"Yo prefiero vivir en el mundo de la fantasía"

| Como la "chica Punta del Este" que nunca fue se convirtió en la "chica de la tele". Sin dejar el rock de lado, se logró consolidar como actriz. Y se hace tiempo para ser mamá.

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LEONEL GARCÍA

El color azul se asocia con la calma. Azules son los ojos de Noelia Campo (35), azul es el color predominante del buzo que lleva puesto y azules son sus jeans. Es tarde temprano y su casa está muy tranquila. Su hijo Valentín, que cumple cinco años en agosto, está en el jardín. La ausencia del pequeño está muy presente, gracias a un futbolito, una pequeña batería y una moto de juguete, visibles en el living. Noelia está distendida; sonríe y convida con mate. Pero, en realidad, se trata de un paréntesis en medio de una jornada de hiperactividad.

"Hoy laburé toda la mañana, y más tarde tengo ensayo en dos obras", dice. Conclusión: a Valentín -un rubiecito hermosísimo, a juzgar por las fotos y el protector de pantalla del laptop- hoy casi no lo ve. La abuela estará al firme. "Pero ayer, que yo no tenía nada, me quedé con él desde que vino de la escuela hasta que nos acostamos, toda la tarde juntos". Vida de actriz y de comunicadora. El rostro se le ilumina cuando habla del niño (ver nota aparte).

Por las dos obras se refiere a Toc toc, que se estrena en agosto en el Teatro del Notariado, y a una versión de La violación de Lucrecia, poema dramático de William Shakespeare, que estará en carteleras en septiembre y en el Circular. Todo eso mientras cosecha elogios por su rol como Bella en Perdidos en Yonkers, en la Alianza, y continúa con su columna de espectáculos en Subrayado y -como hace más de once años- en la conducción de Va por vos, programa referente del rock, también por Canal 10. Todo eso con el respaldo de una trayectoria que incluye Todo Punta, Aventujuegos o Porque te quiero así en la tevé, varios cortos y un protagónico en la argentina La Peli en el cine, y un legajo teatral que comenzó en 2000 con una obra para niños, Villasombra, una noche mágica.

Toc Toc, comedia dramática del francés Laurent Baffie, suceso absoluto en Buenos Aires el año pasado, habla sobre los Trastornos Obsesivos Compulsivos. Ella será Liliana, quien padece epilalia y ecolalia, y no puede evitar repetir todo lo que dice. Noelia separa ficción y vida real. "Yo no soy muy obsesiva, ¡no al extremo de los Tocs! Si soy mucho de las actividades. Soy una persona que siempre hizo mucha cosa desde chiquita. Mi madre nos metía a mí y a mi hermana mayor a hacer de todo: gimnasia olímpica, ballet, patín, canto, inglés, computación, ¡taekwondo! Siempre estaba en algo". Esa niña ultraocupada explica mucho a la mujer de hoy. "Desde entonces ya quedé con un motor puesto, a full, de estar activa todo el día. A mí me cuesta mucho disfrutar del ocio, si tengo un día libre me tengo que buscar una actividad".

EL ORIGEN. Salto en el tiempo hacia adelante. "Gracias vida por darme la oportunidad de este personaje divino", dice que dijo cuando comenzó a ensayar para Perdidos... Bella, una mujer adulta con mentalidad aniñada, había sido protagonizada notablemente veinte años atrás por Nidia Telles. El listón estaba muy alto. "Tengo una amiga que decidió estudiar teatro por aquella actuación. Lo más lindo es que esa misma amiga me fue a ver pensando que no se iba a copar tanto. Y al terminar me dijo: `Salí del teatro con la misma sensación que aquella vez`". Noelia no oculta la satisfacción por ese recuerdo. "Me costó mucho confeccionar ese personaje, no caer en la caricatura... y a todos quienes vieron la versión anterior también les gustó esta".

Vuelta en el tiempo hacia atrás. Noelia no sabe bien cuándo decidió ser actriz; o tal vez sí: "Siempre quise serlo", dice muy seria. Tal vez hayan sido sus horas ante la televisión -de Benny Hill a Telecataplum, de Cristal a No Toca Botón, de La Mujer Maravilla con Linda Carter hasta Selva de Cemento-, o sus múltiples actividades, o sus juegos infantiles con sus amigas en Pocitos - "Pero en la parte `barrio`, ¿eh?"-, o nuevamente por mamá, que la llevaba mucho al cine o al teatro.

"Íbamos mucho a las matinés en vacaciones a los cines ABC, Princess, ¡qué veterana que estoy! Cantinflas, Adriano Celentano, ¡a full! Y mucho teatro. Vi El herrero y la muerte a los ocho años. En casa estaba prohibido decir una sola mala palabra y... ¿viste que al final el herrero manda a la muerte a la puta que lo parió? ¡Yo fascinada! `¿Viste mamá que se puede hablar así?`".

CHICA DE LA TELE. Por sus inicios en comerciales siendo adolescente, entró a la Licenciatura en Comunicación de la Universidad Católica para hacer Publicidad; pero se licenció en Narración Creativa. "Me di cuenta que la publicidad no era lo mío, ¡maduré!" Paralelamente, cursó en la Escuela de Acción Teatral Alambique. Un piloto para un programa que se iba a llamar El ojo de vidrio terminó con ella como notera en Todo Punta, de Canal 4. Era el verano de 1997. Y no se sentía pez en el agua.

