Viróloga china que huyó a EE.UU. sigue sosteniendo que el COVID-19 surgió en un laboratorio

Li-Meng Yan

NOMBRES

La científica china sigue sosteniendo que el SARS-CoV-2 nació en un laboratorio y fue pensado como arma biológica.

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Hasta ahora, la sopa de que el SARS-CoV-2 salió de un murciélago y fue servida en plato hondo en una mesa de Wuhan ha sido tomada por medio mundo. Pero hay quienes dicen que el coronavirus es un invento de laboratorio. Y al parecer, esta afirmación se paga cara en el gigante asiático. Uno de esos casos es el de Li-Meng Yan, médica china especialista en virología e inmunología, quien huyó el año pasado de su país tras recibir amenazas por afirmar que el nuevo coronavirus fue “creado convenientemente” por un equipo de científicos durante un período de seis meses. Y que el SARS-CoV-2 “muestra características biológicas inconsistentes con un virus zoonótico natural”. 

Li-Meng Yan se encuentra escondida desde el año pasado en Estados Unidos, luego de asegurar que si no escapaba de China podía ser encarcelada o incluso “desaparecida” por el Partido Comunista que gobierna el país. Ahora vive tranquila bajo la protección del presidente Joe Biden, quien incluso ha pedido a sus agencias de inteligencia investigar el origen de la COVID-19.

El escape de la viróloga de su país natal fue dramático, aunque no tanto como el destino de otros científicos como Li Wenliang, quien trató de alertar sobre el brote y murió por el virus. Su muerte provocó un nivel de indignación pública y dolor sin precedentes en China, ya que el médico falleció luego de infectarse mientras trataba a pacientes en Wuhan.

Los médicos chinos pagan con sus vidas la censura sobre el coronavirus. Con este título público un artículo en febrero de 2020 el periodista Pablo M. Diez, corresponsal del diario ABC de España en Shanghái. “Los médicos de Wuhan, epicentro del coronavirus, están pagando con su salud y sus vidas el silencio que les impuso el régimen chino al principio de la epidemia. Tras la trágica muerte de Li Wenliang, el oftalmólogo que alertó de la enfermedad y fue obligado a retractarse por la Policía, el último en fallecer ha sido el director de uno de los principales hospitales de Wuhan, Liu Zhiming”, señala el informe de prensa.

Además, una de las colegas de Li Wenliang en el Hospital Central de Wuhan, la directora de Urgencias Ai Fen, fue injuriada cuando avisó que había posibles contagios de humano a humano que no estaban ligados al mercado de animales de Huanan, donde se dice que se originó el coronavirus. El motivo de la actitud adoptada por el Comité Disciplinario del hospital fue que la doctora “creaba rumores” y “causaba problemas” que afectaban “al crecimiento y la estabilidad de Wuhan”.

Entre tubos de ensayo

El año pasado, Li-Meng Yan concedió una entrevista al programa Horizonte. Informe COVID (Telecinco, España), en el que relató los orígenes de la pandemia: “Todo comenzó el 31 de diciembre. Yo trabajaba en el laboratorio de referencia de la OMS para la gripe H5 y también más tarde para el SARS-CoV-2. Es uno de los laboratorios de más alto nivel, con un grupo de virólogos expertos en este campo. En aquel momento, el gobierno de China no divulgó la información que tenía, ni a las autoridades de Hong Kong ni a la OMS”.

Según la viróloga, el coronavirus sí proviene de los murciélagos, pero su aparición no fue por obra de la naturaleza. “Cuando aparece un nuevo virus, hay dos posibilidades: o viene de la naturaleza o está hecho por el hombre. En este caso, se explicó que venía de un murciélago. Pero ¿cómo se las arreglaron para decirnos eso? Reuniendo una gran cantidad de pruebas publicadas en (las revistas) Nature o The Lancet”, explicó la experta. Y agregó: “Encontraron el virus de un murciélago, que es como un ‘abuelo’ de la COVID-19. De ahí al actual coronavirus, había algunas especies animales en medio. Saltó de uno a otro y generó una nueva variante y lo calificaron como un virus pendiente. Quisieron creer que se había creado en la naturaleza y había saltado a un humano que contrajo la infección”.

Sus explicaciones fueron convincentes para muchos de sus colegas y -obviamente- para los amantes de las teorías conspirativas. Esta vez era una persona calificada la que alzaba la voz, con valentía. Y no hablaba precisamente de cucharas e imanes que se adhieren a la piel.

