Desocupación baja y estable

| A pesar del fuerte crecimiento en el PIB, no hay mayor interés por ingresar al mercado laboral y tampoco aumentan las solicitudes que hacen las empresas

 20101114 800x530

Parece raro comentar a nivel internacional la cifra de desempleo en Uruguay y recibir comentarios de congratulación con la situación económica del país. Es algo que hasta ahora no fue común ni en nuestro país ni en toda América Latina, por el alto grado de dependencia de los ciclos económicos en los países desarrollados. En un contexto en que los países más ricos discuten niveles de desocupación de dos dígitos, el INE comunicó recientemente que el 6,6% de la población económicamente activa (PEA) estaba desocupada en el tercer trimestre del año.

El escenario del mercado laboral en esta coyuntura es muy particular ya que la tasa es relativamente baja, pero hace un año que no se observan mejoras en el desempleo a pesar que la economía está creciendo a un ritmo extraordinariamente alto. A su vez, en una situación con desempleo bajo y subas en el salario real como la actual debería haber un mayor aumento en la cantidad de personas que desean ofrecer su tiempo en el mercado de trabajo remunerado. En tercer lugar, un mercado laboral que está ocupando gente y aceptando salarios mayores por la fuerza de la competencia debería tener negociaciones salariales más fluidas que las que se están observando.

EVOLUCIÓN. En el Gráfico Nº 1 se observa la tasa de desempleo en todo el país desde 2006. Esta medición considera a todos los hogares ya sean en ciudades grandes, pequeñas o en zonas rurales. La tendencia a la baja al comienzo con un estancamiento desde el cuarto trimestre del 2008 es exactamente la misma cuando se considera Montevideo que cuando se miden los hogares del resto del país.

La tasa de desempleo se puede descomponer en diversas categorías. Una primera distinción es entre quienes buscan trabajo por primera vez y los que no están ocupados pero tuvieron trabajo antes. Esta última categoría se denomina "desocupados propiamente dichos" y en el tercer trimestre del 2010 alcanzó el 5,7% de la PEA dejando el 0,9% restante para los buscadores de trabajo por primera vez. Son tasas que se mantienen estables en el último año pero que si se comparan con el tercer trimestre del 2008 muestran que la mejora en los que buscan trabajo por primera vez duplica en términos porcentuales la observada en los propiamente dichos.

Otra descomposición interesante es por género: la tasa de 6,6% de desempleo se compone por 2,6 puntos porcentuales de hombres y 4,0 puntos porcentuales de mujeres. La evolución en este caso ha sido más pareja desde 2008 con una mejora un poco más intensa en el caso de los hombres.

Una tercera descomposición de la tasa de desempleo, interesante por las consecuencias sociales que pueda tener, es la que distingue a los jefes de hogar del resto. En el tercer trimestre del 2010, la contribución al desempleo de los jefes de hogar fue del 1,4% mientras que los otros integrantes del hogar aportan los 5,2 puntos porcentuales restantes. La mejora en los dos últimos años fue más intensa en el caso de los jefes de hogar.

Otra forma de ver esta misma evolución consiste en considerar la tasa específica en cada categoría. En tal sentido, el INE procesa la información de la Encuesta de Hogares para determinar dentro de los jefes de hogar qué porcentaje se encuentra desocupado. En este caso, la tasa es del 2,9% con una mejora importante contra el 3,3% en el mismo período del año pasado y el 3,5% de hace dos años.

Por lo tanto, el desempleo registra cambios marginales en los que buscan trabajo por primera vez por lo que el aporte de nuevos trabajadores al mercado se está absorbiendo correctamente. Los movimientos en las tasas son similares cuando se mira por género o por lugar de residencia de la persona, señal de que el trabajo está aumentando en toda la economía y es general. En este contexto, el desempleo se modifica lentamente y la variable que predomina es la tasa de actividad en una situación en que prácticamente toda persona que ofrece su trabajo en el mercado es aceptada por las empresas en forma muy rápida.

