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Los jóvenes necesitan opciones de ahorro con perfil propio

Valentina Maiorano - Contadora Pública, Directora de Maiorano Inversiones Financieras. Foto: El País
MARCELO BONJOUR

ENTREVISTA

No se nos educa tempranamente sobre la importancia de gestionar nuestros gastos en función de los ingresos.

La escasa cultura financiera de la sociedad uruguaya no resulta un terreno demasiado fértil para que los jóvenes piensen temprano en su futuro, en términos de ahorro e inversión. Al tiempo que los jóvenes no se consideran un mercado objetivo, desde el mundo de las finanzas no se le ofrecen, tampoco, demasiadas alternativas. Hay que “despertar” ese mercado, afirma Valentina Maiorano, directora de Maiorano Inversiones Financieras. Sostiene que poco a poco aparecen instrumentos adecuados para canalizar pequeños ahorros y diseñados de forma tal que le permitan a los jóvenes de hoy pensar en el final de su vida activa. Los conceptos clave para un buen plan para jóvenes son “ahorro, inversión diversificada y largo plazo”, subrayó. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo incentivar a los jóvenes para invertir?

—La principal forma de incentivar a los jóvenes a pensar en la inversión es la formación e información. Es muy difícil que uno quiera hacer algo que desconoce, que no sabe cómo funciona y la utilidad que tiene. Creemos que una primera gran carencia de nuestro sistema educativo es la falta de formación en finanzas, desde lo más básico, que es aprender a manejar nuestras finanzas personales.
Para invertir, primero hay que poder ahorrar, y si no nos educan desde jóvenes en la importancia de gestionar nuestros gastos en función de nuestros ingresos, para establecer una conducta sana en el manejo de nuestro dinero, es muy difícil que podamos tener éxito.

—¿Cuál es la explicación de que haya pocas propuestas direccionadas precisamente a jóvenes?

—Porque no había una demanda latente. Pero no es culpa de ellos, sino del sistema. Si no enseñamos a los jóvenes a ahorrar y a pensar en el futuro, y además, no les mostramos las opciones que existen para invertir sus ahorros, ellos creen que las inversiones es algo exclusivo para los grandes inversores. Entonces, si aparentemente no hay una demanda, no se crea la oferta.
También había y hay un tema de escala, que no es menor; es difícil para una empresa diseñar productos dirigidos a jóvenes que requieren de una estructura muy grande y costosa para poder canalizar pequeños ahorros de miles de personas. Inicialmente ha sido un tema más de la escala país, sin volúmenes suficientes para cubrir los costos fijos, por lo que ese costo se termina traduciendo en una menor rentabilidad del instrumento.
La buena noticia es que, como muchas industrias, la financiera también ha evolucionado muchísimo y cada vez es más fácil y económico encontrar instrumentos adecuados donde poder canalizar el pequeño ahorro, sin tener que sacrificar mucha rentabilidad. Es algo que viene cambiando y cada vez más tenemos instrumentos altamente diversificados, que permiten adquirirse con mínimos tan bajos como 1.000 dólares.
Claramente, las instituciones que trabajamos en el asesoramiento financiero tenemos la responsabilidad de desarrollar las formas o los canales para acercar las inversiones a los jóvenes. Nos es fácil, sobre todo por un tema de costos, pero con creatividad e innovación se puede lograr.

—¿Qué características debería tener un menú de opciones para jóvenes?

—Tres claves a destacar: ahorro, inversión en renta variable diversificada y largo plazo.
Es importantísimo antes que nada, enseñar que las inversiones financieras son una gran herramienta y un aliado. Pero no es magia. Para que un joven pueda sacarle jugo a las inversiones con pequeños montos, hay que tener muy claro algunos conceptos y conductas requeridas.
En primer lugar, el ahorro. Invertir requiere ahorrar previamente, y ahorrar implica una conducta. Ahorro conlleva planificación y disciplina, y muchas veces, postergar un consumo, a lo que no siempre estamos dispuestos. Conocemos nuestros ingresos, conocemos nuestros gastos fijos y luego están los gastos inesperados o aquellos que mejor evaluados quizás podrían postergarse. Entonces, si logramos cubrir nuestros gastos fijos, deberíamos preguntarnos, ¿cuánto de eso que nos sobra cada mes podríamos destinar al ahorro? ¿Qué porción de nuestros ingresos es transitoria o permanente? ¿Cuáles de nuestros gastos son superfluos y podemos destinarlos al ahorro? Puede ser también que utilicemos el aguinaldo si no podemos lograr ahorrar cada mes.
Pero se empieza por ahorrar, y no importa cuánto. Las personas creen que para poder invertir necesitan tener un gran capital, pero cuando tienes el tiempo de tu lado, un pequeño ahorro de 100 dólares por mes invertidos a lo largo de 30 o 40 años, puede hacer maravillas.

