Efecto demostración

Isaac Alfie

La teoría económica habla del llamado "efecto demostración", cuando refiere a ciertas conductas que realizan determinados agentes que sirven como guía o base de acciones del resto de los actores sociales. Desde la visión del análisis social, hay agentes cuya relevancia es tal que, con sus actos, guían o lideran la opinión pública. En el presente, pese a los esfuerzos del Ministro de Economía por generar confianza —mostrándose proclive a un clima amigable para las inversiones— las cosas van por el camino opuesto. Los ejemplos negativos y perjudiciales son, no solamente numerosos, sino de una abrumadora contundencia. Así los mismos se acumulan y denominan con el nombre de la empresa que lo sufrió, siendo sus mensajes, generalmente, poco satisfactorios para el desarrollo.

La gran mayoría de estos casos se han dado en relación a acontecimientos en el mercado laboral. Nos concentraremos en algunos de ellos, donde consideramos que la gravedad de la cuestión es tan grande, que realmente afectan el armónico funcionamiento de una sociedad libre y liberal.

CONAPROLE. Es el efecto 1. Sucedió en el segundo semestre del año pasado. La empresa no pudo premiar a quien quiso (los capataces) porque se le levantaron "en armas" el resto de los empleados, a quienes se les había otorgado el aumento general —convenido en el acuerdo de partes en el consejo de salarios— y el Ministerio de Trabajo intervino "en pos de la igualdad". La conclusión es obvia, las empresas no pueden subir los sueldos a quienes quieren, ni aún premiando por encima del aumento general. Hay que socializar todo, todos somos iguales en el trabajo, nos esforcemos y tengamos responsabilidades o no. La mediocridad debe prevalecer. Este es el nefasto mensaje implícito. Peor aún, nadie dará ningún aumento, ni incentivará a ninguno de sus trabajadores por mejores que sean ante el temor de sufrir una embestida y quedar peor que antes. Esto es tan claro, que desde la instalación de los consejos de salarios ha pasado exactamente lo contrario a lo que se dice que sucede. El salario real ha crecido, pero menos de lo que lo estaba haciendo previo a su instalación, y menos de lo que experiencia histórica muestra en función del crecimiento del PIB. La razón es obvia, hay que esperar lo que el superior gobierno defina y a ello atenerse. Como el gobierno, justo es reconocerlo, ha actuado con prudencia, pensando más en los casos (empresas) que menos pueden, las mejoras son marginales y aquellos que podrían otorgar mejoras superiores no lo hacen, por las dudas.

Sucede que las empresas de punta no pueden hacer lo que deberían, lo que afecta su productividad y por ende su crecimiento y con ello el del país en su conjunto. Es sabido que en toda organización están los que "tiran fuerte" y los otros. Las empresas suelen premiar a quienes las llevan adelante y las hacen crecer. Con ello se mejora la producción y todos, inclusive los más pasivos, mejoran. De hecho cuando se analiza el funcionamiento de las economías de Estados Unidos y Chile, se ve que es una elite la que está en la frontera del conocimiento y la creación y el resto mejora a su influjo. Esto en Uruguay está mal visto, no lo haga porque no puede y el Ministerio de Trabajo le "sugerirá" un convenio para igualar la mediocridad; la excelencia está prohibida.

BELLA UNIÓN. Es el efecto 2. Refiere a la ocupación de tierras que son del Estado. Si usted quiere puede tomar una propiedad estatal, o sea de todos los ciudadanos, que por ilegal que fuere, y aún con resolución judicial en contrario mediante, el gobierno no va a hacer nada para sacarlo.

El uso ilimitado de bienes comunes es conocido en la literatura económica como la "la tragedia de los comuneros", donde se demuestra lo ineficiente que resulta desde el punto de vista social esta forma de explotación. La razón es muy simple de explicar, y consiste en que un titular explota el bien hasta maximizar su beneficio, es decir el bienestar de la sociedad, enfrentando la totalidad de los costos involucrados y esto tiene un límite. En el caso de los bienes sin dueño de uso libre, cada persona se enfrenta a su costo variable, pero nadie ve el costo total para la sociedad. Entonces, cuando una persona aumenta su producción, sobre la misma superficie, desplaza producción del resto, que se le reduce hasta el punto de anularla. Esto es obvio que no maximiza el bienestar de la sociedad ni nada parecido. Al final todos terminan trabajando por la mera subsistencia, nada de progreso, nada de inversión, sin esperanzas de futuro y naturalmente con un producto inferior al que se hubiera dado bajo circunstancias de propiedad privada o al menos de una forma de explotación donde alguien evalúe todos los costos, es decir tome en cuenta la baja de la producción del resto cuando se trata de aumentar la producción de un individuo.

El mensaje es: ocupe tranquilo que no pasa nada, el Estado no hará nada y lo dejaremos allí tirado sin esperanza de futuro.

