Los elevados costos energéticos complican recuperación europea

| Los altos precios de la energía son tema de debate en Europa, incluido el análisis de las iniciativas de energía limpia

 20130127 800x497

El 19 de diciembre, Voestalpine, un fabricante austríaco de acero de alta calidad para la industria automovilística, anunció que construiría una planta en Estados Unidos que emplearía gas natural para reducir mineral de hierro a un tipo de hierro en bruto que luego sería usado en los altos hornos europeos de la compañía.

Al preguntarle si había considerado construir la planta en Europa, el director ejecutivo de Voestalpine, Wolfgang Eder, dijo que ese "cálculo no tiene sentido desde el principio". El gas en Europa es mucho más costoso, dijo.

Los elevados costos de la energía están surgiendo como un tema de discusión en Europa que está provocando debate, incluido el cuestionamiento de las iniciativas de energía limpia del continente. En los últimos años, Europa ha gastado decenas de miles de millones de euros en un esfuerzo por reducir las emisiones de bióxido de carbono. La mayor parte del gasto se ha destinado a fuentes de energía bajas en carbono, como la energía eólica y la solar que han necesitado tarifas especiales u otros subsidios para ser comercialmente viables.

"Nos embarcamos en una gran transición hacia una economía baja en carbono sin tomar en cuenta el costo ni el impacto competitivo", dijo Fabien Roques, jefe de energía y carbono en la firma consultora sobre energía IHS CERA en París. "Pienso que habrá una revisión crítica de algunas de estas políticas en los próximos años".

Tanto consumidores como la industria están molestos por los elevados costos energéticos. Las industrias de uso intensivo de la energía como la química y la metalúrgica están, si no cerrando por completo sus plantas europeas, mirando hacia lugares como Estados Unidos que tienen costos energéticos más bajos a medida que van en pos de nuevas inversiones.

BASF, el gigante químico alemán, ha sido franco sobre las consecuencias de los costos energéticos para la competitividad y está construyendo una nueva planta en Lousiana.

"Los europeos están pagando actualmente hasta cuatro o cinco veces más por el gas natural que los estadounidenses", dijo el mes pasado Harald Schwager, miembro del consejo ejecutivo en BASF. "La eficiencia energética por sí sola no nos permitirá compensar esto. Por supuesto, eso significa una mayor competencia para todos los sitios de manufactura europeos".

La expansión en energías renovables probablemente asegurará que Europa cumpla su meta de reducir los gases de invernadero en 20 por ciento respecto de sus niveles de 1990 para 2020. Pero ha sido una desilusión en otros niveles.

Por un lado, las emisiones continúan elevándose mundialmente. En cierto sentido, Europa probablemente habrá exportado sus emisiones a lugares como China, donde la actividad económica contaminante sigue aumentando mientras la economía europea se estanca.

Un asombroso indicador de que el esfuerzo europeo no ha logrado todo lo que pretendía es el continuo ascenso en la quema de carbón, por mucho el mayor contaminante entre los combustibles fósiles.

La Agencia Internacional de Energía (AIE), un grupo formado por naciones consumidoras con sede en París, afirmó recientemente que el carbón probablemente alcanzará al petróleo como la fuente de energía más grande del mundo en una década.

Se puede culpar de mucho del aumento en el uso del carbón a China e India, pero no del todo. Europa ha incrementado su uso de carbón este año, y eso ha conducido a un aumento de alrededor de 7 por ciento en las emisiones de bióxido de carbono debidas a la generación de electricidad, según IHS. El uso de carbón está aumentando en todas las regiones excepto Estados Unidos, indicó la AIE.

Las políticas energéticas europeas actuales fueron formuladas en su mayor parte cuando la economía europea estaba en auge. En el sombrío clima económico de hoy, gastar grandes cantidades de dinero en energías renovables puede parecer un lujo. España -anteriormente un firme simpatizante de las energías renovables- ha recortado significativamente el financiamiento.

El gobierno británico, otro gran patrocinador de la energía limpia, recientemente alcanzó un acuerdo. Prometió conceder a los consumidores miles de millones de libras esterlinas en subsidios para energías renovables como la energía eólica e incluso nuevas plantas de energía nuclear, pero también dio una cautelosa luz verde a la perforación en busca de gas de esquisto con la esperanza de encontrar una fuente de gas natural más barata.

Un grupo británico de defensa del consumidor llamado Which?, recientemente estimó los costos para los consumidores británicos de la descarbonización y la nueva estructura energética en más de 100,000 millones de libras, ó 161,000 millones de dólares, y dijo que "los precios energéticos persistentemente al alza" estaban ejerciendo "intensas presiones financieras" sobre el público. En Alemania, los subsidios a las energías renovables están añadiendo entre 10 y 15 por ciento a las facturas, según IHS.

Los europeos no pueden evitar notar que Estados Unidos se las ha ingeniado, a través del auge del gas de esquisto, no solo para reducir los precios del gas natural, sino también para reducir las emisiones de bióxido de carbono a su nivel más bajo en 20 años, mientras las empresas de servicios públicos han cambiado del carbón al gas natural, que produce mucho menos bióxido de carbono.

¿Qué puede hacer Europa? Si quiere hacer una mayor mella en las emisiones de carbono, necesita un precio del carbono serio -no los actuales 7 euros, o 9 dólares, por tonelada métrica- que tenga poco efecto en las decisiones de negocios. También podría considerar un impuesto sobre el consumo de carbono para asegurarse de que no esté logrando sus objetivos a través de la desindustrialización. Pero esas medidas podrían hacer a Europa incluso menos competitiva a menos que se adopten globalmente.

Dieter Helm, profesor de política energética en la Universidad de Oxford, piensa que Europa podría sacar un mucho mayor provecho de sus euros destinando parte del financiamiento que va a tecnologías existentes poco competitivas, a investigación energética básica que pudiera producir mejores tecnologías limpias en el futuro.

Helm argumenta que se pudieran alcanzar grandes logros en la reducción de emisiones a corto plazo reemplazando el carbón con gas natural, como está haciendo Estados Unidos. Europa podría tener enormes cantidades de gas de esquisto. No ha habido suficiente exploración aún para saberlo. Sin embargo, varios países, incluido Francia, parecen inclinados a matar a la industria en su infancia. Como con tantas cosas en Europa, se necesita menos ideología y más pragmatismo. THE NEW YORK TIMES

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar