“Evolucionar o morir”; esas son las primeras palabras con que comienza el informe de la red global PwC sobre la vigesimosexta encuesta entre 4.410 CEO de 105 países y territorios, entre los que se destacan 53 ejecutivos de Uruguay.
En primer lugar, un comentario de estilo. La complejidad analítica de estas encuestas hoy viene, para quienes busquen en la web, con un resumen en audio realizado mediante inteligencia artificial. Pero estamos en texto, papel y digital, y por ello intentaremos poner el mayor esfuerzo para los fieles lectores en esta interpretación de los resultados de esta novedosa encuesta de PwC mundial.
En segundo lugar, y para presentar la generalidad de una encuesta que no podemos desplegar en toda su dimensión, resumimos a la misma a partir de tres sets de preguntas. Un primer set tuvo como objetivo relevar la “carrera de larga distancia” o maratón que los CEO compiten en el desarrollo de sus negocios. En esa maratón, destacaremos una pregunta muy interesante: la precariedad que van adquiriendo los negocios si no incorporan cambios de significancia y enfrentan los riesgos a los que están expuestos, que cada vez son más complejos y diversos, desde los ambientales hasta los de ciberseguridad. Un segundo set de preguntas se concentra en la “carrera de velocidad”, que podríamos equipararlas al corto plazo, la reacción ante la coyuntura. Y el tercer set de preguntas apunta a como el CEO balancea su agenda para amalgamar los objetivos en los dos sets anteriores.
La maratón: la necesidad del cambio, la energía y la tecnología como desafíos en el caso uruguayo.
¿Qué significa ese dilema planteado de forma tan dramática de “evolución o muerte”? Se desprende de la respuesta a la pregunta que se le realizó a los CEO acerca de cuál sería la viabilidad de su negocio si continuara con su curso natural -sin realizarle cambios-. El 40% de las respuestas (ver gráfico 1) se concentra en pronósticos que no dan más de 10 años de viabilidad a la forma actual de hacer negocios. Mientras que cerca del otro 60% le da una viabilidad de 10 años o más.
Pero otra lectura interesante de los datos desagregados resulta de considerar la diferente procedencia geográfica de las respuestas: prácticamente es la misma distribución de respuestas en términos de CEO globales, latinoamericanos (incluso las respuestas de Argentina, Brasil y Uruguay no resultan significativamente diferentes) y uruguayos.
Cuando se analiza por las industrias a las que pertenecen los CEO, se encuentran también resultados relativamente esperables, en las que se destaca un mayor sesgo hacia la urgencia del cambio en áreas que están muy expuestas a la tecnología, pero también y como se puede ver en el gráfico 2, da cuenta de sectores que están expuestos al comercio exterior. El gráfico 2 expresa solamente el porcentaje de respuestas que indicaron 10 años o menos de viabilidad en sus negocios.
Dada esta sensación de los CEOs de que su negocio, tal como está planteado, corre riesgos en cuanto a su viabilidad, la encuesta avanza en consultarles acerca de que factores ven que desafían su rentabilidad en esos próximos diez años (tanto incrementándola como disminuyéndola). Y en ese caso, al realizarles una pregunta que es múltiple opción y por tanto poder elegir más de una respuesta, las opciones pueden acumular más de un 100%, tal como se aprecia en el gráfico 3. Son las opciones en el gráfico 3 las que se destacan -señaladas como “prioritarias” o “muy prioritarias”- en las respuestas de los CEO a nivel global. Pero también se destacan en las respuestas a nivel local, no sin marcar algunas diferencias interesantes: por ejemplo, existe una mayor preponderancia del riesgo entre los disruptores tecnológicos. También se destaca -en términos relativos a las respuestas globales- la mayor preocupación relativa de los CEOs uruguayos por la transición hacia nuevas fuentes de energía.
El sprint de 2023: un contexto externo económico que se deterioró fuertemente
La perspectiva de crecimiento esperado para 2023 resultó bastante más negativa que la que se relevó un año atrás: mientras en 2022 un 15% de las respuestas indicaba que esperaban un empeoramiento del crecimiento durante los “próximos doce meses”, en la encuesta 2023 esa cifra se elevó hasta 73%. Esto se puede ver en el gráfico 4, así como en el mismo gráfico se puede ver la volatilidad de las respuestas, lo cual puede estar ligado en parte a las diferentes muestras entre las encuestas que se toman en cada año, aunque, aun así, no deja de ser (por la potencia de la cantidad de las respuestas y la calidad de los ejecutivos que responden) un mensaje claro acerca de la realidad mundial.
Cuando a esos mismos ejecutivos se les pregunta acerca del crecimiento económico en sus territorios, la respuesta de deterioro de la actividad en los próximos doce meses se reduce hasta un 59% (menor al 73% que refiere a la economía mundial), lo que denota que la visión de los encuestados es de un empeoramiento del sector externo relevante que enfrentan los territorios en donde desarrollan sus negocios. Incluso aquí, cuando se restringe la percepción a los CEOs latinoamericanos, su visión acerca de sus territorios es muy diferente a la que tienen del mundo, dado que estos piensan que a América Latina le irá mejor en términos de crecimiento que a la economía mundial.
No obstante, los CEOs globales y los uruguayos identifican elementos de riesgo en el corto plazo que los hacen estar alertar. Expuestos en la encuesta ante un diferente set de riesgos, destacan los de naturaleza macroeconómica como los de mayor exposición en el corto plazo. Como se señala en el gráfico 5, se destacan las respuestas del riesgo inflacionario y de la volatilidad macroeconómica como los principales. En el caso de Uruguay resulta interesante como algunos riesgos aparecen relativamente mitigados -respecto a las respuestas globales- como son los riesgos de salud (incluido pandemias) y las desigualdades sociales.
A su vez, cuando son consultados ya no por el crecimiento de la economía global o la economía de su propio país, sino que se les pregunta acerca de sus propias empresas y el crecimiento de sus ingresos, si bien el escenario es menos alentador que el de un año atrás, las respuestas negativas son menores respecto al ingreso de las empresas (de caída de ingresos) que respecto al de la economía (deterioro de la actividad económica general). Así, por ejemplo, en el gráfico 6 se puede apreciar como tanto para los CEO globales como uruguayos existe un sesgo positivo de expectativas de crecimiento, tanto moderado como extremo respecto a que sus ingresos crezcan en los próximos 12 meses, a pesar del ya visto esperado fuerte deterioro de la economía mundial.
(*) Equipo de análisis económico de PwC.