Los incentivos patas para arriba: por qué el PIB puede crecer mientras destruye bienestar

El Estado suele intervenir sin evaluar después el resultado de sus propias acciones. Basta haber trabajado dentro de él para saber que, salvo honrosas excepciones, conocer su efecto real resulta casi imposible o, en el mejor de los casos, los propios responsables se autoevalúan de manera complaciente.

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