JOSÉ LUIS ESPERT

Kirchnerismo de buenos modales = PRO

Hace 70 años, desde mediados del siglo XX, que Argentina no para de hacer lo mismo. Populismo industrial.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Macri ha logrado conquistar al público joven y mantiene preferencias en la capital. Foto: Reuters.

O sea, cerrar la economía a la competencia importada con altos aranceles de importación y restricciones cuantitativas para importar y gravar todo lo posible con impuestos a la exportación, al campo, energía y petróleo para "obligar" a que se incorpore "valor agregado". como si un grano de trigo, maíz o soja no tuvieran horas de investigación y desarrollo para hacer más resistentes a la plantas de las plagas o si hacer una plataforma petrolera y procesar el crudo fuera soplar y hacer botellas.

La otra pata del populismo industrial argentino es un Estado que no solo gasta una enormidad de dinero, o sea que recauda una enormidad similar, sino con déficit fiscal para empujar la demanda interna de consumo más inversión y que la industria sustitutiva de importaciones, además de cazar en el zoológico por el cierre de la economía a la competencia importada, vendiendo dentro del país caro lo que los consumidores argentinos podrían conseguir más barato, pueda crecer y desarrollarse.

Hace 70 años Argentina era número quince en el ranking mundial de ingreso per cápita y hoy apenas llega al cincuenta, habiendo sufrido en los últimos 40 años cuatro crisis colosales como el Rodrigazo a mediados de los ´70, la crisis de La Tablita a principios de los ´80, la hiperinflación a fines de los ´80 y el 2001-2002. Y por si fuera poco, en los últimos 30 años ya tenemos pobreza en 30% promedio y 3.000.000 de argentinos viviendo en villas miseria.

Si Macri quisiera comenzar a cortar con nuestra decadencia tendría que comenzar a hacer un ajuste de baja de gasto público, una devaluación real y una reforma promercado gigantesca que debería durar al menos dos mandatos presidenciales.

Pero hoy Macri parece estar lejos de esa, tal vez, quimera argentina, si bien es cierto que fue totalmente correcto haber eliminado (y sin crisis) al cepo cambiario, sacado al país del default, dejar de hacerle la guerra al campo argentino y acercarse de nuevo al primer mundo (hemos recibido a Obama, al Primer Ministro Francés, el italiano y el FMI volvió a hacer el Artículo IV, la revisión de rutina que hace de las economías de sus países miembros).

Porque durante la campaña presidencial de 2015, el actual Presidente Macri, cuando comenzó a ser acusado por el kirchnerismo de que se venía el ajuste neoliberal, se defendía diciendo que no esperaran grandes cambios si él llegara a ganar las elecciones, respecto de lo que estaba haciendo el kirchnerismo.

Y Macri no nos ha mentido a los argentinos. Si bien se eliminaron las declaraciones juradas que había que presentar durante el segundo mandato de Cristina Kirchner para poder importar, el sistema ideado por Macri para poder importar, llamado SIMI, sigue siendo un freno importante a las importaciones (o sea, a las exportaciones también). Se mantiene el sistema de Precios Cuidados, el Ahora 12 (compras para consumo a crédito con 0% de tasa de interés). Recientemente, con apoyo del oficialismo gobernante, se sancionó una ley de control de los precios de los alquileres de vivienda. A los sindicatos les entregó más de $27.000M supuestamente para las Obras Sociales y más recientemente a los dirigentes sociales $30.000M hasta 2019. El gasto público está creciendo al 25% anual llegando este año a superar 40% del PIB, algo jamás visto en la historia argentina que ha llevado el déficit fiscal a más de 8% del PIB (el déficit cuasifiscal de 2% son solo intereses nominales, los intereses reales son 0).

De esta manera, Macri está cometiendo dos errores. Uno, no cambiar el modelo decadente de Argentina y reemplazarlo por uno de apertura irrestricta al comercio y un Estado de tamaño pagable y sin déficit fiscal que es el modelo que aplican los países exitosos como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Chile y más cerca de nuestros días Perú y Colombia.

El segundo es que decidido hasta ahora a no cambiar el modelo, no es coherente con la corrección cíclica que el modelo de sustitución de importaciones y Estado Presente (de tamaño gigantesco) requiere cada tanto.

En efecto, el modelo que Argentina aplica requiere de ajustes periódicos de tipo real de cambio, del fisco, de la tarifas de los servicios y de la cantidad de dinero para bajar la inflación para que luego de una recesión, la economía vuelva a crecer durante un tiempo para volver a tener que hacer ajustes, que, si no se hacen, terminan en crisis.

Sin embargo, el déficit fiscal ha crecido de 7% del PBI en 2015 a 8% del PBI en 2016 y no luce descabellado que en un año de elecciones de medio término como 2017, trepe a 9% del PBI, récord en la historia. El dólar de hoy que sobrepasa los $15,5 se compara con los $14,8 de diciembre de 2001 (a precios de hoy y ajustados por la inflación americana) cuando nadie dudaba que el dólar estaba regalado. El gobierno no ha podido hacer un ajuste de tarifas. Solo se puede mencionar como loable una baja ¿transitoria? de la inflación por un "apretón" monetario importante que ha bajado la inflación de más de 4% en el primer trimestre del año a menos de 2% a fines del presente año.

Financiar el déficit fiscal con deuda como el gobierno se ha planteado, a repetición continua, los argentinos sabemos que termina con un problema para pagar la deuda en algún momento, así como financiarlo con emisión hace saltar la tasa de inflación a la larga o a la corta.

Macri tiene que "Cambiar" como dice el nombre de su espacio. Hacer, económicamente hablando, Kirchnerismo de buenos modales, no es el camino.

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