Laboratorio corona
Del laboratorio salió la vacuna. ¿También la enfermedad?

¿Un arma invisible?

En las últimas décadas se ha manejado frecuentemente que distintos virus se han esparcido por errores de laboratorio. Esto ha dado incluso pie a algunas películas de ciencia ficción. Pero Li-Meng Yan dio un paso más al sostener que el SARS-CoV-2 fue liberado a propósito.

“La gente siempre quiere que explique esa conclusión. En primer lugar, tienen habilidades bien desarrolladas. Una parte del mundo científico, se involucró para las pruebas falsas del (virus) RAGT13 trabajando junto a gente de la OMS. Eso no lo hace solo un laboratorio. En los de más alto nivel, hay protocolos muy estrictos. Ningún ser vivo, salvo los seres humanos, puede salir de esos recintos. No hay forma humana de que el virus haya escapado por accidente. Quizá pueda ocurrir en laboratorios comunes, pero China no es tan idiota. Es una gestión a nivel armamentístico”, sostuvo.

De esta manera, alertó por la peligrosidad de este microorganismo que desde hace más de un año y medio tiene al mundo de rodillas: “Es un arma biológica novedosa y sin restricciones. Está definido por la Academia de Ciencias Militares de China. Ese tipo de armamento tiene características para matar a gran escala. Se contagia a través del aire y del sistema respiratorio y la transmisión entre humanos es muy importante. Otro aspecto importante es la resistencia al medio ambiente, ya que es estable en varios entornos. Si analiza eso, el SARS-CoV-2, es una combinación perfecta. La situación empeora más porque los asintomáticos lo expanden contagiando a gente de su alrededor y paraliza el mundo. Por esa razón, es tan terrible y lo llamamos arma biológica sin restricciones”.

¿Y ahora qué pasará?

Muchas preguntas flotan en el aire desde que Li-Meng Yan hizo las declaraciones que hizo y tuvo que esconderse en la tierra del Tío Sam. ¿Tiene razón en sus denuncias? ¿Y ahora qué será de su vida? La científica tiene un currículum de órdago: obtuvo su título en el Colegio Médico Xiang Ya de la Universidad Central del Sur de China y su doctorado en la Universidad Médica del Sur. En el momento en el que se declaró la pandemia de la COVID-19 trabajaba en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Hong Kong, realizando investigaciones especializadas en virología e inmunología y es autora de varios artículos que han sido publicados en prestigiosas revistas científicas.

Tras escuchar la versión de la viróloga, el coronel Luis Martín Otero, uno de los mayores expertos españoles sobre amenazas biológicas, recalcó que “las dudas que teníamos sobre el origen del virus ahora se abren más. Sabiendo el origen, tendremos la cura”. A eso están abocadas las agencias de inteligencia estadounidense. Mientras tanto, la cura viene siendo la vacunación en curso. O al menos eso parecen demostrar las cifras de otro país oriental: Uruguay.

El día que abrió la Caja de Pandora

En setiembre de 2020, Li-Meng Yan publicó en el sitio web para científicos Zenodo un documento de 26 páginas titulado Características inusuales del genoma del SARS-CoV-2 que sugieren una sofisticada modificación en laboratorio en lugar de una evolución natural. El estudio fue firmado por otros tres científicos y avalado por la Rule of Law Society, una organización fundada por el magnate chino Guo Wengui, también exiliado desde hace cinco años en Estados Unidos tras ser acusado en China de varios delitos, entre ellos de corrupción y abuso sexual.

El mes pasado se publicó una nota en Zenodo en la que se señala que los informes de Yan “utilizaron pruebas científicas y análisis para demostrar que el SARS-CoV-2 es un arma biológica sin restricciones creada por científicos militares del régimen del Partido Comunista Chino”. Y que estos documentos “han desempeñado un papel fundamental al revelar la verdadera identidad de la guerra biológica sin restricciones en curso”.

Actualmente, se desconoce dónde se esconde la científica, quien al parecer ha terminado de convencer al presidente estadounidense, Joe Biden, para que se investigue el origen del coronavirus. Desde que Li-Meng Yan dejó su país, la Universidad de Hong Kong, donde trabajaba como una prestigiosa académica, eliminó sus trabajos e información.

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