VIAJES

Cuando ellas viajan solas

Una breve y útil guía para mujeres que vayan a viajar sin acompañantes. Qué llevar, dónde ir y cómo planificar el recorrido.

mujer viajera
Viajar sola puede ser liberador. Foto: Shutterstock.

No siempre tenemos pareja. Además, esta no necesariamente tiene licencia al mismo tiempo, ni tiene por qué sentirse atraído por los mismos destinos que nosotras. Y tampoco hay amigas, madres, hermanas o hijas que siempre tengan la posibilidad o las ganas de acompañarnos. ¿Entonces? ¿Qué hacemos?

Podemos renunciar a nuestros sueños viajeros, cambiar el destino inicial para adaptarnos a otra persona o aferrarnos a alguna conocida (con la que somos probadamente incompatibles), con tal de tener compañía asegurada. O podemos animarnos a viajar solas por primera vez.

Esa decisión puede ser hasta más importante que el destino en sí, pues el viaje podría tener como objetivo tomar distancia de la rutina, abstraernos de las opiniones ajenas a la hora de decisiones cruciales o cicatrizar heridas del pasado antes de emprender nuevas etapas.

Un ejemplo lo brinda el libro autobiográfico "Comer, rezar, amar", de la periodista estadounidense Elizabeth Gilbert, llevado al cine en 2010 con Julia Roberts. Gracias a sus viajes, la protagonista recupera el apetito por la vida luego de un devastador divorcio, y decide brindarle una nueva oportunidad al amor.

Expectativas cinematográficas aparte, uno de los principales desafíos que suele enfrentar una mujer al viajar sola por primera vez, es el temor a la sensación de soledad. Por eso, acá van algunas sugerencias para conectarse tanto con otros viajeros como con locatarios.

1. ANDAR EN GRUPO. Unirse a una excursión puede ser una excelente opción para dar el primer paso, dado que nos ahorra las tareas de logística y aporta la seguridad de contar con un coordinador in situ. Sin embargo, se recomienda consultar con la agencia sobre el perfil de los demás viajeros, para asegurarnos estar en sintonía. Si no, podemos terminar siendo la única soltera entre diez parejas de luna de miel o cinco familias decididas a hacer “rancho aparte”, pues este es el único momento del año que tienen para conectarse entre ellos las 24 horas. Además de los paquetes tradicionales, existen hoy en el mercado uruguayo opciones novedosas como grupos guiados por un referente gastronómico, propuestas de estilo mochilero —de las favoritas entre los más jóvenes— y coquetos “viajes boutique” exclusivos para mujeres.

2. ALOJARSE EN UN HOSTEL. Ya no es sinónimo de “variante económica e incómoda del hotel”. La característica principal de este tipo de alojamiento es que se privilegia el contacto entre los huéspedes, con áreas comunes. Además, hay hostels con sofisticadas propuestas de diseños y comodidades. Generalmente, se puede optar entre habitaciones privadas con baño privado, privadas con baño compartido, o —si quiere alivianar el costo del viaje— grandes habitaciones con hileras de cuchetas, que pueden estar en un espacio unisex, pero también puede haber cuartos exclusivos para mujeres, que aportan intimidad a la hora del descanso. Como algunos están dirigidos al público adolescente-juvenil y se enfocan en la movida nocturna, la recomendación es revisar comentarios y críticas antes de realizar la reserva, para asegurarse que el perfil del alojamiento coincide con nuestros intereses. Se sugiere optar por sitios que ofrezcan cancelación gratuita, tanto por si el alojamiento no nos convence, como por si la ciudad en cuestión no nos atrapa tanto como suponíamos y decidimos anticipar nuestra llegada a otro destino. Además, puede ocurrir que en pocos días conozcamos viajeros con tanta afinidad que nos veamos tentados a rediseñar el itinerario para seguir en su compañía. Pero eso solo es posible (sin que cueste una fortuna) viajando con cierta flexibilidad.

