La elección entre Río o San Pablo

| El alcalde carioca tiene grandes proyectos para capitalizar el momento mágico de su ciudad como sede de las Olimpíadas 2016

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El año pasado, el empresario Paulo Rezende y dos socios decidieron crear un fondo para invertir en las empresas proveedoras de las compañías de petróleo y gas. Aunque esta industria está centrada en Río de Janeiro, la segunda ciudad de Brasil, dada su cercanía con los enormes depósitos petrolíferos submarinos, los tres socios fundaron Brasil Oil and Gas Fund en San Pablo, una urbe situada a 430 kilómetros. En realidad, Rezende al igual que muchos otros empresarios brasileños, tuvo que reconocer que el peso económico de San Pablo superaba con creces los encantos de Río. Pero hoy día esa decisión se ha vuelto más difícil.

Durante muchos años, San Pablo ha sido el lugar preferido por las multinacionales para instalar sus oficinas en Brasil. La metrópolis paulista puede ser menos glamorosa que Río, como lo sugieren los apodos de "la Ciudad de la Garúa" y la "Ciudad Maravillosa". Empero, Rezende debió resignarse porque "San Pablo es el centro financiero y allí es donde está la plata".

Edilson Camara de Egon Zehnder International, una firma de búsqueda de ejecutivos con oficinas en ambas ciudad, lleva a cabo doce selecciones en San Pablo por cada una que le encargan en Río. El mayor error, señala Camara, es que los potenciales ejecutivos extranjeros visiten primero la excapital brasileña. "Quedan seducidos por Río. Pero, muchos terminan trasladando sus oficinas a San Pablo luego de un par de años, con todos los trastornos que implica una mudanza".

Del caserío que fundaron los misioneros jesuitas en 1554, San Pablo creció con el café en el siglo XIX, con la industria en la primera mitad del siglo XX y desde entonces con las desgracias de la "ciudad maravillosa" que había sido la urbe más grande y rica de Brasil. En 1960 el gobierno federal abandonó Río por Brasilia, con lo cual comenzaron cincuenta años de declinación. Por el desgobierno municipal, las luchas entre las mafias de la droga y una policía corrupta, Río se hizo peligrosa, incluso para los estándares brasileños. El éxodo se incrementó a medida que los negocios y los ricos huían, mayoritariamente a San Pablo.

Sin embargo, hay señales que el cálculo costo-beneficio está cambiando. La economía paulista se expandió durante los recientes años del boom y es aún mucho más grande, pero Río está creciendo más rápido, impulsada por el descubrimiento de los yacimientos petrolíferos y por haber ganado su apuesta de ser la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Río recibió US$ 7.300 millones de inversión extranjera directa en 2010 -siete veces más que en el año anterior- y más del doble que San Pablo. Los alquileres de las oficinas de primera categoría se han vuelto más caros en Río que en cualquier lugar del continente americano, según la consultora en bienes raíces Cushman & Wakefield.

Los proyectos de política comunitaria están ingresando en sus tristemente célebres "favelas". Todavía la tasa de asesinatos alcanza niveles muy altos -26 por cada 100.000 habitantes anualmente- siendo dos veces y media mayor que la de San Pablo, pero está descendiendo. A su vez, la valorización del real ha hecho que los precios de los restaurantes exclusivos y de los shopping centers de San Pablo suban tanto que están ahuyentando a los ejecutivos extranjeros remunerados en moneda extranjera. En cambio, el "combo" de sol, mar y samba de Río todavía es gratis.

ALFOMBRA ROJA. El alcalde de Río, Eduardo Paes, tiene grandes proyectos para capitalizar el momento mágico de la ciudad. Este abogado, elegantemente trajeado y que habla inglés, ha instalado una agencia para el desarrollo de negocios, Rio Negócios, para promover la ciudad, ayudar a los empresarios a encontrar oportunidades de inversión y asesorarlos en cuanto a trámites y exoneraciones impositivas. Aunque todos los inversores son bienvenidos, la agencia se concentra en los sectores donde Río tiene ventajas: turismo, energía, infraestructura e industrias creativas, tales como moda y cine. "Hace un par de años, los inversores extranjeros venían y preguntaban que teníamos para ofrecer", recuerda Paes. "No teníamos respuesta alguna. Ahora le extendemos la alfombra roja".

El equilibrio político entre ambas ciudades también ha cambiado. En la década del noventa, San Pablo tenía más influencia y estaba mejor administrada. Allí sigue estando el baluarte del Partido de la Social Democracia Brasileño (PSDB), que fue el partido oficialista entre 1995 y 2002 que desde entonces está en la oposición. Aunque todavía gobierna el estado de San Pablo, se ha debilitado por luchas internas. Al contrario, las estrellas políticas están alineadas con Río. El gobernador del estado, Sérgio Cabral, apoyó decididamente a la actual presidenta, Dilma Rousseff, y recibió su recompensa cuando a fines del año pasado el ingreso de la policía a una de las favelas contó con el respaldo de las fuerzas federales. Paes y Cabral pertenecen al mismo partido y sus planes para mejorar la seguridad, la vivienda y el transporte antes de los Juegos Olímpicos engranan bien.

DECISIÓN. Los preparativos de los Juegos Olímpicos de Río incluyen la prolongación del subterráneo carioca y la construcción de varias sendas para el tránsito exclusivo de ómnibus, incluso en la vía que conecta al aeropuerto internacional con el centro de la ciudad. Está previsto que en 2016 la mitad de todas las líneas urbanas de transporte colectivo tendrán unidades de alta calidad, una mejora sustancial comparada con el 16% actual.

Por lo contrario, las extensiones de la red del metro paulista registran un retraso de varios años con respecto a los proyectos originales y parecería que tienden a quedar en punto muerto. Los planes para unir el centro de San Pablo con el aeropuerto de Guarulhos, que recientemente fue elegido como el peor por los pasajeros en viajes de negocios, dependen de un proyecto federal para instalar un tren de alta velocidad, cuya licitación se acaba de posponer por tercera vez.

Río sigue siendo impredeciblemente peligrosa y las décadas de escaso mantenimiento de su infraestructura han dejado sus cicatrices. Sus redes de telefonía móvil se saturan con frecuencia y los apagones son habituales. La "língua negra", un súbito desborde de aguas servidas del inadecuado sistema de alcantarillado de las laderas de los cerros, es una constante durante la temporada de lluvias. Y las explosiones en las alcantarillas, provocadas por las pérdidas de gas en las cañerías subterráneas que se encienden por las chispas de las líneas de electricidad, son un peligro todo el año.

Por todo eso, aún no es fácil para una compañía multinacional decidirse a instalar su sede en Río, pero ya dejó de ser una tontería evitar que los eventuales ejecutivos extranjeros se den una vuelta por la "ciudad maravillosa". THE ECONOMIST

t En San Pablo las zonas residenciales más exclusivas están agrupadas, lo que permite a los paulistas ricos ignorar las innumerables barriadas pobres que se extienden en la periferia.

En cambio, la ceguera selectiva es más difícil de lograr en Río, donde las favelas están casi colgadas de las laderas de los cerros con vista a las mejores áreas de la ciudad. Esa proximidad parece estar enseñando a los cariocas de buen pasar que el abandono social no es una solución para la pobreza y la violencia. Así es que varios programas de política comunitaria y renovación urbana están mejorando la seguridad y los servicios públicos. Chapéu Mangueira y Babilônia, dos favelas mellizas a 20 minutos de la playa de Copacabana, están siendo reconstruidas y cuentan con presencia policial las 24 horas.

Otras favelas también están con obras de reconstrucción similares. Por eso, los precios de los apartamentos cercanos ya se han disparado.

Se disparan precios de apartamentos

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