En el último quinquenio los precios mayoristas experimentaron un formidable crecimiento, de casi una vez y media al registrado por los precios al consumidor, aunque dicho comportamiento no fue uniforme año tras año, y se caracterizó por subas y bajas bastante pronunciadas.
Dicha tendencia alcista en los precios al productor se registró a pesar del fuerte descenso registrado en la cotización del dólar estadounidense, particularmente durante el último año móvil a septiembre, donde el Índice de Precios al Productor de Productos Nacionales (IPPN) que elabora el Instituto Nacional de Estadística tuvo un significativo aumento (17%), mientras que el precio de la divisa cayó un 14%.
Ese hecho es interesante en la medida en que el IPPN considera los precios de una serie de productos comercializables con el exterior -transables- los cuales están fuertemente correlacionados con la evolución del tipo de cambio (ver Gráfico N°1).
Dichos bienes están agrupados en cuatro categorías: Agropecuarios, Manufacturados, Pesca, y Minas y Canteras, pero los dos primeros rubros tienen una incidencia primordial en la variación del índice general -la ponderación conjunta es el 98% de la canasta- mientras que la influencia de las últimas dos categorías es marginal (2%).
UN POCO DE NÚMEROS. Entre septiembre de 2003 e igual mes de 2008 el aumento que verificó el IPPN en términos "punta a punta" se ubicó en 59%, aunque esa evolución escondió períodos de fuertes subas anuales con lapsos de baja de precios.
Mientras en el bienio 2003-2004 los precios mayoristas tuvieron tasas de crecimiento positivas (de 16% en promedio de años móviles), en 2005 se produjo una baja anual de precios de 2,2%, para retomar la senda alcista hasta la actualidad, donde, especialmente en los primeros meses de 2008 el indicador mostró tasas de crecimientos en años móviles superiores al 20%.
En contrapartida, la suba del Índice de los Precios del Consumo (IPC) totalizó un 42% en los cinco años de estudio y evidenció una mayor uniformidad en los niveles de suba (ver Gráfico N° 2). El IPC al estar compuesto por un componente mayor de servicios -entre los cuales algunos son precios administrados por el gobierno-, tiene una menor exposición a los precios internacionales, y por ende, logra una mayor estabilidad.
Si se toma la tasa de crecimiento promedio de los años móviles cerrados en cada mes entre 2003-2008 de ambos indicadores, para tratar de reducir los efectos de valores anormales, se llega a que las variaciones se tornan bastante similares. Mientras los precios mayoristas suben 8,1% en promedio, la media de la inflación minorista fue de 6,9%.
Otra forma de ver la volatilidad de ambos indicadores es a través del cálculo del coeficiente de variación de los mismos en el lapso de estudio. En el período de análisis de cinco años, el IPPN presentó una mayor dispersión en sus valores, del 13%, por encima del 9% que evidenció el IPC.
PRECIOS INTERNACIONALES. Las causas del incremento de los precios mayoristas hay que buscarlas en la evolución de los precios internacionales, asociada al dinamismo de la demanda de alimentos a nivel mundial proveniente especialmente de las economías asiáticas, que experimentaron tasas de expansión de gran magnitud.
Particularmente merece especial atención el alza en los commodities agropecuarios, y en los precios de los productos manufacturados que transforman producciones del sector primario. Por ejemplo, el alza en el precio de la carne se reflejó no solamente en altos valores del ganado sino que también en más inflación mayorista a nivel de la industria frigorífica.
Otro factor que incidió fue el fuerte aumento en el precio del petróleo, que alcanzó máximos históricos en los primeros meses de 2008. El crudo es un insumo clave para la producción de bienes agropecuarios y por lo tanto su valorización impactó en los commodities.
Por esos factores, en el quinquenio, el índice de precios mayoristas de la Industria manufacturera subió un 59%, destacándose el fuerte incremento en el sector de las metálicas básicas (133%). A su vez, los precios mayoristas agropecuarios lo hicieron a una tasa similar, de 57%, al influjo de la suba en el valor de los cultivos en general (146%).
Sin embargo, exclusivamente en el último año terminado en septiembre, fueron los precios de los productos primarios los que mostraron el mayor dinamismo, cuando crecieron 22%, por encima del 14% que fue la inflación mayorista de productos industrializados.
Esos porcentajes tienen incorporados el descenso de las últimas semanas como consecuencia de la menor demanda internacional de bienes en el marco de la crisis financiera actual. El mes pasado el IPPN tuvo la mayor baja mensual de los últimos dos años (-1,17%).
En el primer semestre del año los precios internacionales de la soja, trigo, maíz, arroz, carne, lácteos, entre otros, habían alcanzado niveles máximos históricos.
Sin embargo, no todos los productos de exportación verificaron una evolución similar en el lapso 2003-2008. A modo de ejemplo, la industria textil registró una caída de precios a nivel mayorista de 5,5% en el quinquenio.
POCO COMPETITIVOS. Si bien la desvalorización del dólar se dio prácticamente en todos los países, en Uruguay ese proceso fue más profundo durante el último año. Esto repercutió en que los precios al productor expresados en dólares mostraran un mayor incremento en relación a lo sucedido en nuestros principales socios comerciales (ver Gráfico N° 3).
En el año móvil finalizado en agosto -se tomó ese período para poder comparar con los precios mayoristas en otros países- el IPPN aumentó casi un 22% y como la disminución interanual del dólar alcanzó a 18,6%, el crecimiento en términos de la divisa fue de una espectacular tasa de 49,7%.
Si se toma exclusivamente el índice de precios mayoristas de productos agropecuarios el aumento es aún más trascendente, de 65,6% en dólares (ver Gráfico N° 4). Dicho guarismo es similar a la evolución de los precios de los commodities de naturaleza agropecuaria medida por medio de un índice que elabora el Fondo Monetario Internacional (70,6%).
Al analizar el comportamiento de los socios comerciales, se aprecia que hubo una pérdida de competitividad respecto a Estados Unidos, a Argentina y a la Zona Euro, donde la inflación mayorista se ubicó en niveles más bajos: 9,6%, 16,8%, y 16,9% respectivamente.
También se produjo un encarecimiento relativo frente a Brasil, donde los precios al productor en términos de la divisa crecieron 39,8% en igual período.