Cuando internet despegó a mediados de los noventa, se decía con frecuencia que podría mejorar la transparencia en los precios, reducir la cantidad de intermediarios y volver más eficientes a los mercados. Hay bastante evidencia anecdótica sobre esto, al igual que existen afirmaciones similares sobre los teléfonos celulares. Datos empíricos sobre el impacto de estas nuevas tecnologías apoyan cada vez más esta tesis.
Los estudios macroeconómicos sugieren que internet y los teléfonos celulares impulsan el crecimiento. El efecto es mayor en países en desarrollo que en los ya desarrollados, debido a la reducida infraestructura de comunicaciones existente. El efecto también parece ser mayor para internet que para los celulares. En un estudio publicado en 2009, Christine Zhen-Wei Qiang del Banco Mundial encontró que un incremento de diez puntos porcentuales en el uso de teléfonos celulares significó un crecimiento en el PIB per cápita de 0.8 puntos porcentuales en un país en desarrollo y 0,6 puntos porcentuales en uno desarrollado. Para el acceso telefónico a internet, las cifras fueron de 1,1 y 0,75 puntos porcentuales respectivamente; para banda ancha, 1,4 y 1,2 puntos porcentuales.
Los críticos de estos análisis argumentan que es difícil saber si la adopción de nuevas tecnologías promueve el crecimiento o viceversa. Los investigadores han respondido examinando información microeconómica detallada para mostrar cómo la propagación de la tecnología afecta directamente los precios de bienes particulares.
Analizando datos históricos del precio del pescado mientras la cobertura de teléfonos celulares se extendía por la costa de Kerala en el sur de la India entre 1997 y 2001, por ejemplo, Robert Jensen de la Universidad de Harvard mostró que el acceso a los celulares hizo que los mercados fueran mucho más eficientes, eliminando capturas pesqueras desperdiciadas. Esto bajó los precios al consumo en un 4% e incrementó las ganancias de los pescadores en un 8%. En forma similar, Jenny Aker de la Universidad de California en Berkeley analizó los mercados de granos en Nigeria para ver cómo la penetración de la cobertura celular entre 2001 y 2006 afectó los precios. Ella descubrió que redujo las variaciones de precios entre un mercado y otro en al menos un 6,4%, e incluso más en mercados remotos y de difícil acceso. Con la reducción de los costos de transacción, los precios para los consumidores fueron más bajos y las ganancias de los comerciantes más altas.
En un trabajo próximo a ser publicado (*), Aparajita Goya del Banco Mundial llevó adelante un estudio equivalente para internet, examinando cómo la introducción gradual de quioscos con acceso a internet, que proveen información de precios, afectó el mercado de granos de soja en el estado central indio de Madhya Pradesh. Los agricultores de la región venden sus granos de soja a intermediarios en remates abiertos en mercados mayoristas regulados por el gobierno, llamados mandis, un sistema que fue establecido para proteger a los agricultores de compradores inescrupulosos. Los intermediarios luego venden la producción a compañías procesadoras de alimentos. El problema con este enfoque para los agricultores es que los comerciantes tienen una idea mucho más precisa de los precios predominantes en los diferentes mercados y de los que son ofrecidos por las compañías procesadoras. Con solo unos pocos intermediarios en cada uno de los mandis, ellos pueden fácilmente confabularse para asegurarse que pagan menos que el precio justo de mercado; entonces pueden incrementar sus ganancias revendiendo los granos a un precio mayor.
ITC Limited, una compañía india que es una de las mayores compradoras de granos de soja, consideró que estaba pagando más de la cuenta, pero no podía monitorear a los intermediarios de cerca. En octubre del 2000 empezó a introducir una red de quioscos de internet, llamados "e-choupal", en pueblos en Madhya Pradesh. (Choupal significa "lugar de reunión del pueblo" en idioma hindú). A fines de 2004 un total de 1.704 quioscos habían sido instalados, cada uno de los cuales cubría a su pueblo anfitrión y a cuatro más en un radio de cinco kilómetros. Los quioscos mostraban el precio máximo y el mínimo pagados por los granos de soja en 60 mandis, actualizados una vez por día, junto con información sobre agricultura y pronósticos del tiempo. ITC también publicaba el precio que estaba dispuesta a pagar por granos de soja de una cierta calidad, comprados directamente a los agricultores en 45 "centros" (la mayoría en los mismos pueblos que los mandis). Al establecer los quioscos, ITC les permitió a los agricultores controlar que los precios ofrecidos en sus mandis locales estuvieran alineados con los precios en todos lados. También les dio la opción de vender en forma directa.
PUNTO DE PARTIDA. Para evaluar el impacto que todo esto tuvo en los precios, Goyal usó datos históricos de los mandis y la localización y fecha de instalación de los quioscos. Encontró que la presencia de quioscos en un distrito se asociaba con un incremento instantáneo y persistente de 1,7% en el precio promedio pagado en los mandis en ese distrito. Como era esperable, la disponibilidad de información sobre precios aumentó la competencia entre los intermediarios, aumentando los precios y reduciendo su variación entre mandis cercanos. Las ganancias de los agricultores crecieron un 33%, y el cultivo de granos de soja aumentó un promedio de 19% en los distritos con quioscos. Y al comprar parte de la producción directamente, ITC redujo sus costos, lo que compensó el costo de los quioscos.
Todo esto refuerza la evidencia anecdótica de que internet puede lograr que los mercados agrícolas sean más eficientes, así como pueden lograrlo los celulares. Pero mientras que actualmente la expansión del acceso a los celulares es rápida y comercialmente autosustentable -hasta los agricultores más pobres pueden beneficiarse al tener un teléfono y conseguir el dinero para comprar uno- esto no es así con internet. Su uso requiere un grado de alfabetización más alto, por un lado, y las computadoras son más caras que los celulares. El enfoque "e-choupal", en el que una compañía paga por los quioscos, ofrece un modelo; otro es que los empresarios revendan el acceso a internet desde los quioscos de los pueblos, que es como comenzaron su expansión los celulares. Las cifras de Qiang sugieren que en el largo plazo, internet podría tener un impacto incluso mayor en el crecimiento económico que el que tuvieron los celulares. Pero eso va a depender de que se encuentren modelos de negocio sustentables para fomentar su expansión en las partes más pobres del mundo.
(*) "Information, Direct Access to Farmers, and Rural Market Performance in Central India", por Aparajita Goyal, a publicarse en American Economic Journal: Applied Economics. https://www.aeaweb.org/forthcoming/output/accepted_APP.php