—La diversificación es una cuestión fundamental pensando en la reducción de riesgos…

—Es necesario invertir ese ahorro de una manera eficiente. Portafolios diversificados, con diferentes proporciones de bonos y acciones, donde la participación de renta variable o acciones sea mayor, en función de la edad de la persona. Cuanto más joven, mayor participación en renta variable. ¿Por qué? Porque a la larga los índices accionarios pagan un premio sobre la renta fija.
Es importante entender que el ahorro invertido es un activo que está trabajando para nosotros; es un aliado. Es lo opuesto a pedir un crédito, donde uno trabaja para pagarlo. Ahorrar e invertir genera un círculo virtuoso donde el capital que podamos construir durante nuestra actividad va a ser nuestro generador futuro de ingresos y nos va a hacer menos dependientes de otros ingresos.
Y, por último, el largo plazo. Y acá es donde aparece un concepto que se puede asimilar a la magia: el interés compuesto, que es rentabilidad sobre rentabilidad. Cuanto más joven uno empiece a ahorrar, mayor capacidad y tiempo habrá para que los ahorros capitalicen la rentabilidad de las rentabilidades que fueron generando en el pasado. Por ejemplo, como sucede en caso de los fondos previsionales, al cabo de 35-40 años de cotizaciones, dos tercios de lo acumulado por un afiliado proviene de la rentabilidad de las inversiones y sólo un tercio de sus propios aportes. Esto es una gran oportunidad cuando somos jóvenes, que no debemos dejar pasar.

—¿Tomar riesgos es un rasgo inherente a los jóvenes, también en materia de inversiones?

—Sin dudas, los jóvenes están más dispuestos a tomar más riesgos en materia de inversiones. Pero no tenemos que asociar mayor riesgo como algo negativo. Una persona joven debe tener un portafolio de inversión con una participación mayor en renta variable, porque es en la renta variable donde se pueden obtener retornos más altos de forma consistente a lo largo del tiempo. Pero si lo hace de forma diversificada, se elimina el riesgo más importante que es la posibilidad de perder el capital. De esta manera el riesgo pasa a ser las fluctuaciones propias del mercado y de sus ciclos, pero esas fluctuaciones, con horizontes de tiempo mayores, nos permiten capturar mejor el premio implícito en estos portafolios de mayor riesgo.

—¿Qué buscan, invertir para tener más patrimonio o para complementar sus ingresos?

—En nuestra experiencia, los jóvenes invierten para tener un mayor patrimonio en el futuro. Ya sea con un objetivo claro en mente o no, lo hacen pensando en un mayor bienestar futuro. Por otro lado, para poder complementar ingresos, se requiere de mayor capital, de lo contrario, a la larga o a la corta, se va a consumir no solo la renta, sino también el capital que la genera.
Hay jóvenes autodidactas, que abren en cuentas en plataformas americanas, que se interesan particularmente por las finanzas. Pero no todos. Una cosa es ahorrar, o sea invertir pensando en el largo plazo y otra es invertir en acciones u otros instrumentos de esas características. Para esto último hay que ser tomador de riesgo, contar con tiempo disponible, tener la inquietud de investigar y analizar qué opciones tomar. Son perfiles diferentes.

—¿No se complementan las alternativas pasivas con el apetito por el trading?

—En realidad, se pueden hacer las dos cosas a la vez. Está bien, aquellos que les gusta y toman la opción del trading, están perfecto que lo hagan. Pero esta bueno que además se tengan en cuenta otros productos, más estables, que a largo plazo lo van a beneficiar.

—El producto en el que trabaja vuestra firma, por ejemplo, ¿qué ofrece?

—En Uruguay es muy caro generar un fondo de inversión debido a lo oneroso de la regulación y exigencias que existen. Por tanto, buscamos la forma de lograr un producto diversificado, que tuviera una gran participación de renta variable y que fuera lo más económico posible. Lo que usamos nosotros son fondos mutuos de la gestora Black Rock. Encontramos tres fondos de esa gestora que nos parecieron acordes a nuestros objetivos. Uno con un perfil más conservador, con hasta un 50% de acciones y el resto en renta fija; otro más moderado, con hasta 70% en acciones; y el restante más agresivo, donde se puede invertir hasta 90% en acciones.
Apuntamos a la posibilidad de canalizar ahorros pequeños, diseñado en forma simple, en un solo instrumento. Apostamos al ahorro a largo plazo, que genere la mayor cantidad de capital adicional de cara al futuro, pensando en un horizonte largo.

—¿Cuánto de esto tiene que ver con proyectar un plan de retiro, teniendo en cuenta que el sistema de pensiones ofrece un bajo reemplazo de los ingresos?

—Sin dudas tiene que ver con proyectar un plan de retiro. Es algo muy difícil de transmitir porque en Uruguay no hay una cultura de un ahorro voluntario para complemento de una jubilación. Pero es algo que tenemos que empezar a promover desde ya. Todavía no tenemos las bases de la reforma de la seguridad social en la que está trabajando una comisión, pero aparentemente el ahorro voluntario sería un pilar importante. Así funciona en la mayoría de los países desarrollados, y es la forma que tenemos de poder controlar en alguna medida, nuestro bienestar futuro.
La buena noticia, es que una vez que se habla con los chicos jóvenes y se les explica la importancia de invertir, y cómo funciona, la receptividad es muy buena.

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