HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN
El empleo registró una nueva mejora en el año 2007 y lo ha hecho a un ritmo que permite confirmar que, una vez superada la fase de recuperación de la crisis, la economía ha retomado el sendero de crecimiento. El porcentaje de personas empleadas sobre el total de personas en edad de trabajar se ubicó en el cuarto trimestre del año pasado en 57,7% y, tal como lo ilustra el Gráfico Nº 1, el crecimiento ha sido sostenido a lo largo de los dos últimos años.
Incluso se observó un mayor dinamismo en el segundo semestre del año. Siguiendo el indicador de demanda laboral que elabora el instituto de investigación Ceres el promedio de cantidad de avisos solicitando empleados en la prensa aumentó significativamente en dicho período. El índice superó en un 8,3% al observado en la primera mitad del año.
Incluso, el último dato disponible para este indicador hace pensar que hay una aceleración en la demanda de trabajadores. En efecto, el dato de enero fue muy alto superando en un 4% el promedio del segundo semestre del año que ya era alto y un 18% el del mismo mes del año anterior. Para tener como referencia el valor 100 del índice refleja el momento más alto en nivel de actividad previo a la crisis, allá por agosto de 1998, el índice de enero se encuentra en 117,5. Este dato es llamativo puesto que el primer mes del año, tanto por vacaciones como por el inicio del período de exámenes resulta más difícil encontrar a la oferta y es habitual que se postergue el inicio de una búsqueda de empleados para más iniciado el año.
Se puede observar la evolución histórica en el Gráfico Nº 2 donde se muestra la tasa de empleo en dos zonas urbanas predeterminadas: la zona metropolitana que agrega urbanizaciones de San José y Canelones a Montevideo por un lado y el resto del interior urbano por otro. Como se observa, la tendencia es similar en los dos casos, salvo lo ocurrido a fines del 2004/comienzos del 2005. En este caso también los valores actuales superan los de 1998.
CANTIDAD DE TRABAJO. Si bien hay más personas ocupadas, en el 2007 se comprueba una reducción de la cantidad de horas trabajadas en promedio por persona. La media del 2006 arrojó 40,2 horas promedio por semana y bajó a 39,6 horas semanales durante el año pasado.
Si se combinan el efecto del mayor empleo por un lado, y la menor cantidad de horas trabajadas por personas por otro, se logra una aproximación a la cantidad de trabajo que se generó en la economía en el año. Tomando una leve tasa de crecimiento de la población como referencia, la variación en la cantidad de trabajo en el año es de 3,7%, lo cual luce desmerecido al lado del crecimiento del PIB. El promedio de los pronósticos de los analistas que recaba el BCU y la propia estimación anunciada por el gobierno ubican el aumento en el nivel de actividad por encima del 7%. Aún en el caso que el crecimiento del nivel de actividad se encuentre dentro de las proyecciones más bajas (como la nuestra en el orden del 6%) hay una diferencia importante.
Esta diferencia estaría marcando una ganancia en la productividad de la mano de obra y resulta consistente con la evolución de la inversión en maquinaria y equipos.
DISPARIDAD. La encuesta de hogares permite analizar algunos aspectos descriptivos del empleo que a pesar que mejora en todos los frentes el dinamismo no ha sido parejo y hay casos que sobresalen y pueden encerrar cambios estructurales.
En primer lugar, la separación por género muestra que la mejora de la situación de empleo es superior en el caso de los hombres que en el de las mujeres. El mayor impulso al empleo masculino se encuentra en Montevideo, donde la mejora es significativamente superior a la de las mujeres tanto en términos absolutos como relativos.
En el caso de la edad de las personas empleadas la división que se realiza es entre menores y mayores de 25 años. Los jóvenes muestran mayor dinamismo en la captación de nuevos puestos de trabajo, aunque en los dos casos se registra un incremento. Nuevamente, el diferencial entre las dos categorías responde a lo observado en Montevideo, donde la mejora relativa del empleo de los jóvenes es muy superior a la de los mayores.
Estas particularidades que se dan en la generación de empleo en el último trimestre del año pasado, manifiestan cambios entre lo que sucede en Montevideo y en el Interior. Esta situación, por su magnitud, merece ser considerada en el análisis a lo largo del 2008, puesto que, de persistir, estarían reflejando cambios estructurales en el mercado de trabajo o en el proceso migratorio interno o hacia el exterior. Hasta el momento se trata de una primera movida que puede resultar de factores estadísticos o meramente coyunturales.
Anticipar grandes cambios estructurales en base a la encuesta de hogares exige cautela. Un ejemplo de ello surge del análisis de la categorización de la precariedad o no de la ocupación. En el 2006 se proclamó apuradamente que había un cambio estructural con una tendencia hacia la formalización de la actividad laboral y una reducción en el subempleo. Sin embargo, los datos del 2007 muestran un estancamiento en dicha tendencia. El total de situaciones de subempleo, que al final del 2006 era del 12,8% al cierre del año pasado se había incrementado al 13,4%. Las situaciones de empleo no registrado, que al cierre del 2006 era 29,9%, subió al 30,1%
DESEMPLEO. Con esta evolución del empleo, la tasa de desempleo bajó sistemáticamente a lo largo del año hasta cerrar en 8,1% de la población económicamente activa de todo el país. La mejora en la tasa de desempleo no acompaña directamente al aumento en la cantidad de puestos de trabajo porque la oferta de trabajo compuesta por las personas que desean trabajar también registra variaciones. Esta última categoría es conocida como la población económicamente activa y representaba al cierre del 2007 un 62,8% de la población en edad de trabajar, mientras que un año atrás era el 61,2%.
El Gráfico Nº 3 muestra la tendencia reciente en la tasa de desempleo en Montevideo y en el Interior. Hay una diferencia de tiempos en las dos grandes zonas geográficas, mientras que en los tres primeros trimestres del año pasado el desempleo en Montevideo no registró mejoras, hubo una tendencia descendente en el Interior. Recién se igualan los comportamientos en el último trimestre.
En el cuarto trimestre del 2007, el desempleo se caracterizó por una reducción en la participación de: a) las personas que buscan trabajo por primera vez, b) los jóvenes y c) aquellos que no son jefe de hogar. Por lo tanto, el problema del desempleo se ha reducido más fuertemente en estos segmentos, que son los que se consideran menos duros en materia social ya que tienen mayor flexibilidad para sobrellevar la situación de desempleo.
Dada esta situación, vale la pena analizar las características de la situación de desocupado que predomina en los encuestados. En esta categorización, la situación predominante es la de personas que no encuentran trabajo y no han rechazado ninguna propuesta. Las restantes categorías muestran variantes de razones por las cuales una persona no acepta un trabajo y se mantiene desocupada. Al comparar el cuarto trimestre de los dos últimos años se observa una reducción en la participación de las personas desocupadas que no presentan exigencias para aceptar un empleo y aumentan los casos de desocupados que ponen exigencias particulares.
De la evolución combinada de la tasa de desempleo y de la participación dentro del mismo de las personas que no ponen exigencias para aceptar un trabajo se puede llegar a una aproximación a la tasa de desempleo más dura desde el punto de vista social. El cuarto trimestre del año pasado registró una destacada mejora de esta variable sensible desde el punto de vista social al pasar del 6,7% de la población económicamente activa al cierre del 2006 a solamente el 5,0% en el trimestre octubre-diciembre del 2007.