"¡Yo no soy una `chica Punta del Este`! Yo era más de La Pedrera, La Paloma, el Polonio... Era una onda `qué estoy haciendo acá`. Furcios mil, tenía que repetir los copetes once veces... Un día me llaman y me dicen que en cinco minutos le tenía que hacer una nota a la actriz argentina Esther Goris en el Hotel La Capilla. ¡¿Y quién era esa mujer?!". Ya en el hotel, Noelia discutía a gritos con un productor -"¡No tengo idea de quién es!"- y recibió la ayuda más inesperada posible. "Justo estaba Araceli González (sí, la modelo y actriz) en la piscina. Me escucha y se mete en la conversación: `Mirá, Esther hizo de Eva Perón en el cine, es la villana en varias telenovelas, hizo esto y lo otro, está en un momento top`. ¡Divina, Araceli, tirándome línea!". Cosas que solo le pasan a alguien con eso que muchos llaman "ángel" (y otros, una suerte inmensa).

Todo Punta, En órbita, luego Aventujuegos, pensado para el público infantil, Va por vos... Hacer carrera en la televisión no caía bien en el ambiente teatral, que era el mundo que Noelia quería hacer suyo. "Había gente de teatro que tenía prejuicios conmigo porque era `la chica de la tele`. Y sí, lo era, pero había estudiado en Alambique, ¡no era una improvisada!" Como notera de Entrada libre, le fue a hacer una entrevista al director Alberto "Coco" Rivero. Y, nuevamente, su ángel acudió en su auxilio. "Él me dijo que podía tener un papel en su obra Mein kampf farsa". Era el año 2001, el protagonista principal era Ignacio Cardozo, en el rol de Hitler. "Coco le comenta a Nacho y éste le dice: ¡¿Te parece, esa de la tele?!". Noelia, actriz con todas las letras, logra que en uno de los rostros más bonitos de la televisión aparezca el gesto más despectivo que se pueda imaginar. Ese fue su debut en el teatro adulto. Once años y varias actuaciones elogiadas después (Groenlandia, Los padres terribles, El rey se muere, Montevideo oculto, y un largo etcétera), Nacho Cardozo, con quien trabajó muchas veces, es su director en Toc Toc.

YO COMUNICO. La conductora de Aventujuegos se convirtió en la hermana en la ficción de Florencia Peña en la serie televisiva Porque te quiero así (2010/11). La notera inexperiente de Todo Punta se animó a escenas fuertes en La Peli (2006), su primer protagónico en un largometraje, no estrenada comercialmente en Uruguay, junto con pesos pesados como Darío Grandinetti, Norman Brisky y Carlos Resta. "Con un desnudo te cagás de la risa, ¡pero eran escenas de sexo! Resultó divertido, ¡era tan bizarro con 20 tipos alrededor, con micrófonos, cables, monitores, mirando no se qué...!". Y, además de todo, conductora de Va por vos.

Como tal, ella se siente parte del último gran boom del rock nacional, allá por 2002 y 2003. "Recuerdo los dos Velódromos de No Te Va Gustar, los Pilsen Rock, La Vela Puerca, un disparate, salado... No sé por qué se dio, capaz que la crisis de aquella época ayudó a que la gente se buscara más, quisiera distraerse, divertirse. Pero son movidas que van y vienen, ya volverá a pasar".

Aunque haya actuado como tal, no le gusta que la llamen periodista. "Prefiero que me llamen comunicadora. Me gustan más las entrevistas que el periodismo en sí. Yo soy muy fantasiosa, la realidad a mí no me va mucho. Al periodista le interesa la cruel realidad y yo prefiero vivir en el mundo de la fantasía". Comienza esta frase seriamente y la remata con una sonora carcajada, entre cómplice y catártica. Como una declaración de principios.

MOMENTO PARA DOS

Tener una agenda que, a veces, requeriría un día de 36 horas, y ser mamá, es una obligación y una proeza. "Valentín tendría que ir a la escuela de siete de la tarde a diez de la noche, ¡ese sería el horario ideal! (risas). Por suerte tengo a mi madre que se encarga bastante, me ayuda pila, a full. Lo mismo Dercia, la mujer que trabaja en casa. Al padre lo ve bastante", dice la actriz. Valentín es hijo del músico Nicolás Ibarburu, expareja de Noelia.

Si ella no está ensayando ninguna obra, Valentín le ocupa buena parte de su tiempo. Claro, ofertas teatrales no le faltan. "Más allá de la ayuda que tengo, lo difícil es el día a día, al estar sola. A veces vas a hacer un mandado y tenés que ir con él, no podés dejarlo con alguien. No lo puedo llevar a los ensayos, ¡es que desde que nació hice todas obras para grandes! Los Padres Terribles y Shangai eran para mayores de 18; El Rey se muere y Yonkers, para 12; en Toc Toc hay un tipo que no para de decir malas palabras, y a La Violación de Lucrecia menos que menos".

Leerle cuentos es su actividad favorita como mamá. "Lo hago para dormirlo. Es el momento más nuestro que tenemos, cuando nos vamos a acostar. Me encanta". Los ojos le brillan más que nunca.

SUS COSAS

Su disco

A la hora de seleccionar algo de su discoteca, por sobre todo, escoge El tiempo está después, de Fernando Cabrera. Sus gustos musicales son muy eclécticos y van desde The Police a La Abuela Coca, pasando por Fiona Apple, Lila Downs y Charly García.

Su libro

Noelia cuenta que hoy está relamente colgada con Los enamorados, del británico Alfred Hayes. "Es una novela excelente. Es un planteo filosófico de lo que es el amor o la pareja que resulta reinteresante". Hayes es británico pero desarrolló su carrera en Nueva York. Este texto, el primero de su obra en ser traducido al español, es de 1953.

Su objeto

Las fotos de Valentín y de Lara (la sobrina de cinco años de Noelia) decoran el laptop, el objeto de la casa que la actriz destaca sobre el resto. "Trabajo mucho con ella, pero sobre todo uso Word e Internet. Para lo demás, soy un desastre tecnológico a la `n`", confiesa. Y sí, de niña también hizo computación.

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