ACTIVIDAD. Esta última explicación de la coyuntura del mercado laboral lleva a observar la tasa de actividad y de empleo. Estas mediciones se realizan contra el total de la población en edad de trabajar que por convención estadística se consideran los mayores de 14 años. En el tercer trimestre del 2010, la tasa de actividad fue del 63,2% y la tasa de empleo fue del 59,1%. La diferencia de 4,1% es otra forma de ver el desempleo pero, en lugar de medirlo como porcentaje de la población que estando en edad de trabajar quiere hacerlo (PEA), se mide como porcentaje de toda la población en edad de trabajar quiera o no hacerlo.

En el Gráfico Nº 2 se observa la evolución de estas tasas para la población que vive en el departamento de Montevideo. La tasa de quienes quieren trabajar se encuentra por encima de la de los que efectivamente están empleados y la evolución muestra una mejora desde el inicio del 2006 con un acercamiento entre las dos series. Si bien hay un estancamiento desde la última parte del 2008, en el tercer trimestre del 2010 se observó una leve mejora.

En el caso del Interior del país la evolución es similar aunque tal como se presenta en el Gráfico Nº 3 la evolución reciente parece ser más estable y no hay señal de una leve mejora de cara al futuro.

Las personas ocupadas por sector de actividad se pueden agrupar en las vinculadas a la producción de bienes (primarios, industria y construcción) por un lado y a servicios por otro. A su vez, dentro de servicios se pueden hacer dos categorías: comercio, transporte y comunicaciones por un lado y el resto de los servicios por otro. En el comparativo del tercer trimestre de los dos últimos años se puede estimar que se han creado 14.090 puestos de trabajo que corresponden al impulso de la producción de bienes con 26.637 que más que compensan la pérdida observada en comercio, transporte y comunicaciones (-17.011). Los restantes servicios aumentaron 4.464.

CONFLICTOS. El incremento en la actividad económica provoca más empleo y a su vez, si la fuerza laboral formaliza su situación frente a los organismos de seguridad social, también aumenta la cantidad de contribuyentes a dicho sistema. En el Gráfico Nº 4 se observa cómo desde la salida de la crisis en 2003 hay un fuerte crecimiento en el número de personas cotizantes a la seguridad social.

Hay un leve enlentecimiento en esta tendencia en el año 2009 fruto de la crisis internacional con un concomitante ingreso de personal al seguro de desempleo. En los primeros siete meses del 2010 se observa que se retomó la senda de crecimiento. Incluso el aumento observado en los cotizantes al BPS es superior al que se constata en las estimaciones del INE en la Encuesta de Hogares.

Esta evolución se puede explicar por la mayor formalización de actividades laborales, otro de los síntomas de la baja tasa de desempleo y la competencia en el mercado de trabajo. El total de personas ocupadas no registradas pasó de 32,7% en el tercer trimestre del 2008 al 32,5% el año pasado y al 30,7% en el tercer trimestre del 2010. Se trata de porcentajes altos de personas encuestadas, pero hay una clara tendencia decreciente acorde a la evolución del Gráfico Nº 4.

En el tercer trimestre del 2010, de acuerdo con el INE, el 2,6% de los ocupados se consideró subempleado, o sea habiendo trabajado menos de 40 horas semanales manifestó el deseo de trabajar más horas y está dispuesto a hacerlo.

La coyuntura del mercado laboral en el final del 2010 presenta la paradoja de mostrar buenos indicadores globales y una alta conflictividad y ausencia de acuerdos entre empresarios, trabajadores y gobierno en los consejos de salarios. Es posible que la demanda laboral incluso se haya enlentecido este año tal como lo indica el Índice Ceres de Demanda Laboral que recoge estadísticamente las solicitudes de empleo por parte de las empresas. Hay cautela por parte de los empresarios, pero lo que hoy lleva a la falta de entendimiento en un marco regulado e impuesto por el Estado es posible que se logre por las simples fuerzas del mercado.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar