JORGE CAUMONT
En un país que deja flotar su moneda contra las demás del mundo, como sucede en Estados Unidos, la tasa de interés de intervención, la tasa de los Fed Funds o fondos federales como se le llama, cuyo nivel analiza cada seis semanas el Comité Federal de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC), es la variable central de su sistema macroeconómico. Como lo es en la eurozona la tasa de interés de intervención del Banco Central Europeo o en Japón la que fija el Banco de Japón, o en el Reino Unido la del Banco de Inglaterra, sólo por citar algunos ejemplos de países desarrollados o como en Chile es la tasa de interés de referencia de intervención que fija su Banco Central.
En nuestro país es difícil determinar si la tasa que fija el Consejo de Política Económica es la variable central del sistema macroeconómico ya que además, el Banco Central controla hasta cierto punto al tipo de cambio y emite o retira dinero de circulación por otras circunstancias y vías. Pero el tema que hoy trataremos no está relacionado con lo que ocurre con esa tasa de interés o con un "invento" como es el "corredor de tasas de interés", en Uruguay, seguramente una nueva sugerencia de un FMI que sigue experimentando con países pequeños y que luego condena por irresponsable uso de sus políticas a quienes le siguen, a ciegas, sus habitualmente fallidas recetas. En realidad a lo que apuntaremos hoy es a mostrar cómo el manejo de la tasa de interés por la Reserva Federal puede extender el período de crecimiento mundial si, como se espera y pese a la crisis del crédito hipotecario en Estados Unidos, el costo del crédito se mantuviera en tendencia declinante.
LOS FED FUNDS. La tasa de interés de los fondos federales es una tasa de interés de intervención de la Reserva Federal. El mercado interbancario funciona libremente pero cuando la tasa de interés en ese mercado tiende a caer por debajo de la de intervención debido a un exceso de oferta de dinero, la Reserva Federal interviene y capta ese exceso a través de operaciones de mercado abierto: colocación de Letras de Tesorería entre bancos para absorber su exceso de liquidez. De ese modo la Reserva Federal impide que la tasa de interés baje y, con ello, evita que haya presiones a consumir e invertir más, por un lado, o presiones inflacionarias simultáneas. La Reserva Federal maneja la tasa de interés de intervención de modo neutral pero en determinadas circunstancias como en las últimas semanas -de hecho o anunciándolo-, la ha usado para evitar que la crisis del crédito hipotecario se trasladara a todos los sectores económicos y se produjera una crisis del sistema de pagos de la economía norteamericana que hubiera afectado al nivel de actividad de ese país y del mundo en general. Es por ello que ha reducido su nivel de 5,25% a 4.75%, siendo alta la probabilidad que dicha tasa vuelva a bajar en los próximos meses.
Cuando luego de los atentados terroristas que abatieron a las Torres Gemelas la confianza de los consumidores y de los inversores se desplomó, el entonces presidente de la Fed Alan Greenspan, como contrapartida, y con el objetivo de compensar esos efectos depresivos del nivel de actividad, decidió llevar la tasa de interés de intervención, la de los fondos federales, de cerca de 6% a 1% durante varios años. Fue justamente esa baja de la tasa de interés de intervención, la que permitió que se saliera de un mercado depresivo (bearish), y se lanzara a la economía norteamericana en el quinto lapso más extenso de crecimiento de su historia. En octubre de 2002, con la tasa de interés de referencia ya habiendo bajado a 1%, comenzó ese período que aún dura -lleva cinco años- y al cabo del cual el índice S&P 500 ha subido 100%.
Otros lapsos extensos anteriores han sido los nueve años y medio desde el gobierno de Reagan (octubre de 1990 hasta marzo de 2000), durante los que el S&P 500 subió 417%; el de junio de 1949 hasta agosto de 1956 (267%); el de octubre de 1974 hasta noviembre de 1980 (126,5%), y el de agosto de 1982 hasta agosto de 1987 (228,4%).
