El desafío del desacople entre los mercados financieros y las tensiones geopolíticas ; ¿se mantiene en 2026?

Para Salvador Ferrer, CEO de Nobilis, después de la rotación partidos en el gobierno ya no se puede salir a gritar contra el atraso cambiario y dejar de lado el debate sobre el gasto público

Salvador Ferrer
Salvador Ferrer, CEO de Nobilis
Leonardo Mainé

Para Salvador Ferrer, CEO de Nobilis, el gestor de patrimonio tiene a su frente el desafío de ver sí el actual “desacople” entre la incertidumbre geopolitica y los resultados en los mercados financieros, se mantiene. De todos modos advierte que a nivel de renta variable, parece ser el momento de invertir más “en las empresas que hoy generan flujos y ganancias”, que en las que ofrecen “una gran promesa de futuro”, en alusión a las tecnológicas con niveles de cotización récord. En el plano local, no espera cambios importantes en la cotización del dólar y remarca la responsabilidad del nivel de gasto público, que no se soluciona con movimientos de tasas o interviniendo en el mercado cambiario. Paralelamente, se lamenta del “daño a la confianza” ante las conocidas estafas a los inversores y aguarda que las medidas tomadas por el BCU, doten al mercado local de mejores condiciones para el inversor. A continuación, un resumen de la entrevista

—¿Qué le transmiten a los inversores en esta coyuntura?

—Hay una paradoja interesante; los mercados financieros se ven relativamente estables, acumulan tres años de muy buenos rendimientos en general, y el contexto geopolítico pocas veces ha estado tan tenso.
El contexto está dado por las políticas proteccionistas de Trump, con amenazas permanentes de aranceles y otras medidas de presión, ya no sólo contra China u otras potencias, sino también contra sus propios socios, como herramientas de negociación. El segundo elemento a considerar es que tenemos un crecimiento económico débil a nivel global, resiliente, porque a pesar de la situación geopolítica todavía hablamos de niveles de crecimiento aceptables. Otro factor es la debilidad global del dólar. No digo que el dólar haya perdido su rol central porque no ha surgido otra moneda que lo sustituya, pero ya no es el refugio que solía ser siempre.
Antes que nada, el desafío para 2026 es el mantenimiento de esta estabilidad financiera en un mundo cada vez más fragmentado desde el punto de vista político o geopolítico.

—El desacople de los mercados con el entorno incierto…

—Exacto. Tenemos activos con alto valor, después de tres años de ganancias financieras interesantes. Cuando uno tiene que elegir como inversor dónde poner las fichas, hay que ser muy selectivo. Parte de este impulso en los mercados se sustenta en el fenómeno de la inteligencia artificial, donde destacan las acciones de las “siete magníficas”, como se les conoce. Para unos, una revolución industrial, para otros, amenaza de burbuja financiera…

—¿Dónde se ubica la opinión de Nobilis?

— No sé si deberíamos hablar de una revolución industrial, pero sí de un potencial para el incremento de actividad enormemente relevante. Quizá lo más desafiante sea entender bien cuáles son los ganadores y perdedores en ese momento. Por otro lado, no me afilio a la teoría de una burbuja a punta de explotar, pero debo reconocer que hay muchos en la industria que ponen la duda sobre eso.

—Cuando sostiene que se debe ser selectivo en el actual contexto, ¿adónde apunta?

— Hay que ser más selectivo en qué tipo de acciones invertir en este contexto, apuntando más a aquellas empresas establecidas que generan resultados hoy, no tanto la promesa de futuro, como la que otorgan esas acciones que están en cotizaciones muy altas. Capaz que llegó el momento en donde hay que mirarlas con un poquito más de cuidado.
El inversor promedio en nuestro país, generalmente es aquel que llega a la inversión financiera después de haber resuelto su vivienda, que es una posición relevante y que de por sí, es un activo en monedas locales indexadas. Entonces el portafolio financiero cumple el rol de complementar y pensar en activos líquidos, en mercados internacionales, en monedas distintas al peso, con el dólar como principal instrumento de acceso global a los mercados, aunque reservando siempre una porción en moneda local para cumplir objetivos domésticos y preservar el poder de compra.
La renta fija hoy parece ser una pieza central, y la renta variable siempre sigue ofreciendo rendimiento de largo plazo.

Salvador Ferrer
Salvador Ferrer
Leonardo Mainé

—¿De qué forma están observando la evolución del dólar?

— El dólar se ha debilitado a nivel global. En ese sentido, lo que está pasando acá tiene que ver con esos factores globales; el déficit fiscal y externo de los Estados Unidos y otros factores asociados al ciclo económico.
A nivel local, la política monetaria y el éxito que ha tenido contra la inflación puede haber ayudado a exacerbar esta situación actual. Pero creo que de forma estructural sigue siendo el tema fiscal, y el gasto en particular, lo que está por detrás de la debilidad del tipo de cambio. Me parece que la rotación en el gobierno entre los distintos partidos ha llevado hoy a que ya no se pueda salir a gritar contra el atraso cambiario, sin mucha razón detrás. Hay cierta conciencia de que el fenómeno va más allá de la política económica local de corto plazo.
Pero también es cierto que como sociedad, hemos validado y hemos querido mantener altos niveles de gasto y no es fácil corregirlo. Esto ya no se corrige reduciendo el déficit fiscal, Uruguay no resiste más ese camino de más impuestos para achicar el déficit fiscal, sino que lo que necesitamos es bajar el nivel de gasto realmente.

