JANE BRYANT QUINN | BLOOMBERG
La inversión en mercados emergentes ya no es opcional. La globalización significa que los países que alguna vez se consideraron marginales ahora son fundamentales en cualquier plan de inversión inteligente.
Lo que sigue siendo opcional -por ahora, al menos- son los mercados caracterizados como "frontera". Los mercados frontera son jóvenes y tienen poca operación, una cantidad pequeña de acciones, una regulación inadecuada, informes financieros poco confiables y bajos niveles de inversión extranjera. En otras palabras, son mercados misteriosos. Pero, como los viajes, amplían los horizontes.
¿Quiénes están en la frontera? Ucrania, Chipre, Estonia, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Ghana, Nigeria, Costa de Marfil, Ecuador, Jamaica, Kazajstán, Vietnam y quizá otros doce más. Los administradores de inversiones los agrupan bajo los siguientes acrónimos: MENA (Oriente Medio y Norte de África por sus siglas en inglés); EMEA, por Europa (específicamente Europa oriental), Oriente Medio y África, por sus siglas en inglés.
Varios índices dan seguimiento a estos nuevos mercados. El índice S&P Frontier Markets cubre veinticuatro países, incluso siete de África pero ninguno de los estados petroleros de Oriente Medio. Con respecto al crudo, hay un índice más pequeño de S&P llamado Select Frontiers Total Return.
MSCI Barra lanzó un índice de diecinueve países en noviembre del año pasado, dominado por cinco estados petroleros cuyos mercados están abiertos a la inversión extranjera (excluyendo a Arabia Saudita). Merrill Lynch compiló su propio índice de diecisiete países en marzo, Merrill Lynch Frontier, también dominado por el crudo.
TEMAS COMUNES. Cada país frontera tiene una historia ligeramente distinta con los temas comunes de inversión.
Está el auge de las materias primas: petróleo, naturalmente, pero también metales y agricultura. La explosión del consumo: nacientes clases medias urbanas que compran teléfonos celulares, automóviles, televisores y aparatos electrodomésticos. Infraestructura: el Fondo Monetario Internacional ha condonado buena parte de la deuda de África, lo que deja a estos gobiernos con un superávit para invertir en electricidad, telecomunicaciones y caminos. Finanzas: con edificios, aeropuertos e instalaciones portuarias. El ave nacional del área MENA es la grúa de construcción.
Los administradores de activos están promoviendo estos mercados como "desvinculados" de los del mundo más desarrollado, lo que significa que los precios accionarios de esas regiones siguen rumbos distintos. Podrían subir cuando los mercados más familiares caen. No obstante, a decir verdad no hemos tenido suficiente experiencia con los mercados frontera como para declararlos un potencial refugio para los tiempos difíciles.
NUEVOS CONSUMIDORES. Una razón más de peso para tenerlos es, simplemente, la globalización. Las culturas comercial y de consumo modernas están surgiendo en lugares en donde no existían antes.
Algunos de los motores económicos son los nuevos socios de operación, el traslado de empleos de manufactura a países de bajos salarios, los elevados precios de las materias primas, la privatización de las industrias gubernamentales, el crecimiento en los grupos de inversores locales, la inversión extranjera directa en países frontera (especialmente de China) y las reformas políticas y de mercados de capitales.
"Se encuentran en donde estaban los mercados emergentes hace diez o quince años", dice Fahmi Alghussein, director de distribución de Morgan Stanley en Dubai. El ritmo de crecimiento económico está siendo de cinco por ciento y más, el doble del prevaleciente en el mundo desarrollado.
Antoine van Agtmael, presidente de Emerging Markets Management LLC en Virginia, lleva catorce años invirtiendo en África. Los rendimientos, dice, han sido de cuatro veces los de los mercados emergentes tradicionales. "Hace unos cuantos años, uno podía comprar Unilever Nigeria o Guiness Nigeria por una bicoca", dice, y son "empresas bien manejadas con fabulosos productos".
DESAPARECEN LAS GANGAS. Estas gangas han prácticamente desaparecido. La gran promesa, dice van Agtmael, está en las miles de empresas que "operan bajo el agua" y todavía no han sido detectadas por los índices de mercados frontera.
No todo es color de rosa en la frontera mundial. La burbuja de Vietnam acabó el año en lágrimas. Hay riesgo político, como el estallido tras las elecciones en Kenia y el riesgo de que el alza en los precios de las materias primas pierda fuerza. La escasez de electricidad está afectando el crecimiento al sur del Sahara. Pequeños cambios en los flujos de efectivo pueden tener un enorme efecto en los mercados, porque la operación es mínima.
Algunos mercados frontera han tenido un muy mal desempeño, dice Michael Reynal, administrador de cartera de Principal Global, una empresa de gestión de capitales en Iowa. "Venezuela fue alguna vez la consentida de los mercados emergentes, y apenas está saliendo de un período agotador", agrega.
NUEVOS ÍNDICES. El advenimiento de los índices de mercados frontera significa que no tardarán en surgir fondos que coticen en bolsa. Claymore presentó una solicitud ante la Comisión de Valores y Bolsas de Estados Unidos para crear el primero que cotizará fuera de ese país: Claymore/BNY Frontier Select DR Index, que sigue a un índice de Bank of New York de veintiséis compañías en once países. Todavía no se sabe si atraerá suficientes negocios para convertirse en un producto rentable para Claymore.
Actualmente, la mejor manera de invertir es mediante el nuevo fondo Africa & Middle East T. Rowe Price, con una inversión mínima de US$ 2.500 y un costo anual del 1,92 por ciento. A Joseph Rohm, vicepresidente de T. Rowe Price International de Londres, le gustan los estados petroleros del Golfo de Nigeria, Ghana, Uganda, Egipto, Zambia y Sudáfrica.
"No tenemos que hacer concesiones en términos de las empresas que seleccionamos", dice. "Son de alta calidad en un contexto mundial. Parte de la diáspora africana está volviendo a casa, trayendo con ellos experiencia y capacidades gerenciales".
No quiero engañarlos. Es una inversión de locura. Pero para dinero al que no prestará atención en los próximos quince años, bueno, ¿por qué no?