crecimiento del PIB por habitante superior a 3,2%, que, dado el crecimiento de la población de 1%, se traduce más o menos en un crecimiento del PIB de 4,2%.
Quedarse de mas. Las variables no económicas son ocupar la presidencia, que obviamente representa una ventaja en cuanto a atraer la atención de los medios se refiere, y tiempo que el partido lleva en el cargo. El que un partido lleve un mandato en la Casa Blanca es una ventaja; demasiados mandatos llevan a un "cansancio del partido", dice Fair.
Como todavía no hay datos disponibles sobre producción e inflación para los primeros tres trimestres de este año, Fair tuvo que pronosticar esas variables a fin de hacer una predicción. Dichas previsiones parecen conservadoras ya que Fair está pronosticando un PIB por habitante de 2,4% (PIB general de 3,4%) en los primeros tres trimestres del 2004; crecimiento de 1,9% en el deflactor (corrector de la inflación) del PIB para los primeros 15 trimestres del gobierno de Bush y tres trimestres de "buenas noticias", en los que el PIB por habitante supera 3,2% (ya ha habido dos).
Ocupar la presidencia. Basándose en estos datos y en los valores que asigna a ocupar actualmente la presidencia, Fair pronostica que los republicanos se quedarán con 58,27% de los votos en las elecciones presidenciales de noviembre.
La firma de consultoría Economy.com hace algo similar, y pronostica los resultados de las elecciones basándose en cuestiones de bolsillo y en la ventaja que representa ocupar la presidencia actualmente, pero lo hace estado por estado, utilizando el producto estatal bruto por habitante para pronosticar su voto popular estatal y asignar los votos del Colegio Electoral como corresponde.
El modelo de Economy.com, que hace suposiciones sobre el crecimiento e inflación de este año, "pronostica una fuerte victoria para Bush, con muchas posibilidades de que sólo tres estados —Massachusetts, Nueva York y Rhode Island, más el distrito de Columbia— queden para su contrincante demócrata", dice Robert Dye, economista jefe de Economy.com. Juntos representan cincuenta votos electorales. Ocho estados, incluso California y Vermont, "podrían votar por los republicanos por márgenes muy reducidos", dice Dye. Pero incluso si todos votan por los demócratas, tendrían 115 votos, lo que todavía les da a los republicanos 272 votos del colegio electoral, más de la mitad del total de 538.
El dinero habla. "El crecimiento está bien dispersado entre los estados, negando un regionalismo basado en la economía en las tendencias de voto", dice. Los sucesos políticos siempre pueden intervenir para doblegar los pronósticos del modelo, y el resultado podría ayudar o afectar al presidente en funciones.
Así que ¿quién tiene la razón: las encuestas de opinión o los modelos? Ambos claramente tienen sus fallas. Tal vez el mercado, el mecanismo de descuento y anticipador de sucesos futuros por excelencia, tenga la respuesta.
Tradesports.com, el mercado on line con sede en Dublín para operaciones basadas en los resultados políticos, deportivos y del mundo del espectáculo, cotiza el contrato de George W. Bush en 67, dos de tres posibilidades de que sea reelecto. El contrato no se ha cotizado en menos de 58 en el último año. Los apostadores, desafiando a los encuestadores, están echando los dados a favor de Bush.