DANCOTEX. Es el efecto 3. Una empresa no puede decidir la racionalización de su inversión, ni cerrar si está perdiendo. Ni siquiera puede trasladar y ofrecer a su personal irse a la nueva ubicación, pagando como corresponde el despido a quienes no acepten. En resumen, usted se cree el dueño de algo pero no lo es, o mejor dicho lo es hasta que su personal lo decida.

Además, en este caso, el superior gobierno puede decidir que una huelga y ocupación no es ni huelga ni ocupación, y entonces subsidiarla, estimularla y financiarla mediante el pago del seguro de desempleo. La resolución de la justicia no tiene relevancia, porque el crédito laboral es meramente una excusa de ocasión, y una vez levantada, habrán otras razones "superiores".

Las consecuencias sobre la inversión son devastadoras. Usted arriesga su capital en determinado lugar y de allí no se mueve; mientras le vaya bien macanudo, pero si lo debe trasladar, fusionar o cualquier otra cosa, nada ni nadie podrá autorizárselo, aunque sea su derecho. La fuerza sindical se lo impedirá, y no habrá juez que pueda hacer cumplir la orden porque la fuerza pública, que está para eso, no recibirá la orden de sus superiores.

El mensaje es claro, usted tiene propiedad privada mientras su sindicato lo quiera, por lo tanto piense por lo menos diez veces antes de invertir en serio. En el entretiempo toda la inversión será de corto plazo, de mantenimiento de la capacidad instalada mientras vea cierta demanda en el horizonte cercano. Naturalmente que con ello, el crecimiento vibrante de largo plazo brillará por su ausencia.

IMPRENTA VANNI. Es el efecto 4. En este caso, que ya lleva varios meses, el Estado (DGI, BPS, MTSS, etc.) aceptó la inscripción de una empresa, formada por el personal de la imprenta, le otorgó teléfono, le conectó la energía eléctrica y el agua corriente, en el mismo sitio donde funciona la otra empresa, sabiendo que la misma está ocupada. La irregularidad no consiste en realizar las acciones propias y usuales que se hacen ante cualquier solicitud, sino haberlo hecho a sabiendas que no correspondía el lugar físico.

El mensaje surge solo, usted puede ocupar, utilizar todos los bienes que no le pertenecen (sean de capital o las materias primas), que el Estado le reconocerá como empresa formal y le brindará todos los servicios, aunque sepa de la ilegalidad del hecho.

OCUPACIONES. Es el efecto 5. En mayo de 2005, el Poder Ejecutivo derogó por inconstitucional el decreto 512/966, que facultaba al Ministerio del Interior a desalojar locales ocupados, cuando mediaren solicitudes expresas del titular de la empresa o la autoridad en cuestión. A partir de allí se declaró la libre ocupación. A comienzos de junio de 2006 se dictó otro decreto —inconstitucional si los hay—, consolidando una situación jurídica peor que la anterior, pero que establece la negociación previa a la ocupación. Apenas unos días después de la publicación de la norma, el PIT-CNT ocupó una planta en Canelones violando, diríamos desafiando, el orden jurídico recién instalado. El propio decreto cuando establece las sanciones por la violación al mismo, consagra que son las previstas en el artículo 412 de la ley 16.736, donde sólo se prevé la hipótesis de sanción al empleador. O sea, los dependientes pueden violarlo que no tienen pena ni castigo. ¿Quiénes violarán la norma?

De todas maneras, como el PIT dijo que no aceptaba ninguna regulación, ni siquiera aquella que le es beneficiosa, todo parece indicar que luego de un período mas o menos prolongado sin ocupaciones, al menos de destaque, este acto en realidad deberíamos llamarlo, la sublevación ante cualquier cosa que no nos guste. Una mera demostración de fuerza. El mensaje: todo lo que no le agrade a la cúpula sindical no será permitido.

CONCLUSIÓN. Ante este panorama el Ministro de Economía podrá realizar todos los discursos que entienda pertinentes, los hará con su habitual soltura y dicción. Es posible que convenza a su auditorio de turno, en especial si éste no está informado, porque además está convencido de su pensamiento y lo expresa de forma solvente. Pero su esfuerzo será en vano mientras cundan efectos demostración como los expuestos. Lamentablemente no creemos que el Ministro pueda cambiar nada, solamente el Presidente lo podría hacer, siempre que sea su deseo. Mientras tanto, sólo nos queda esperar que el mundo siga como está y no veremos las catastróficas consecuencias de la política aplicada. Apenas cese el viento de popa, es más que factible que algo malo suceda. Por el momento, los sindicatos cuando quieran se adueñan de las fábricas, los campos o lo que entiendan del caso, el gobierno los avala de manera explícita e implícita según el caso, algo muy parecido a los primeros tiempos del peronismo. ¿Llegaremos al mismo extremo y luego sólo tendremos gobiernos que se lleven bien con la cúpula sindical porque sino caen? A tiempo de cambiar estamos. Cambiemos.

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