ENTREVISTA

Bevsa lanza en octubre un nuevo instrumento de dólares a futuro

Esta semana se suma al mercado una curva en Unidades Previsionales.

Agustín Tafernaberry, Presidente de Bolsa Electrónica de valores. Foto: El País
Agustín Tafernaberry, Presidente de Bolsa Electrónica de Valores (BEVSA). Foto: Estefanía Leal.

En un mercado que está dando muestras de reacción luego del frenazo generado entre marzo y abril por efecto de la pandemia en el país, la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa) presenta esta semana un nuevo índice, en este caso, de Unidades Previsionales, instrumento creado por el Ministerio de Economía hace dos años con el objetivo de calzar el pago de las jubilaciones futuras. Además, en octubre lanzará el mercado a futuro de dólares con contraparte central, donde la entidad oficiará como garante. Agustín Tafernaberry y Eduardo Barbieri, Presidente y Gerente General de Bevsa, explicaron estos nuevos instrumentos y el contexto de mercado en el que ocurren. A continuación, un resumen de la entrevista.

—Finalmente, BEVSA podrá activar el próximo mes un nuevo instrumento que busca mitigar los riesgos asociados al dólar…
Agustín Tafernaberry
—Así es. Bevsa acaba de cumplir 26 años este mes, nos consideramos un actor relevante y como tal, queremos seguir avanzando en dotar al mercado de las herramientas necesarias. En esa línea, el próximo 5 de octubre lanzamos el mercado a futuros de dólares con contraparte central.
Eduardo Barbieri—Hasta el momento hemos ido avanzando en este tipo de instrumentos, primero el forward de dólares, luego le añadimos la Operación Compensada a Término (OCT) también en dólares ; ahora lanzamos esta nueva modalidad que es corriente en el mundo: en una operación de compra-venta futura de dólares entre dos agentes, se utiliza la contraparte central —Bevsa en este caso— quien se convierte en garante de que, cualquier incumplimiento de una de las partes, el contraparte se encargará de que se cumpla lo pactado. Para ello, los accionistas de Bevsa debieron generar un sofisticado sistema de márgenes y análisis de riesgo y un fondo para cubrir eventuales diferencias que pudiera haber con las garantías tomadas.

—¿Qué agentes pueden operar en ese régimen?
EB
—Además de los agentes de Bevsa, esperamos que se sumen las empresas públicas, ya que tienen necesidad de largo plazo para reducir su exposición al tipo de cambio.

—¿En qué contexto se da este lanzamiento?, ¿Se puede decir que después de la fuerte caída en marzo-abril, los indicadores del mercado comienzan a recuperarse?
AT
—Así es, el frenazo de la actividad fue muy importante; se vio en el flujo de negocios, reflejándose en el mercado de cambios, el de dinero y en el de valores también, con un rebote importante de las tasas y caídas de precios, que después comenzaron lentamente a recuperarse. Una recuperación que fue notoria en el mercado de bonos, sobre todo después de la exitosa emisión que realizó el gobierno en junio, con compradores cada vez más firmes, incluso en la comparación con el período previo a la pandemia.
En los mercados de liquidez la recuperación no ha sido de la misma magnitud y hoy aún están por debajo de los valores de mercado del período previo. Esto se ve claramente en el mercado de cambios, donde actores importantes como los entes públicos, frenaron su demanda de dólares; el flujo de negocios de los operadores de Bevsa también disminuyó y parte de esa caída de flujo se reflejó en menores volúmenes transados.
EB—La famosa curva en V del crecimiento, se viene dando en el mercado. En el momento de mayor impacto la operativa estaba 40% por debajo y hoy, agosto frente a agosto del pasado año, es —16%. Por debajo todavía pero claramente nos estamos recuperando.

—¿A qué se debe que haya un retorno del apetito por activos uruguayos?
AT
—Varios factores. El investment grade, un nuevo gobierno al mando tomando decisiones importantes en materia de política monetaria, también en el terreno fiscal, un muy buen resultado también en la coyuntura sanitaria. Eso se refleja en el IRUBEVSA, donde el riesgo uruguayo está por debajo incluso que antes del Covid-19. Y esto, claramente, se ve en las tasas de interés, que han tenido una importante baja, sobre todo en moneda nacional. La curva de ITLUP (que mide el retorno de las emisiones en pesos nominales) en febrero estaba en el entorno del 11% y hoy la tasa a un año ya está cortando por debajo del 8%.
Si miramos los bonos globales de largo plazo, en este caso el 2028, también tiene este comportamiento. Eso muestra la recuperación de mercado, que se ve en los volúmenes que se operan.

—Esa recuperación no se observa con la misma intensidad en el mercado de valores…
EB—Está más lento. Si miramos el conjunto: el mercado de cambios es el más renuente, le sigue el de valores y el que está más activo es el de dinero.
AT—Básicamente, en el mercado de valores lo que tenemos son posicionamientos de operadores de mercado, que detrás tienen negocios de clientes; aún estamos lejos de una recuperación, ese flujo demora en volver. Hay posiciones a largo plazo que están teniendo excelentes resultados y que deciden no vender…
EB— El certificado de depósito, que es un título clave en la operativa de Bevsa, claramente no se ha recuperado. También, tengamos en cuenta que en cuanto a fideicomisos financieros y en particular los de renta variable —que son los certificados de participación—, representan unos 3.500 millones de dólares emitidos aprox., una cifra muy importante, aun no retoma el ritmo anterior.

