El país que creyó que ya había llegado

Uruguay necesita cambiar de postura. Menos excepcionalismo y más aprendizaje. Menos complacencia y más ambición. Menos relato de país modelo y más obsesión por productividad, inversión, educación, seguridad e inserción internacional.

Vista panorámica de la Plaza Independencia. Foto: Nicolás Pereyra

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