—¿Quedó marcado un “piso” en el mercado local, luego de las decisiones tomadas por el BCU?

—Lo que está pasando en estos días, a partir de la baja de tasas por parte del Banco Central y otras medidas anunciadas, puede poner un piso, generar un pequeño rebote, pero no tiene la fortaleza para cambiar de forma permanente la trayectoria que viene influenciada por otros factores.
Debemos seguir en el camino de una inflación baja y sostenida en el tiempo, que volvamos a creer en el peso, sobre todo después de las diferentes crisis y devaluaciones que nuestra sociedad ha tenido que enfrentar en el pasado.

—En la ley del presupuesto que está vigente aparecieron algunos cambios vinculados con la tributación para la inversión y demás ganancias en el exterior. ¿Generó ruido en el inversor ese tema?

—Sí, generó ruido. Junto a otros actores del sector, trabajamos para hacerle ver al Ministerio de Economía, la importancia de tener un tratamiento diferencial con el inversor que maneja sus inversiones a nivel local. En ese sentido, obtuvimos una reducción de 12% a 8% tanto para las ganancias patrimoniales como para las rentas de los inversores que manejan y custodia de sus inversiones a nivel local. Fue una buena solución, aún estamos en la etapa de implementación, pero claramente, al momento de presentación del proyecto y durante la etapa de discusión ese tema generó preocupación a los inversores.

—¿Cómo ha impactado en los inversores la serie de casos delictivos vinculados con promesas de inversión?

—En los últimos años hemos vivido distintos episodios que, aunque no comparables, tienen un efecto común: el daño a la confianza del inversor. Tuvimos casos de intermediación financiera con malas prácticas y esquemas de inversión en el sector ganadero que no cumplieron con los estándares esperados, así como desarrollos inmobiliarios que enfrentaron problemas de ejecución y de gobernanza. Ante esto, es claro que la información, la estructura legal y la supervisión, importan tanto como la rentabilidad prometida.
En esa línea, es importante la decisión del Banco Central de impulsar el proyecto de reforma de los perímetros regulatorios, que busca impulsar el desarrollo del mercado de capitales y a su vez, que los recursos que existen en el país se canalicen en un círculo virtuoso de ahorro e inversión, bajo condiciones regulatorias sólidas, con buena gobernanza y transparencia. No hay espacio para invertir con desconfianza.

—A partir de esas señales del BCU, ¿aparecen nuevas oportunidades?

—Estamos encaminados en algunos proyectos que aún no podemos anunciar, pero que van alineados con la búsqueda de escala y el desarrollo de nuevos productos, soluciones de tecnología y la generación de eficiencias operativas, porque en esta industria, los costos regulatorios crecen más rápido que los ingresos.
El sector está en un proceso de consolidación —el origen de Nobilis surge precisamente de la fusión de cuatro firmas corredoras de bolsa—, hace 25 años teníamos unos 70 corredores y hoy somos poco más de 20. Por el contrario, no existían las figuras de asesores de inversión y gestores de portafolio, y hoy son más de 150, porque funcionan con un esquema regulatorio un poco más liviano y muy enfocados en la canalización de ahorros al exterior.
Nuestro foco está en el cliente local y en lo posible, inversiones locales también, que es lo que los clientes nos demandan. Por eso la importancia que le damos al desarrollo de alternativas vinculadas con el mercado capitales, convencidos de que es complementario del negocio bancario, y que está muy alineado con lo que el Banco Central y el Ministro de Economía reclaman, que es la necesidad de propiciar condiciones de inversión apoyando proyectos productivos.

—¿Cuál es el nivel de inversión que se administra desde Uruguay?

—En Nobilis administramos una cartera de 4.000 clientes, que representan unos 1.500 millones de dólares. En plaza, entre ahorros locales y de uruguayos no residentes, se supera largamente el tamaño del PIB (Nota de Redacción: US$ 85.000 millones) en cuanto a los recursos administrados. Uruguay es una plaza que tiene suficiente ahorro financiero, lo que falta muchas veces es encontrar la canalización hacia proyectos locales, que es la razón por la cual muchísimos de estos ahorros terminan en el exterior. Uruguay tiene los atributos de una plaza confiable y respetada a nivel financiero, pero lo que faltan aquí son proyectos que despierten interés.

—Últimamente han aparecido algunas alternativas de inversión en esa línea…

—Sí, el banco central, en esa iniciativa a la que referíamos, habla de la ampliación del “perímetro regulatorio” y de “la rampa para el despegue”. Esa rampa para el despegue, precisamente, hace referencia a la generación de distintos instrumentos con diferente grado de dificultad regulatoria, en función del alcance, los montos involucrados, etcétera. En esa línea están iniciativas como el crowfunding y las emisiones simplificadas, entre otros instrumentos, que apuntan a un mayor desarrollo del mercado. Nosotros apostamos mucho a contribuir en ese desarrollo esperado del mercado de capitales.

—¿El gestor local ofrece un diferencial, más allá del lugar hacia el que se dirijan las inversiones?

—Exacto, más allá que hoy el mundo está al alcance de un clic y que la inversión puede ser tan global como el cliente quiera, consideramos muy importante el asesoramiento local, la relación con el inversor, es muy importante sobre todo en temas fiscales, de cumplimiento, poder explicar la normativa directamente al inversor, más allá de ofrecerle todo el menú hoy está al alcance de todos.

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