En el sur de Arizona, al norte de Tucson, las montañas Santa Catalina se elevan desde unos 600 metros hasta más de 2.700 metros en Mount Lemmon, con un mundo de cambios en clima y topografía a lo largo de esa diferencia de altitud. Los cactus saguaro, que animan el desierto de Sonora con sus expresivos brazos, dan paso, alrededor de los 1.370 metros, a bosques de pinos ponderosa, mientras que los cañones tallados por corrientes de agua albergan bosques de árboles de madera dura.
Tucson, una ciudad flanqueada por dos divisiones del mismo parque nacional y rodeada de montañas, ofrece un acceso fácil a la naturaleza desde una base urbana amante del aire libre (y un refugio en las alturas con temperaturas más frescas cuando el calor aumenta).
Senderismo en las Catalinas.
Al salir del aeropuerto, conduje 37 kilómetros hacia el norte hasta el Parque Estatal Catalina para recorrer la ruta de ida y vuelta de aproximadamente 10 kilómetros hacia unas piscinas naturales a lo largo del sendero Romero Canyon.
Durante parte del año, el agua que desciende de las montañas crea un cauce que se acumula y cae en cascada entre enormes rocas de granito. El escarpado sendero que conduce hasta allí cruza un cauce seco y asciende por un paisaje rocoso en una ladera montañosa salpicada de cactus saguaro. Luego continúa hacia un arroyo escondido donde el agua helada invita a los excursionistas a meterse.
El Parque Catalina también ofrece un sólido calendario de eventos gratuitos, incluidos recorridos de observación de aves, caminatas geológicas y fiestas de observación astronómica.
Al sureste del parque, el Área Recreativa Sabino Canyon, parte del Bosque Nacional Coronado, ofrece otra entrada a las montañas Catalina, con más de una docena de senderos y ómnibus eléctricos que realizan recorridos centrados en el arroyo Sabino.
Aunque aquí se puede caminar mucho más alto, seguí una serie de senderos conectados que parten desde el centro de visitantes. Durante una caminata de 90 minutos, armé una ruta por colinas cubiertas de saguaros, pasos rocosos y junto al arroyo bordeado de sicómoros de Arizona, fresnos y álamos.
Ciclismo en el desierto.
El ciclismo es muy popular en Tucson. La ciudad cuenta con un sistema de aproximadamente 210 kilómetros de senderos y caminos pavimentados para recreación no motorizada conocido como “The Loop”, la carrera anual de ciclismo de ruta Tour de Tucson, y extensos senderos de ciclismo de montaña. Me anoté en Tucson E-Bike Adventures para un recorrido asistido por pedaleo por la ondulada sección este del Parque Nacional Saguaro. Seguimos el Cactus Forest Scenic Loop Drive, un circuito montañoso de 13 kilómetros. Con límites de velocidad de 24 km/h, las bicicletas, especialmente en las bajadas, a menudo mantenían el ritmo de los automóviles.
Nuestro grupo de cinco personas, guiado por un instructor, se detuvo con frecuencia para disfrutar del paisaje montañoso, hablar sobre el papel del fuego en el desierto, identificar variedades de cactus y aprender sobre aves y animales locales.
La vista desde el caballo.
Entre los complejos turísticos más singulares de Tucson, los ranchos para huéspedes ofrecen oportunidades de jugar a ser vaquero sin renunciar a comodidades como piscinas y spas.
Los huéspedes del Tanque Verde Ranch, ubicado en 259 hectáreas junto al Parque Nacional Saguaro, pueden aprender “team penning” -guiar vacas a través de un circuito de obstáculos-, practicar descenso de cañones o jugar pickleball. White Stallion Ranch, cerca de la sección occidental del parque, ofrece 1.214 hectáreas para cabalgatas, escalada en roca y recorridos en Jeep.
Observación astronómica.
Durante décadas, Tucson y las comunidades vecinas han mantenido regulaciones de iluminación exterior que limitan la contaminación lumínica y protegen la observación de estrellas. Numerosos programas e instalaciones astronómicas convierten a la ciudad en uno de los mejores lugares para contemplar el cielo nocturno.
“La ciudad realmente ha abrazado su identidad como centro de astronomía y ciencia”, dijo Ruskin Hartley, director ejecutivo de la International DarkSky Association, una organización sin fines de lucro que, entre otras actividades, certifica lugares con cielos oscuros ideales para observar estrellas. Las actividades nocturnas incluyen fiestas astronómicas en Oracle State Park, un Parque Internacional de Cielo Oscuro. Más cerca de la ciudad, el Parque Nacional Saguaro es un “Urban Night Sky Place”. En las montañas Quinlan, a unos 89 kilómetros al sudoeste de Tucson, el Observatorio Nacional Kitt Peak alberga una de las mayores colecciones de telescopios de investigación del mundo. Tres de los casi dos docenas de telescopios están dedicados a la observación pública.
A una hora en auto por las montañas Santa Catalina, el Mount Lemmon SkyCenter de la Universidad de Arizona también ofrece observaciones públicas. Su programa SkyNights Adventure comienza unas horas antes del atardecer y se inicia con charlas de expertos y una cena ligera, culminando con observaciones de planetas, nebulosas y galaxias distantes.