Buenas perspectivas salariales

JAVIER DE HAEDO

Economía & mercado

A partir de los supuestos del escenario macroeconómico que ha servido de base para la elaboración del presupuesto, se puede saber la visión del gobierno sobre las perspectivas para los salarios en los próximos años.

En el caso del sector público, al menos de la parte de él que se rige por el Presupuesto, los salarios habrán de subir en promedio igual que el PIB, con un abanico de variaciones reales que irán desde cero, posiblemente para la mayoría, hasta porcentajes muy elevados en incisos con sueldos "sumergidos" (Defensa e Interior). En algún punto intermedio estarán las variaciones de los salarios en la enseñanza pública (una vez más, relativamente privilegiados) y los de aquellos casos en que se avance con la Reforma del Estado.

Mientras tanto, en el sector privado dependerá de lo que se acuerde en los Consejos de Salarios, que tienen un denominador común dado por pautas dictadas desde el MEF, pero que también tienen una variada casuística. En este caso la pauta general de aumento salarial real viene a ser algo así como la diferencia entre el crecimiento esperado para el PIB y el crecimiento estimado del número de personas ocupadas.

De este modo se llega a las estimaciones de los incrementos medios anuales en el IMS en términos reales, de 4,0% para este año, 3,8% para el próximo, 3,1% para el siguiente y 3,0% luego. Incrementos en todos los casos inferiores a los esperados para el nivel de actividad de la economía, de 6,5% para el año en curso, 4,5% para el próximo y 4,0% para los siguientes.

Es decir que, razonablemente, a la hora de programar la evolución de las diferentes variables, se suponen incrementos en la masa salarial ligados al crecimiento de la economía y se deja espacio para que junto con el salario real suba también la cantidad de personas empleadas, de modo de ir absorbiendo el crecimiento de la población económicamente activa. Esto es lógico y tiene que ver más con las leyes del mercado que con el diseño institucional de la forma de ajustar los salarios (v. gr. los Consejos de Salarios). No por casualidad de los últimos 25 años, en 21 coincidieron los signos del crecimiento económico y el crecimiento de la masa salarial privada (salarios reales medios por número de ocupados) y en 19, a su vez, también coincidieron los signos del precio y de la cantidad del trabajo, es decir salario real y empleo.

Estoy convencido de que en el período de gobierno anterior, cuando el PIB subió 34%, los salarios privados reales habrían subido en promedio en una magnitud muy parecida a la que lo hicieron (29%), independientemente del color partidario del gobierno y de la existencia o no de los Consejos. Me parece que de no haber habido Consejos, sí se habría dado una mayor dispersión en los aumentos sectoriales, quizá reflejando mejor una realidad muy diversa y que las pautas de tipo general a veces no son hábiles para reflejar.

O sea que ex ante, y si creemos en el escenario macro del gobierno para el quinquenio, podemos prever un nuevo período de fuerte aumento del salario real, tanto público como privado y, dada la indexación, también de las pasividades. Simultáneamente habría un aumento del número de personas ocupadas. Todo eso, coherente entre sí y con una proyección de crecimiento del PIB de 25,2% en 2010-2014.

Es esta entonces una buena oportunidad para ver no sólo hacia delante sino hacia atrás, para repasar lo sucedido con estas variables en los cinco períodos de gobierno anteriores, a partir de 1985. En el cuadro que se presenta en esta página se muestra la evolución quinquenal de pasividades y salarios públicos y privados (en todos los casos entre los meses de febrero previos al inicio de cada período de gobierno) así como del PIB en cada período de cinco años calendario.

Sin pretender agotar el análisis que se podría realizar a partir de esos indicadores, creo que vale la pena detenerse a destacar algunos aspectos allí reflejados.

Primero, el período inicial muestra un extraordinario crecimiento de los salarios privados, que venían de una etapa de sindicalización nula y fuerte caída ligada a la recesión y posterior crisis "de la tablita". Sin embargo los salarios públicos no tienen igual suerte y casi no suben en los cinco años; la razón evidente es de tipo fiscal. Obsérvese que en ese período las pasividades suben relativamente, utilizándose la regla de ajuste entonces vigente, de manera restrictiva.

Segundo, el uso (y abuso, según los pasivos) de esa regla, lleva a la aprobación de una reforma constitucional en 1989, por la cual se establece en la Carta un nuevo mecanismo de indización, rígido y que no admite interpretaciones. Eso, más la fuerte reducción de la inflación desde 1991, conduce a un aumento extraordinario esta vez en las pasividades. Por eso mismo, se tuvo una política muy restrictiva en los salarios públicos, que crecieron moderadamente en estos cinco años, e incluso en los privados, que caen a pesar del fortísimo crecimiento económico registrado en el período. Dicho sea de paso, tanto en este período como en el anterior se registraron significativos aumentos en la tasa de empleo.

Tercero, debe recordarse que en los noventa se dio un proceso de creciente apertura comercial de la economía, si bien ella estuvo focalizada en la región, Mercosur mediante. El pobre desempeño de los salarios privados en el segundo período analizado, así como en el tercero, no pueden disociarse de un proceso de reforma económica importante como la referida apertura. De hecho, en el tercer período de gobierno empieza a caer el empleo a pesar de la continuidad del crecimiento económico hasta 1998, con excepción del año 1995, por el llamado "efecto Tequila".

Cuarto, el período 2000-2005 se caracterizó por la recesión iniciada en 1999 tras la devaluación brasileña y la posterior crisis en 2002. En el conjunto del quinquenio cae el PIB y caen salarios públicos y privados, pasividades y empleo.

Finalmente, el último período de gobierno, como el primero de los analizados, presenta un crecimiento de las variables consideradas, debido en parte a la crisis respectiva anterior. Todas las variables crecen, y se destaca que las pasividades lo hacen menos que los salarios precisamente debido a la memoria de la regla de indización vigente, que implica un rezago de un año con relación a los aumentos salariales. Es más, el crecimiento de los salarios en ese período fue un objetivo explícito de la política económica, que procuró recuperar en los cinco años las pérdidas reales de las remuneraciones concomitantes a la recesión y a la crisis del período previo. Ese objetivo, que se había hecho explícito con perspectivas de un crecimiento económico moderado, fue cumplido sin dificultades en un contexto de un crecimiento considerablemente mayor, propiciando un simultáneo aumento del empleo que con menos crecimiento económico no habría sido tan probable.

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