La situación fiscal - Parte IV

JAVIER DE HAEDO

Finalizo hoy la serie destinada a describir y analizar nuestra situación fiscal con los datos de 2011. En esta oportunidad corresponde referirnos al gasto público, en particular a los egresos del conjunto formado por el Gobierno Central (GC) y el BPS.

Si solo se ven los números del GC, se subestiman tanto los ingresos como los egresos totales del sector público, dado que en el GC solo figura la transferencia financiera al BPS que cubre la diferencia entre los egresos y los ingresos de éste. Transferencias en base caja, porque las legales son inferiores en la medida en que existe un conjunto de "rentas afectadas" al BPS, es decir de ingresos del GC que tienen legalmente establecido como destino financiar al BPS (varios puntos de la tasa básica del IVA, el IASS, entre otros).

En el cuadro que ilustra esta página presento, para los rubros del gasto que considero más relevantes, los números a precios corrientes de 2004 y 2011, los de 2004 a precios de 2011 y los de ambos ejercicios, en términos del PIB respectivo. De este modo, se pueden presentar las variaciones porcentuales en los rubros entre los dos años referidos y a precios constantes (es decir descontando la inflación) y sus variaciones absolutas en términos del PIB.

Las variaciones a precios constantes para cada rubro entre 2004 y 2011 se pueden cotejar con la del PIB en igual lapso, la que se ubicó en el 51%. Se destacan, en este caso, entre las remuneraciones, las de los organismos docentes, que subieron 69% versus el 55% del resto de las remuneraciones regidas por el presupuesto nacional. También, entre las pasividades, las de militares y policías, que subieron 48% versus el 39% de las del BPS. Y se destacan por sobre todo, las transferencias que suben 140% por encima de la inflación. Las debidas al seguro de enfermedad (por la extensión del sistema nacional de salud) suben 182%, las referidas al seguro de desempleo 156% y las asignaciones familiares 134%. Suben también las transferencias a las AFAP, un 141% real, por el avance del sistema mixto, lo que representa un 0,6% del PIB entre los años comparados. Mientras tanto, las inversiones suben en forma similar al PIB y los intereses se desploman, cayendo 25% en términos reales y casi a la mitad con relación al PIB.

Esto último me lleva a hacer un comentario central para el análisis. Entre 2004 y 2011 el PIB creció 51% y el gasto total un 46% más que la inflación (si en vez de corregir por el IPC, que subió 60,4% en los siete años, se corrige por la evolución de los precios implícitos en el PIB, que subieron 52,5%, el aumento del gasto total da 54%), pero ese aumento del gasto total resulta de considerar dos variaciones relevantes: la de los gastos primarios (es decir, sin contar los pagos de intereses), que suben 61%, y la de los pagos de intereses, que caen 25% en términos reales. Se puede concluir que en este período, se "aprovechó" el ahorro en intereses para aumentar el resto del presupuesto sin que el gasto total cambiara demasiado con relación al PIB. Ese aprovechamiento es genuino si la reducción de la cuenta de intereses es permanente y no lo es tanto si es transitoria. En mi opinión es mayoritariamente permanente debido al cambio de moneda de las emisiones, de dólares a pesos.

Ahora bien, el PIB creció en forma extraordinaria en estos siete años, pero lo hizo desde muy abajo (en 2004 recién se salía de la gran crisis y se estaba por debajo del PIB de tendencia) y llegó muy arriba (en 2011 estuvimos en la cresta de la ola, algunos puntos por encima del nivel de actividad de la tendencia). En mi opinión el aumento del PIB que se debe tomar como referencia para evaluar si el gasto subió poco o mucho no es el del PIB observado sino su variación entre el valor observado en 2004 y el de tendencia en 2011, y este valor es más cercano al 40%. Por lo tanto un aumento del gasto total de 46% por encima de la inflación es excesivo (más aún en relación a los precios implícitos). Mucho más lo es el del primario, obviamente, pero está la atenuante importante de la reducción de la mochila de los intereses.

Si vemos ahora las variaciones en los siete años en términos del PIB, nos encontramos con que la variación del gasto total es de 0,6%, cifra idéntica a la de las mayores transferencias a las AFAP por la propia evolución del sistema previsional vigente desde 2006. Es decir que más allá de eso, el gasto total se mantuvo estable. El ahorro de intereses es de 2,3% del PIB con respecto a 2004 y el mayor gasto primario fue de 2,8% del PIB. Las razones del aumento del gasto primario (excluyendo el factor AFAP) son tres, por su orden: transferencias por seguro de enfermedad (1,3% del PIB), remuneraciones (0,5% del PIB) y asignaciones familiares (0,4% del PIB).

DOS APUNTES FINALES. Uno, aún descontando lo referido a las AFAP, el gasto subió al extremo en estos años, y en particular lo hizo en rubros rígidos, ese tipo de rubro que solo se achica con más inflación. La "rigidización" creciente del presupuesto es una vulnerabilidad de frente a un futuro incierto por el mundo y especialmente por Argentina. En un escenario más "normal" que el actual, con el PIB en la tendencia y algo más de intereses, el gasto queda muy alto.

Dos, este análisis permite tener una aproximación al "tamaño del sector público" y lo ubica en el entorno del 28%, sin haber cambiado demasiado entre 2004 y 2011. Pero esa cifra no incluye el gasto de los gobiernos departamentales, que se estima en torno a los tres puntos del PIB.

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