3. COUCHSURFING. Una puede alojarse en casa de habitantes locales y así conocer la cultura y costumbres de los nativos, más allá de lo turístico. Consultar en su web o descargar la aplicación homónima. Completando los datos requeridos, se puede buscar alojamiento en determinado sitio y aparece el un listado de anfitriones disponibles con las referencias de los huéspedes anteriores. Se recomiendan aquellos alojamientos que ya hayan recibido a otros huéspedes, leer los comentarios previos y analizar referencias. El uso de esta red no tiene costo, ni obliga a alojar viajeros en nuestra casa para tener derecho a ser huésped. Pero eso no debería ser entendido como un hotel gratuito del cual ir y venir a piacere, dado que quienes ofrecen sus hogares lo hacen para disfrutar del intercambio cultural. Por lo tanto, esto no sería lo ideal para quienes privilegian la libertad de movimientos. Se recomienda además llevar algún sencillo presente uruguayo —una caja de alfajores, un frasco de dulce de leche o una botella de Tannat, por ejemplo— para retribuir la gentileza.

4 INTERCAMBIOS Y VOLUNTARIADOS. Quienes planeen estar dos semanas o más en un mismo lugar pueden recurrir a estas opciones para entrar en contacto con locales y, de paso, disminuir los costos del viaje. Plataformas como Givingway, de afiliación gratuita y con presencia en 121 países, son muy útiles. Otra variante, ideal para quienes privilegian la desconexión y el contacto con la naturaleza, es la que brinda wwoof.net, con oportunidades de intercambio en granjas orgánicas de todo el mundo. También hay programas au-pair (cuidado de niños a cambio de alojamiento, comida y viáticos semanales) son ideales para practicar un idioma extranjero. Jornadas de museos, parques, playas o visitas al jardín zoológico suelen ser las actividades cotidianas. La plataforma paga Workaway, fue la elegida por la empresaria y relacionista pública María Fernández para experimentar la vida de locataria en Australia. “Traté de convencer a mi hijo de que aprovechara para hacer el programa de visas Working Holiday, que permite a los jóvenes de entre 18 y 35 años trabajar allí durante un año para conocer el país. Este año, cuando cumplí 58, me dije: “¿Por qué estoy tratando de incentivarlo a él, si la que quiere ir soy yo? Y me regalé el pasaje”. Su primera experiencia fue en las afueras de Canberra. “Durante nueve días me hospedó —a mí, a una chica estadounidense y a una pareja de franceses— un matrimonio australiano en una mansión en el medio del campo, entre sierras, viñedos, ciervos y canguros. Fue muy divertido. Me tocó cocinar casi todas las noches y tanto su alacena como la heladera tenían todos los ingredientes que se te ocurra de todo el mundo ¡Fue un verdadero placer!”.

5. APP DE CITAS. Una solución creativa si añoramos compañía al cierre de la jornada para probar algo rico, tomar una copa y conversar. Tinder o Happn fueron creadas con el fin de conectar personas interesadas tanto en relaciones ocasionales como estables (el tipo de uso es algo que determinan los usuarios, no las aplicaciones). Se recomienda tomar precauciones básicas de seguridad, como elegir un lugar público al que tengamos acceso caminando, o frecuente presencia de taxis, para poder huir ante cualquier señal de alarma. Una experiencia más analógica es la que narra el libro "La vuelta al mundo en 80 citas" de la británica Jennifer Cox. Amigos y conocidos de 18 países distintos hicieron de “celestinos” contactándola con distintos hombres. La autora creó un itinerario de seis meses por el mundo, disfrutando de la yapa de tener los gastos pagos por la editorial. El único amor que realmente está asegurado al animarse a disfrutar la experiencia de viajar sola, es el que produce la autodependencia, el empoderamiento y la libertad de esa vivencia: el amor propio.

*Creadora del blog de viajes HillsToHeels.net.

Inspiración para viajar sin compañía

Dos libros de periodistas y blogueras argentinas especializadas en viajes -Días de viaje (Aniko Villalba) y En movimiento (Gilda Selis) pueden contribuir a animarlas a vivir su primera vez a solas con el mundo. La película italiana Viajo sola (2013), protagonizada por una guapa crítica de hoteles en sus cuarenta, advierte sobre cómo, una vez que se supera los temores iniciales, la independencia de la experiencia puede llevar a la adicción.

Inscribirnos en el curso intensivo de un idioma o tener en cuenta el calendario de congresos relacionados con nuestra vocación también son posibilidades que nos brindan el beneficio secundario de asegurarnos diálogos que sobrepasen el ¿dónde queda tal calle? y el ¿cuánto cuesta…?

Aquellas viajeras que prefieran compartir la vivencia con otras congéneres, la autora de esta nota será coordinadora de un grupo exclusivo para mujeres que recorrerá Vietnam, Camboya y Laos durante 17 días en el mes de octubre (consultar HillsToHeels.net)


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