La inflación sube otro escalón

DANIEL ARTANA, DESDE BUENOS AIRES

La Argentina está sufriendo presiones inflacionarias superiores a las que afectan al resto de la región. Luego del 12% del año 2005 y del 10.9% del año 2006, la tasa de inflación "real" (no la que publica el Indec, claramente manipulada) habría saltado a alrededor del 18 a 20% en el año 2007. Tasas de inflación de esta magnitud revelan que la economía está creciendo por encima de su potencial. Los cuellos de botella aparecen por varios lados, con la energía y la mano de obra calificada como los más importantes.

Las discusiones salariales en curso en la Argentina corren el riesgo de convalidar una nueva suba en la tasa de inflación. Los reclamos salariales se ubican entre 25% y 40%, con 30% como el número más común. Además, varios gremios han logrado compensaciones puntuales por la inflación del año pasado (superior a la esperada) y otros han planteado que las negociaciones salariales se hagan cada seis meses. Mayores reclamos nominales y acortamiento de los plazos de negociación son claras muestras de expectativas inflacionarias en ascenso.

Aún cuando la inflación es un fenómeno monetario, se puede hacer una cuenta simple por el lado de los costos. La productividad laboral difícilmente aumente en la Argentina a más del 5% por año. Entonces, aumentos salariales de 25% serían consistentes con subas de precios del orden del 20% anual. Si se termina negociando un 30% en promedio, la inflación real subiría otro escalón a alrededor del 25%.

¿Existen restricciones para que ello ocurra? La política monetaria con tasas de interés para los depositantes en un dígito nominal (fuertemente negativas en términos reales) no pone mayores trabas al proceso mayores costos / mayores precios. La política cambiaria, con el peso relativamente estable con el dólar estadounidense, podría ser un ancla si no fuera por la desvalorización del dólar contra las monedas de los principales socios comerciales de la Argentina y porque existe cierto adelanto cambiario respecto del tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo.

En el frente fiscal, el gobierno logrará una mejora importante en el superávit primario, pero por la vía de fuertes subas de impuestos y la mejora en los precios de las commodities en el mercado internacional. El gasto se desaceleraría respecto de lo ocurrido durante la fiesta electoral del año 2007, pero todo parece indicar que aumentaría alrededor de 30% nominal, cifra a todas luces poco prudente. Dada la mayor intensidad en bienes y servicios no transables internacionalmente del gasto, esa mejora fiscal es menos potente para moderar la demanda agregada.

ADVERTENCIA. Las luces amarillas han llevado a algunos de los principales economistas heterodoxos a alertar al gobierno respecto de la necesidad de moderar las subas salariales. La respuesta oficial ha sido un aumento en las jubilaciones de 7.5% en marzo y julio (15.5% acumulado) que parece modesto si se supone que no habrá nuevas subas hasta fines del año. Pero ello luce hoy poco probable. Otro 7.5% para la primavera y se termina en 24% para el año.

Las políticas populistas cuando se tiene el financiamiento (en el caso argentino producto de los elevados precios de las commodities agrícolas) les permiten a la dirigencia política "vivir en el paraíso". Por ejemplo, los subsidios cruzados desde los mercados de exportación hacia el mercado doméstico permiten en el corto plazo menores precios para los consumidores locales, mientras que el deterioro en la capacidad exportadora se notará en el mediano plazo; la política fiscal procíclica sostiene la demanda agregada y permite comprar adhesiones de gobernadores, intendentes y votantes, pero sus costos se percibirán sólo cuando aparezca la fase contractiva del ciclo y no haya ahorros previos (en el exterior) para sostener la demanda doméstica; y los subsidios a la energía, el transporte y los combustibles permiten precios atractivos para los consumidores que son posibles porque se "come" el capital invertido en el pasado y se usan recursos del tesoro por casi dos puntos del PIB. Esto se financia gracias a una presión tributaria que se aproxima a los niveles de Brasil y muy por encima de lo observado en las economías de alto crecimiento de Asia o en Chile, y que es tolerada por el sector privado sólo porque los altos precios internacionales y la bonanza regional permiten un elevado nivel de actividad.

CONCLUSIÓN. Hasta ahora y a pesar de los problemas en Estados Unidos las commodities siguen sostenidas. Se supone que China, India y otros emergentes grandes harán políticas expansivas que compensen en los mercados de estos productos el menor consumo de los países desarrollados.

Si ello ocurre, la Argentina disfrutará otro año de alto crecimiento real (7%) pero con la inflación subiendo otro escalón.

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