Inclúyanme entre los que siempre creyeron que el presidente Barack Obama había cometido un gran error cuando creó la Comisión Nacional de Responsabilidad Fiscal y Reforma; supuestamente un panel bipartidista a cargo de encontrar soluciones para los prolongados problemas fiscales de Estados Unidos. Al parecer era obvio, tan pronto se anunció a los integrantes de la comisión, que "bipartidismo" significaría lo que significa con demasiada frecuencia en Washington: un compromiso entre centro-derecha y la derecha dura.
Mi inquietud aumentó a medida que percibimos mejor las opiniones de los copresidentes de la comisión. Al poco tiempo quedó en claro que Erskine Bowles, el copresidente demócrata, tenía una agenda de escasa intervención gubernamental que sonaba muy similar a los republicanos. En tanto, Alan Simpson, el copresidente republicano, reveló la clase de honesto mediador que es mediante el envío de un abusivo mensaje de correo electrónico al director ejecutivo de la Liga Nacional de Mujeres Ancianas, en el cual describió al Seguro Social como algo "similar a una vaca lechera con 310 millones de tetas".
Por largo tiempo hemos sabido, entonces, que nada bueno vendría de la comisión. Sin embargo, días atrás, cuando los copresidentes dieron a conocer una presentación de PowerPoint que describía los contornos de su propuesta, fue incluso peor de lo que habían esperado los cínicos.
Empecemos por la declaración de "Nuestros Principios y Valores Rectores". Entre ellos está, "Tope a los ingresos en o debajo de 21% del PIB". ¿Es esto un principio rector? ¿Y por qué hay una comisión a cargo de encontrar cada ruta posible hacia un presupuesto equilibrado fijando un tope (más no un nivel mínimo) sobre las ganancias?
Los temas se vuelven más claros una vez que se llega a la sección sobre reforma fiscal. Los objetivos de la reforma, como los ven Bowles y Simpson, se presentan en la forma de siete puntos destacados. "Tasas menores" es el primer punto; "Reducción del Déficit", es el séptimo.
Así que, ¿exactamente cómo fue que una comisión que reduce el déficit se convirtió en una comisión cuya máxima prioridad consiste en reducir tasas impositivas, con la reducción del déficit literalmente al final de la lista?
Pero, de hecho, lo que los copresidentes están proponiendo es una mescolanza de reducciones fiscales con aumentos de impuestos; reducciones fiscales para los ricos, aumentos de impuestos para la clase media. Sugieren la eliminación de exenciones fiscales que, sin consideración a lo que usted piense al respecto, revisten gran importancia para los estadounidenses de clase media -que sea posible deducir prestaciones de salud e intereses de hipotecas-, así como emplear buena parte de las ganancias obtenidas de ahí, no para reducir el déficit, sino para permitir marcadas reducciones tanto en la máxima tasa impositiva de tipo marginal como en la tasa del impuesto corporativo.
Se necesitará tiempo para hacer los números aquí, pero esta propuesta representa con claridad una importante transferencia del ingreso de tipo ascendente, de la clase media a una pequeña minoría de estadounidenses ricos. ¿Y qué tiene que ver todo esto con la reducción del déficit?
Volvamos la mirada al Seguro Social. De antemano hubo rumores en el sentido que la comisión recomendaría un aumento en la edad del retiro, y claro está, eso es lo que hacen Bowles y Simpson. Quieren que la edad a la cual el Seguro Social se pone a disposición de la gente aumente a la par de la expectativa de vida promedio. ¿Es razonable?
La respuesta es no, por diversas razones, incluido el argumento en cuanto a que trabajar hasta los 69 años de edad, lo cual pudiera sonar factible para gente con empleos de escritorio, es mucho más difícil para los muchos estadounidenses que siguen trabajando en labores físicas.
Pero más allá de eso, la propuesta al parecer pasa por alto un punto crucial: si bien la expectativa de vida efectivamente está subiendo, lo hace principalmente por las personas de mayores ingresos, precisamente la gente que necesita menos el Seguro Social. La expectativa de vida en la mitad inferior de la distribución de ingresos a duras penas ha subido algo en las últimas tres décadas. Así que la propuesta de Bowles y Simpson esencialmente dice que los conserjes deberían ser obligados a trabajar por más tiempo debido a que, últimamente, los abogados corporativos viven hasta una edad bastante madura.
De cualquier forma, ¿acaso no podemos decir que pese a todos sus defectos, la propuesta Bowles-Simpson es un serio esfuerzo por acometer el añejo problema del país con su situación fiscal? No, no podemos.
Es cierto que PowerPoint contiene bonitos gráficos que muestran déficits cayendo y niveles de deuda estabilizándose. Sin embargo, queda en claro, una vez que se pasó un poco de tiempo intentando averiguar qué está ocurriendo, que el principal motor de esos bonitos gráficos es el supuesto de que la tasa de crecimiento en costos de cuidado de salud se desacelerará drásticamente. ¿Y cómo se logrará esto? "Estableciendo un proceso para evaluar con regularidad el crecimiento del costo" y "aplicar medidas adicionales conforme se vayan necesitando". ¿Qué significa esto? No tengo idea.
No es ningún misterio lo que ha pasado con respecto a la comisión del déficit: como ocurre con mucha frecuencia en el Washington moderno, un proceso enfocado a lidiar con problemas reales ya fue secuestrado a nombre de una agenda ideológica. A guisa de enfrentar nuestros problemas fiscales, Bowles y Simpson están intentando meter de contrabando lo mismo de siempre: reducciones fiscales para los ricos y una erosión de la red de seguridad social.
¿Se puede salvar algo de este naufragio? Lo dudo. Deberían decirle a la comisión del déficit que recoja su tienda y se marche.