Los clubes de fútbol y la imagen

| El recién depuesto primer ministro tailandés resolvió adquirir el Manchester City lo que puede parecer extraño para un retorno político | V Juzgar si una moneda se encuentra seriamente subvaluada es mucho más difícil de lo que se piensa

WILLIAM PESEK | BLOOMBERG

Cuando las cosas se ponen duras, los duros compran equipos de fútbol. Con disculpas a uno de los adagios más conocidos de la lengua inglesa, esta frase describe fielmente a Thaksin Shinawatra. Recientemente, el depuesto primer ministro tailandés encontró tiempo en su ocupada agenda para rehabilitar su imagen con la compra del club de fútbol inglés Manchester City.

Thaksin ha sido durante mucho tiempo el equivalente en Asia del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi. Ambos son multimillonarios descollantes que han creado su propia fortuna. Ambos fueron alejados de su cargo en medio de una oleada de acusaciones de corrupción; Berlusconi mediante elecciones y Thaskin en un golpe de Estado en septiembre. Y los dos ahora son dueños de equipos de fútbol, ya que Berlusconi lo es de AC Milan.

Pagar US$ 43 millones por Manchester City puede parecer un vehículo extraño para un retorno, político o de otro tipo. Los comentaristas deportivos cuestionan la sensatez de la compra; en la temporada concluida, el equipo terminó décimo cuarto entre 20 equipos, y hace 31 años que no gana un trofeo.

Desde un punto de vista de relaciones públicas, empero, la decisión de Thaksin es brillante, sobre todo porque se produjo el mismo día en que los fiscales tailandeses lo acusaron formalmente a él y su esposa por la compra de tierras al Banco Central. La saga de Thaksin dice mucho acerca de Tailandia según se acerca el décimo aniversario de la crisis asiática, y no todo lo que dice es bueno.

La decisión tailandesa de devaluar el baht el 2 de julio de 1997 puso en movimiento la crisis. Su economía repuntó de manera impresionante de la turbulencia; hace apenas dos años, era el discípulo estrella entre las escarmentadas economías asiáticas.

En Manila, Yakarta, Kuala Lumpur y otras partes, los líderes consideraban la "thaksinomía" como una manera de propagar los beneficios del crecimiento económico.

LA SUERTE SE INVIERTE. En estos días, Tailandia es una triste lección de lo que no hay que hacer. Los generales que tomaron el control querían restaurar la democracia y la transparencia perdidas por Tailandia después de que Thaksin subió al poder en febrero del 2001. Después de todo, quienes probablemente se beneficiaron más con la gestión de Thaksin fueron su familia y sus allegados en materia de negocios.

La gota que colmó el vaso llegó el año pasado con la venta de Shin Corp., la sociedad mercantil fundada por Thaksin. El asunto enardeció a los tailandeses porque la familia de Thaksin no pagó impuestos sobre las utilidades. El negocio exacerbó las protestas callejeras que culminaron con el derrocamiento de Thaksin.

Con todo, si se aleja del cargo a un líder elegido por la vía democrática, es mejor tener un plan para el éxito, una manera clara de avanzar para convencer a la población y a los inversores de que todo está bien. Lamentablemente, no era ese el caso.

Previamente en el año, Thaksin, que ha estado viviendo en Londres, llamó la atención cuando, según se dice, acordó pagarle a Edelman Public Relations hasta US$ 300.000 para contrarrestar la cobertura periodística negativa que él recibía. Thaksin reconsideró la idea y a la postre puso fin a sus vínculos de relaciones públicas.

BUENAS RELACIONES PÚBLICAS. Tal vez Thaksin se dio cuenta de que derrocharía su dinero.

Todas las relaciones públicas que él desea la están generando los abrumados generales que manejan la novena economía más grande de Asia. El mayor logro de los militares parece haber hecho que la gente que despreciaba a Thaksin tenga nostalgia del liderazgo de éste. Y conseguir eso es una hazaña.

Las controvertidas directrices de los golpistas incluyen controles de capital, más estrictas leyes de titularidad extranjera, cambios a las reglas para visados, restricciones para la expansión del comercio minorista y límites a las ventas de alcohol, todo lo cual, dicen los opositores, desalienta la inversión foránea.

Las medidas para congelar los activos de Thaksin y disolver su partido político en realidad hicieron que muchos tailandeses le tuvieran lástima al depuesto gobernante. En estos días, la prensa tailandesa habla sobre otro golpe para reemplazar a los generales que tomaron el poder. Al no saber qué hacer, muchos inversionistas han evitado Tailandia.

