Los "hallazgos" del Banco Mundial

Días atrás, El País publicó algunas de las principales notas que el Banco Mundial (BM) entregó al gobierno nacional en su informe "Uruguay, Notas de Política, Desafíos y Oportunidades 2010-2015". Al inicio de cada administración, este organismo suele realizar un documento madre donde sus técnicos evalúan lo que entienden son los principales problemas, las debilidades y fortalezas de un país en determinado momento. A su vez y de manera muy general, suele efectuar alguna recomendación. Identificados los campos de acción luego vienen los programas específicos en cada uno de ellos y los desembolsos del Banco ante el cumplimiento de las etapas del proyecto (programa con metas).

"HALLAZGOS". Como también es usual, los problemas encontrados no desayunan a nadie, todo es súper conocido, entonces ¿cuál es su utilidad? A mi entender, de todas maneras mucha. En primer lugar, el organismo debe por sí mismo estudiar y comprender las diversas situaciones, convencerse que efectivamente hay una debilidad y, por tanto, estar dispuesto a colaborar en superarla aportando su conocimiento técnico, teórico y fundamentalmente empírico de experiencias recogidas en otros países, a la vez que dinero fresco. Luego está en los países diseñar sus propios programas con los mejores técnicos, discutir y convencer a los del BM, si se está en discrepancia, para llevarlos adelante seriamente. En segundo término, derivado como lógica consecuencia del primero, es que el país dispondrá de fondos a largo plazo y tasas de interés bajas, dinero que suele cubrir el servicio de deuda con el propio BM y, por tanto, descomprime la presión financiera. Tercero, y sin querer agotar la lista, los estudios suelen cuantificar y comparar internacionalmente las situaciones, lo cual es relevante e ilustrativo.

En síntesis, se destacan aspectos tan diversos como que: a) las empresas públicas son ineficientes porque utilizan mucho más personal que el adecuado, b) se necesita mayor infraestructura para sostener el crecimiento, c) el transporte es malo y escaso, d) asegurar la provisión de energía a precio bajo a largo plazo, e) reducir el peso de la deuda, f) aplicar una política fiscal anticíclica, g) atacar los problemas reales de nuestro sistema educativo, donde los alumnos concurren pero aprenden poco y la mitad de ellos egresa sin alcanzar los conocimientos mínimos (capacitación) para el trabajo.

Recordemos que los llamados organismos financieros multilaterales, al menos aquellos que tienen su sede en Washington como el BM, han tomado un giro "político" en su dirección y por tanto cuando opinan públicamente, se manejan dentro de lo "políticamente correcto", matizando o abriendo el abanico ante cualquier opinión que pueda ser controversial. Por tanto, me parece interesante tomar los señalamientos en bruto y no los comentarios.

El presidente Mujica ha hablado de todos estos temas, en algunos casos de manera recurrente. En general sus planteos son atinados, van en la dirección correcta, pero hasta el momento no han pasado de comentarios, no se han plasmado en proyectos concretos. Son claras las limitaciones que tiene el gobierno en llevar adelante iniciativas sensatas ya que, a las resistencias de los sindicatos públicos en cierta medida naturales pero no compartibles, se le suman las de su propio partido donde algunos sectores siguen viviendo en la guerra fría y algunos hasta en el período previo.

DE A UNO. Es claro que siempre se puede mejorar y es deber de todos intentar hacerlo, aún cuando la comparación internacional no nos sea desfavorable. No es nuestro caso donde, salvo algunos indicadores de clima económico, niveles de corrupción y universalidad de acceso a servicios básicos que poco dicen de su calidad y abundancia, todos los cuales vienen del fondo de nuestra historia, en el resto salimos muy mal parados, retrocediendo frente al resto del mundo.

Hay aspectos demasiado obvios, tenemos una deuda muy alta, en zona de riesgo de acuerdo a estándares de la materia, pero con un perfil de vencimientos que, por ahora, es muy bueno y por ende sin problemas de corto plazo. Ello no quita que debemos tener un plan para reducir el endeudamiento a largo plazo. Indefectiblemente, esto nos lleva a un manejo fiscal diferente al que tuvimos durante el boom regional y de emergentes que, a estar por los anuncios, no parece ser el caso. Respecto a la ineficiencia de las empresas públicas, también es harto sabida. Que ANTEL tenga tres veces más personal por línea (fija más móviles) que en Argentina y dos veces más que Chile, que OSE llegue a tener diez veces más personal por m3 de agua, solo pone un marco al descontrol. Ni hablemos de ANCAP y lo que sucede con su fenomenal ineficiencia al refinar agravada por los proyectos faraónicos. Sólo UTE suele salir relativamente bien en las comparaciones. La falta de infraestructura y los problemas del transporte son típicos problemas políticos. También es sabido que se derivan recursos para el gasto corriente en detrimento de la inversión y el ejemplo más claro fueron los cinco años pasados, período donde los recursos abundaron y la inversión en infraestructura física del Gobierno Central prácticamente no se expandió, en tanto la que realizó el sector comercial del Estado sólo consolida el monopolio y de la peor manera. Sus decisiones fueron contra la lógica económica y por ende ahora "habrá que defenderlas" para no perder el capital que, de hecho, como sociedad ya perdimos. En lo que refiere al transporte, la regulación del sistema tanto de pasajeros como de carga, impide la competencia y la baja de costos. Hay medidas administrativas a tomar que romperían lobby. Imagine el lector el costo anual de estas ineficiencias, seguramente algunas centenas de millones de dólares. Dejé para el final el tema educativo, a esta altura una mentira nacional, muestra clara de nuestra autoindulgencia. Hace rato que se acabó la excelencia y debe encararse el tema seriamente. Por cierto que no es subiendo los salarios o entregando computadoras básicas, sin evaluación de resultados; se requiere un plan en serio, donde existan contrastaciones con la realidad; el sobrepago esté asociado al éxito, que la gente conozca de manera transparente los resultados de cada centro educativo y se permita mayor flexibilidad. En este campo el diseño del sistema, sus incentivos implícitos y la mayor libertad de currícula es muchísimo más importante que el dinero, que por cierto lo es. Los tesoros están dentro de las aulas (los niños y jóvenes), planes adecuados, modernos y flexibles, docentes adaptados al mundo real y un sistema de incentivos correcto alineado a resultados son necesarios para la mejora. Lamentablemente las señales que se emiten desde las autoridades de la educación son pésimas, más y peor de lo mismo, sin admitirse la presencia de pensamiento disonante en las comisiones asesoras. ¿Qué otra cosa que el intercambio de pensamientos antagónicos es la educación? Este es un aspecto central, podremos avanzar en el resto pero si esto no lo solucionamos siempre estaremos rengos y la sociedad acentuará su fractura.

A LAS COSAS. El presupuesto y, a veces, las rendiciones de cuentas, suelen ser instancias donde los gobiernos plasman sus programas de reformas. Esto obedece a que los plazos para su tratamiento están acotados por la Constitución, aunque alternativamente se puede recurrir al mecanismo de la ley de urgencia, no muy bien visto por el sistema político uruguayo. De lo que se conoce del proyecto de presupuesto, ninguna reforma relevante se estaría planteando y tendríamos una ley que acumula gastos y aumentos de partidas, lo más parecido al reparto de la bolsa y todo lo contrario a lo recomendable. En pocos días con el proyecto presentado podremos analizarlo sin especulaciones. En la discusión pública no ha aparecido ninguno de los problemas relevados los que, por la razón que fuere, parecen estar fuera de la agenda real del gobierno. El tiempo pasa y el útil para concertar proyectos es bastante más corto que el constitucional. El gobierno cuenta con mayoría parlamentaria propia y un Presidente popular, por lo que está en inmejorable posición para atacar en serio, al menos, el tema educativo y la desregulación del transporte, fomentando la competencia. A su vez, desde las propias empresas públicas, todas ellas, debería plantearse como meta reducir el personal en 10.000 personas en los cinco años, algo posible y deseable. Sólo esto liberaría más de US$ 170 millones al año.

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