—Ya comienza a mostrarse como una alternativa de financiamiento importante para el inversor…
EB
— Claramente, la relación con el financiamiento bancario ya no es tan abrumadoramente desfavorable como en otros momentos. Sobre todo, en el largo plazo, empieza a ser una alternativa relevante para proyectos de gran porte. Inclusive para aquellos que son de nuevas empresas. No hablamos de títulos de deuda para una empresa que ya está consolidada, sino un proyecto nuevo, con retorno no seguro, que convence a inversores institucionales y otros, a entrar en el mercado.
Antes de la pandemia estas emisiones venían con muy buen ritmo, después se frenó y seguramente van a levantar. Uruguay tiene una valoración positiva frente a otros países vecinos, hay mucha gente que está mirando hacia el país y existen estos instrumentos que son una muy buena opción para desarrollar proyectos nuevos.
AT—Aquí se obtiene financiamiento de largo plazo, en dólares o moneda local. Un proyecto de infraestructura hoy encuentra la forma de financiarse a 20-25 años. Eso es un diferencial en la región, incluso con nosotros mismos mirando quince años atrás. Desde Bevsa hemos hecho muchos esfuerzos para acompañar este crecimiento, con nuevos insumos, más información, nuevas curvas, valuación, el cálculo del vector de precios…
EB—El mercado ha madurado mucho en volumen, en plazos, en monedas: hay varios tipos de proyectos de grandes dimensiones, proyectos forestales, inmobiliarios, infraestructura… empezamos a estar en el mapa y a ser “comparables” como para ser considerados internacionalmente.

—Hay un mercado más profundo en la actualidad…
AT
—Claramente. En medio de la volatilidad de la pandemia, abril-mayo, hubo varios jugadores internacionales que, por diferentes razones, fundamentalmente como reflejo del contexto regional, decidieron desprenderse de sus activos en Uruguay, y eso encontró mercado. Los que compraron esos activos son operadores de Bevsa, que vieron una oportunidad atractiva y no se equivocaron.

Eduardo Barbieri, Gerente General de BEVSA. Foto: El País
Eduardo Barbieri, Gerente General de BEVSA. Foto: Estefanía Leal.

—El valor de nuevos indicadores, curvas, valuación de activos, es muy importante para el inversor.
EB
—Exactamente. Los títulos de renta variable que tenían poco mercado secundario hoy tienen un valor diario, a partir de una metodología de análisis en la que hemos trabajado. Hoy hay doce emisiones de certificados de participación que están siendo valuados diariamente. O sea, además de las operaciones, si las hubiera, hay un valor de referencia, objetivo y ajustado diariamente.

—¿Qué expectativas hay a propósito de la financiación de nuevos proyectos de infraestructura?
AG
—Sin duda hay mucho interés y dinero disponible en el mundo. Y habrá financiamiento a largo plazo para viabilizar esas inversiones.

—El pasaje de un modelo de PPP a otros formatos para financiar infraestructuras, ¿qué cambia?
EB
—Lo que cambiará será la frecuencia de emisiones. En lugar de agruparse en un proyecto, vamos a tener varios de menor monto. Hasta para los inversores puede ser buena cosa, en cuanto a las opciones diversificadas para invertir, y no tendrán que hacerlo en un gran programa único. Va a generar más actividad en el mercado.

—¿Para nuevas emisiones, el instrumento estrella sigue siendo el fideicomiso?
EB
—Sí, ha funcionado muy bien; la gran novedad es la renta variable, que es lo que permite generar un mercado más parecido al accionario que le falta al país.

—Esta semana, Bevsa suma al mercado una curva de unidades previsionales…

EB—Una curva a 30 años, similar a la curva de UI, que ha sido debidamente testeada. Pero para que las curvas sean robustas necesitamos emisiones, precisamos que todos los activos nos acompañen.
AT—Es sumamente importante el desarrollo de la curva; y eso lo observamos en el contexto de los cambios de política monetaria que está llevando adelante el BCU. Esta nueva política ya está anclando expectativas, generando transparencia y más profundidad de mercado. También es necesario que, desde el lado del BCU o el Ministerio de Economía, “coloquen más puntos en la curva”.

—A propósito del cambio de política, el retorno a tomar las tasas de interés como referencia, ¿cuán favorable resulta?
AT
—En 2013, cuando pasamos de tasas a agregados monetarios y miramos el comportamiento de la tasa call, se generó una volatilidad gigantesca. Para quienes colocan precios para activos o para préstamos, a distintos plazos, donde la referencia de tasas de corto plazo tenga mucho ruido y volatilidad, ese precio final termina siendo más caro. Es un cambio que vemos con muy buenos ojos, una referencia que se entiende más y otorga más transparencia y previsibilidad. Y como derivado, a la larga, con más volumen y más referencias en el mercado, termina bajando los costos de financiamiento de las empresas. Las empresas que toman deuda en el mercado, irán accediendo a niveles de tasas cada vez menores.

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