MALA DEMOCRACIA. Como si hubiera sido orquestado para burlarse de los generales, el acuerdo de Manchester City nos recuerda que Thaksin, exiliado, aún está libre, es inmensamente rico y se está dedicando a otras cosas. También nos recuerda que sigue ganando la batalla de las relaciones públicas contra las autoridades de Bangkok.

Lo que ha ocurrido en Tailandia es un cuento con moraleja para Asia. Líderes como el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, consideran las elecciones libres como el elixir de los mercados estables y la prosperidad. Quizás, pero solo si los líderes popularmente elegidos respetan los principios de la democracia cuando están en el poder. Thaksin usó su cargo de una manera nada democrática y los 65 millones de habitantes de Tailandia pagarán el precio por largo tiempo.

Es algo a lo que los otros líderes de Asia deberían prestar atención diez años después de la crisis asiática. A la vez que es importante reformar los sistemas bancarios, reducir la deuda en divisas y acumular reservas de moneda, es también vital crear un ambiente político estable y predecible. La política es la clase de factor impredecible que puede espantar a los inversionistas por tiempo indefinido.

ATENCIÓN INVERSORES. También hay una lección aquí para los inversionistas: las economías asiáticas que un día desbordan potencial pueden literalmente deshacerse al día siguiente. A pesar de todo el avance de Asia desde 1997, las sorpresas políticas aún son un riesgo importante que los inversores necesitan encarar.

Tailandia es el ejemplo principal. El líder de la junta, Sondhi Boonyarataklin, y otros funcionarios en Bangkok necesitan dejar al Banco Central en paz para que haga su trabajo. Necesitan tomar decisiones de manera más transparente. Tienen que recordar que los inversores que controlan el capital que Tailandia necesita para crecer más rápido están mirando cuidadosamente e invertirán según lo que vean.

ACERTADO

Desde un punto de vista de relaciones públicas la decisión es brillante

Desalineamientos desconcertantes

Hablar de monedas desalineadas está de moda. Un nuevo proyecto presentado en el Senado de los Estados Unidos propone castigar a aquellos países en los que se considere que la tasa de cambio está severamente desalineada. Requiere que el Tesoro identifique monedas seriamente subvaluadas, y luego, si los responsables no actúan, permitiría a las empresas norteamericanas solicitar medidas protectivas anti-dumping. Si los responsables insisten con su "manipulación", el Tesoro deberá elevar una queja formal ante la Organización Mundial del Comercio. El proyecto, que está claramente dirigido a China, continúa con una línea de agresivas propuestas contra China realizadas en el último año. Pero esta es diferente: tiene un amplio apoyo y probablemente sea aprobada antes de fin de año.

El Congreso espera que sea mucho más sencillo demostrar que una moneda está desalineada que demostrar que es manipulada. El 13 de junio, día en que este proyecto fue presentado, el Tesoro americano decidió nuevamente no ponerle la etiqueta de manipulador de su moneda a China en su reporte semestral sobre tasas de cambio, pero declaró con convicción que el yuan estaba subvaluado. Y el 18 de junio el Fondo Monetario Internacional también anunció un nuevo marco para el monitoreo de las políticas cambiarias de los países. Este marco seguirá algunos indicadores, como ser la intervención fuerte en el mercado cambiario y los "desalineamientos serios de la tasa de cambio", de forma de identificar a los países que estén manipulando sus monedas de forma desleal.

Estos movimientos se basan en la creencia generalizada de que el yuan chino está enormemente subvaluado frente al dólar. Sin embargo la embarazosa realidad es que es casi imposible estar seguros de cuándo una moneda está desalineada, mucho menos determinar por cuánto. Un reciente trabajo de investigación del Tesoro americano admitió que no existe un método seguro para estimar el valor correcto de una moneda. Un estudio realizado por dos economistas del Fondo Monetario, Steven Dunaway y Xiangming Li, examinaron ocho estimaciones diferentes de la supuesta subvaluación del yuan, las que variaron desde cero hasta 50%, dependiendo de los métodos y de los supuestos utilizados.

Básicamente hay tres alternativas para determinar el valor "correcto" de una moneda. El más antiguo se basa en la teoría del poder de paridad de compra (PPC): la idea de que, en el largo plazo, las tasas de cambio deben igualarse a través de los países (el índice Big Mac de The Economist es una versión rústica de esto). Modelos más sofisticados de PPC ajustan por diferencias en la productividad o el ingreso per cápita, ya que es natural que los precios sean más bajos en los países con ingresos bajos. Normalmente encuentran que el yuan está subvaluado. La principal debilidad del modelo PPC es que el equilibrio se encuentra solamente en el muy largo plazo, ya que ignora completamente los flujos de capital.