Pero si los movimientos en la tasa de interés de los fondos federales se emplean para evitar períodos probables de desaceleración económica, no menos importante es su uso en los momentos en los que es necesario desactivar presiones inflacionarias. Como ocurriera hace dos años y medio, cuando la tasa de interés de intervención comenzó a ser subida paulatinamente -desde 1% a 5,25%-, para evitar dichas presiones ante el alto ritmo de expansión que mostraba la economía norteamericana. Esa alta expansión estuvo fuertemente sustentada por el boom inmobiliario estadounidense y en general en el mundo, potenciado por la tremenda expansión del crédito inmobiliario, por la multiplicación crediticia permitida por la securitización de esas hipotecas, y por la venta de carteras hipotecarias, pero también por el mayor gasto en otros sectores tales como el automotor, el de los electrodomésticos y el de los productos intensivos en tecnología. Bajas tasas de interés y el propio aumento del ingreso generado por la expansión económica han sido causas vitales para todo ello y para crear la demanda que han comenzado a satisfacer en gran medida países como China, India y tradicionalmente los países mayores (Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur), medianos (Malasia, Filipinas, Indonesia y Tailandia), y ahora también pequeños (Cambodia, Vietnam, Myanmar, etc.), del sudeste asiático.
DESDE AHORA. Una proporción todavía grande de los economistas consultados periódicamente por The Wall Street Journal opina que la Reserva Federal bajará nuevamente la tasa de interés de intervención antes de fin de año. Esos economistas estiman que los problemas en el sector inmobiliario en Estados Unidos aún no han sido superados y pueden trasladarse a otros sectores. Otros opinan que la Fed enfrentará en breve presiones inflacionarias, las que en los últimos meses se han podido controlar. En los últimos doce meses, incluyendo o excluyendo alimentos y energía, los precios al consumo han subido lo mismo: algo menos de 2%. La tasa de interés real se ha mantenido en 2% en los pasados meses (spread de los rendimientos entre una Nota del Tesoro a 5 años y una Nota Indexada a la inflación con el mismo tenor), y la inflación esperada para cinco años en la encuesta de la Universidad de Michigan ha estado en 3% en los últimos tres años. El indicador de inflación favorito de la Fed, el índice de precios de los gastos personales en consumo aumentó 1,8% en los doce meses hasta agosto, dentro de la zona aceptable por los economistas de la Reserva Federal y al ritmo más bajo desde fines de 2003 y comienzos de 2004. Por otro lado, el componente más importante en la medida de inflación -costos de la vivienda tales como los alquileres, etcétera- están siendo presionados a la baja debido a la declinación del mercado inmobiliario. Pero por otro lado se puede pensar que la caída del dólar ante el euro y otras monedas debido a los cortes de la tasa de interés de los Fondos Federales, puede alimentar aumentos de precios. O que la continuidad de los altos precios del petróleo, que reflejan en parte el bajo valor del dólar, pueden aumentar los costos de las materias primas. Pero esas razones no parecen ser signos de presión inflacionaria que puedan ser multiplicadas por las expectativas de la población norteamericana que hoy no incorporan a la inflación como problema.
SIGUE LA EXPANSIÓN. En conclusión, es altamente improbable que con una política monetaria que recurre nuevamente a una mayor expansión la economía norteamericana, aún con los problemas que hoy enfrenta el sector inmobiliario -que en buena medida le puede solucionar el alto poder adquisitivo de los europeos y parte del sudeste asiático-, la nación del norte deje de crecer a buen ritmo y deje de ser lo que es hasta hoy: el motor de la economía mundial. Ello, conjuntamente con lo que ocurre en el continente asiático -en China y en India fundamentalmente, pero también en otras naciones-, mantendrán al mundo con buen nivel de actividad, al menos en los tiempos más próximos. Es una buena noticia que debemos aprovechar.