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Economía golpeada: sequía impacta más de lo previsto

Repercusiones en sectores clave y perspectivas de crecimiento para el futuro.

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Getty Images

El pasado jueves 14 de setiembre, el Banco Central de Uruguay publicó las cifras del PIB correspondientes al segundo trimestre de 2023. La economía uruguaya experimentó una contracción interanual del 2,5%. En el tercer trimestre, el análisis desestacionalizado muestra una disminución del 1,4% en comparación con el primer trimestre. Si bien la contracción fue muy significativa en el sector primario, la desaceleración observada en el segundo trimestre se extiende a la mayoría de los sectores económicos.

La retracción se originó tanto por shocks de oferta transitorios, como es la sequía, como por factores permanentes. Un ejemplo de estos últimos es la tercera planta de UPM. Aunque esta planta causó una disminución temporal en los niveles de inversión durante el trimestre, su impacto será permanente, ya que conlleva un cambio estructural en la producción y matriz exportadora del país. A consecuencia de ello, se espera que la celulosa se convierta en el principal producto de exportación. Además, la economía se vio afectada por shocks externos, tales como los efectos de la economía argentina.

De todos, el efecto más severo fue el de la sequía, cuyo impacto fue mayor a lo previsto.

Desde la perspectiva de la producción, o a nivel industrial, las Actividades Primarias fueron las más golpeadas por las consecuencias del déficit hídrico, con una caída de 27,4% en comparación con el mismo periodo de 2022, por una menor producción agrícola durante la zafra 2022/2023, por menores rendimientos de cultivos de verano, principalmente de soja por su relevancia. Por su parte, la actividad pecuaria reflejó una baja, atribuida a una menor producción de carne debido a la disminución en la faena. La actividad de Energía Eléctrica, Gas y Agua también se vio impactado por la sequía, se contrajo 11,8% por una menor producción de energía hidroeléctrica, y en consecuencia aumento de las importaciones energéticas, principalmente desde Brasil. Mientras que las Industrias Manufactureras que reflejaron una disminución interanual del 1,5% debido a una reducción en la producción de alimentos, con una notable disminución en la industria frigorífica, parcialmente compensada por la actividad láctea. Se destacó también incremento en la producción de pasta de celulosa, impulsado por la inauguración de la tercera planta.

La Construcción también registró una caída del 6,6%. Este descenso se vio influenciado por la reducción en las inversiones destinadas a la tercera planta de celulosa y las obras del Ferrocarril Central. Sin embargo, se registró un mayor dinamismo en las obras viales y, en menor medida, en infraestructura energética y de comunicaciones.

En relación a los demás sectores, Comercio, Alojamiento y Suministro de Comidas y Bebidas experimentó una baja del 1,8%. En contraste, presentaron crecimientos los sectores de Transporte y Almacenamiento, Información y Comunicaciones (2,5%), Actividades Profesionales (3,5%), Servicios Financieros (0,9%) y Salud, Educación y Otros Servicios (0,6%).

Por otro lado, desde la perspectiva de la demanda, la demanda interna (consumo e inversión) mostró un crecimiento en comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, este aumento no logró contrarrestar la disminución de la demanda externa neta (exportaciones e importaciones).

Dentro de la demanda interna, lideró el crecimiento del Consumo de los hogares con una expansión del 4,8%. Por otro lado, el Consumo público creció un 0,7%. Esta tendencia ayudó a compensar la caída en las inversiones, que decrecieron un 7,6% con respecto al mismo trimestre de 2022. Esta reducción estuvo vinculada a menores inversiones en maquinaria y, de manera más pronunciada, en proyectos de construcción, como la disminución en las obras del Ferrocarril Central y las relacionadas con la tercera planta de celulosa. 

En cuanto a la demanda externa, la retracción fue producto de una disminución del 6,3% en las exportaciones de bienes y servicios. Producto de una caída en las exportaciones de soja y carne, que fue compensada por el aumento en las exportaciones de servicios de tecnología de la información y otros servicios profesionales, técnicos y empresariales. Las importaciones, por su parte, mostraron un crecimiento interanual del 7,5%. Se destaca el aumento en las importaciones de servicios, en el gasto de turismo al exterior, impulsado principalmente por un mayor número de turistas dirigiéndose hacia Argentina.

A grandes rasgos, el panorama económico para el segundo semestre de 2023 es más alentador. Como se destacó anteriormente, es crucial diferenciar entre los efectos transitorios y los permanentes en la actividad económica. El efecto de la sequía, aunque significativo, es de corto plazo y se espera que tienda a diluirse en el segundo semestre. Por otro lado, aunque las inversiones en las obras de UPM y el Ferrocarril Central han disminuido, esta baja podría ser parcialmente compensada por inversiones en la construcción de edificios y otros proyectos, como infraestructura vial y redes de comunicación y energía. Además, se anticipa un aumento en la producción de celulosa para el segundo semestre de 2023 y a largo plazo. Este último hecho respalda las proyecciones más optimistas para los años venideros.

La proyección de crecimiento de la economía del Ministerio de Economía y Finanzas para 2023 se ha revisado a la baja, pasando del 2% en febrero, a un 1,3%. Para 2024, con la expectativa de que los efectos de la sequía se desvanezcan, el gobierno proyecta un crecimiento económico del 3,7%. Estas cifras son ligeramente superiores a las expectativas medianas de los analistas, quienes prevén un crecimiento del 1% para 2023, y un 3% y 2,5% para 2024 y 2025, respectivamente. 

Al comparar el desempeño económico de 2023 en la región, el rendimiento de Uruguay parece ser bastante modesto. Brasil y Paraguay se destacan con un crecimiento proyectado del 2,3% y 4% respectivamente. Por su parte, Chile espera una reducción del -0,3%, mientras que Argentina anticipa una contracción del -3%. Estas cifras provienen de proyecciones realizadas por analistas, recopiladas a través de encuestas de expectativas llevadas a cabo por el Banco Central de cada país.

- Sofía Harguindeguy es Gerente del Área de Consultoría Económica de Grant Thornton Uruguay y Paraguay 

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