Una definición más extendida del valor justo de una moneda es que la tasa de cambio debe corresponderse con una posición en el comercio que sea considerada "sostenible". Por lo tanto, el importante y creciente superávit en cuenta corriente que actualmente tiene China es visto como evidencia contundente de que el yuan está severamente subvaluado. Un análisis similar se hace calculando la tasa de cambio de equilibrio fundamental. Esta es una tasa consistente tanto con un balance de cuenta corriente sostenible y con un equilibrio interno (es decir, pleno empleo con baja inflación). Pero muchos estudios de tasa de cambio de equilibrio fundamental sobre el yuan se enfocan solamente en el comercio, y asumen que China está próxima a lograr el equilibrio interno, a pesar de la gran cantidad de trabajadores rurales desempleados. Incluso si la corrección del superávit comercial requiere una gran revaluación, el criterio del equilibrio interno podría requerir una tasa de cambio menor.

El análisis de tasa de cambio de equilibrio fundamental es débil por dos motivos. Primero, un gran superávit en la cuenta corriente no necesariamente prueba que una moneda sea injustamente barata; puede solamente reflejar diferentes tasas de ahorro e inversión de un país. Segundo, es cada vez más difícil definir un nivel sustentable de cuenta corriente en un mundo de capitales móviles. A pesar de ello, los cálculos para determinar el valor de equilibrio fundamental de una moneda dependen mucho de la estimación que se haga de cuál es un nivel sustentable de cuenta corriente.

Por esta razón, Stephen Jen de Morgan Stanley prefiere utilizar un tercer método para calcular cuál es el valor adecuado de una moneda: la llamada tasa de cambio de equilibrio de comportamiento. Esta no intenta determinar cuál es el equilibrio en el largo plazo. En cambio, analiza cuáles son aquellas variables económicas, como el crecimiento de la productividad, los activos externos netos o los términos de comercio, que determinaron el comportamiento de la tasa de cambio en el pasado y luego usa los valores actuales de esas variables para estimar el valor correcto de una moneda.

ELIJA UN NÚMERO. Morgan Stanley utiliza no menos de trece modelos para valuar una moneda. Su última actualización ofrece un amplio margen para determinar el valor del euro frente al dólar, que va desde $ 1.02 hasta $ 1.29, con un valor promedio de $ 1.15. De acuerdo con todas estas mediciones la tasa actual del euro a $ 1.34 parece sobrevaluada. La libra esterlina y los dólares neocelandeses, australianos y canadienses también aparecen demasiado caros. El más llamativo es el dólar neocelandés, que está sobrevaluado en un 29%.

El yen puede estar en cualquier lugar entre un 18% sobrevaluado y un 29% subvaluado, dependiendo del modelo que se elija. Pero nueve de los trece modelos indican subvaluación, con el valor promedio sugiriendo que el yen está un 15% más barato de lo que debería. ¿Qué pasa con el yuan? Morgan Stanley utiliza sólo cuatro modelos para estimar el valor correcto del yuan, en los cuales el valor promedio sugiere que solamente se encuentra un 1% subvaluado contra el dólar. Esta no es la respuesta que el Congreso quiere. Otra sorpresa es que la mayoría de las monedas emergentes asiáticas ahora aparecen sobrevaluadas.

Ninguno de estos números debe tomarse como exacto, pero es posible extraer dos conclusiones. La primera es que, en teoría al menos, hay motivos suficientes para entender que la moneda de Japón está más desalineada que la moneda china. Es extraño que la moneda más débil sea el yen, cuando Japón es el acreedor más importante y ha tenido un crecimiento más rápido incluso que Estados Unidos o la zona del euro en el primer trimestre. El problema, dice Stephen Jen, es que los modelos tradicionales para estimar el valor justo de la moneda todavía están enfocados en la economía real, pero los flujos crecientes de inversión entre fronteras (basados parcialmente en diferenciales de tasas de interés nominales) son ahora mucho más importantes. La segunda conclusión es que la condición altamente subjetiva de determinar el desalineamiento de una moneda va a hac er que sea muy difícil para Estados Unidos o el Fondo Monetario Internacional determinar cuándo una moneda está fuera de la línea.

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