Tranquilizantes: efectos colaterales de una adicción

Expertos advierten sobre las consecuencias letales que puede generar un síndrome de abstinencia luego del consumo prolongado de benzodiazepinas

CARINA NOVARESE

Casi tres de cada diez uruguayos ha consumido tranquilizantes, hipnóticos o antidepresivos alguna vez en la vida. El dato no es nuevo. De hecho se maneja a nivel oficial al menos desde 2001, cuando se publicó la encuesta nacional de Prevalencia de Consumo de Droga, realizada por la Junta Nacional de Drogas. Ahora, sin embargo, las autoridades de la Junta llaman la atención sobre una de las consecuencias negativas del consumo indiscriminado –y muchas veces descontrolado–de las llamadas benzodiazepinas, el nombre genérico que define a un amplio rango de medicamentos que, sin excepciones, terminan generando dependencia.

Tal como explicó la médica toxicóloga Cecilia Dell’Acqua, quien es asesora técnica de la Junta Nacional de Drogas, el problema se presenta cuando las personas que quieren o deben dejar de tomar estos medicamentos se enfrentan al llamado "síndrome de abstinencia". Este puede variar en intensidad, pero en algunos casos llega incluso a determinar la muerte. "Existen dos tipos de síndrome de abstinencia que pueden ser letales: los producidos por el consumo de alcohol y por el de benzodiazepinas", explicó la experta. Si bien otros síndromes, como los producidos por la privación de drogas tales como la heroína o la cocaína, pueden resultar más "espectaculares", los de las benzodiazepinas pueden ser letales si no se controlan médicamente. Cuando el organismo nota la ausencia de este tipo de sustancias, sobre todo luego de mucho tiempo de consumirlas, reacciona de diferentes formas; una de las posibilidades es que se produzca una alteración cardiovascular que produzca la muerte por paro cardíaco o por una hipertensión arterial.

Existen diferentes tipos de síndromes de abstinencia; estudios internacionales confirmaron que en la mayoría de los casos graves había una historia de largo tiempo de consumo, un factor que influye incluso más que la dosis que tomaba la persona en cuestión.

TRANQUILAS. A diferencia de muchas drogas, las benzodiazepinas son consumidas sobre todo por mujeres; según la encuesta de prevalencia de consumo de drogas 2001, el 37% de las mujeres alguna vez tomó una de estas sustancias, frente al 19% de los hombres.

Entre ellas, predominan las mayores de 40 años. Sin embargo, la edad de inicio para el consumo de este tipo de drogas se ubica entre los 13 y 14 años de edad, según quedó demostrado en la Encuesta de Consumo de Drogas entre estudiantes de enseñanza Media. De allí surge que el 12% de los consultados tomó alguna vez algún tipo de tranquilizante. Más de la mitad de ellos dijeron haberlos conseguido en el hogar.

El riesgo se acota a un grupo de psicofármacos, las benzodiazepinas, utilizados para combatir una amplia gama de síntomas, ya que tienen propiedades ansiolíticas, imnosedantes y anticonvulsionantes. En Uruguay estos medicamentos sólo pueden ser vendidos con receta verde, lo que implica necesariamente la intervención de un profesional médico. El problema, estima Dell’ Acqua, es que todos los médicos pueden recetar este tipo de medicamentos y no solamente los psiquiatras. De hecho, las cifras que maneja la Junta Nacional de Drogas indican que al 64.4% de las personas que declararon haber consumido alguna vez estas sustancias, éstas les fueron recetadas por un médico general; sólo en el 17,6% de los casos el consumo derivó de la indicación de un psiquiatra, a lo que se le suma, en un 18%, la receta firmada por algún otro tipo de especialista.

El camino hacia las benzodiazepinas suele ser similar en la mayoría de los casos; "las mujeres van al médico con síntomas de ansiedad y de angustia y les dan una benzodiazepina. Hay un abuso a la hora de recetar este tipo de sustancia", explicó la toxicóloga Dell’Acqua. Luego es muy probable que el consumo se instale, en un proceso que implica volver al médico a pedir repeticiones de la receta sin consultar sobre el problema original que generó la indicación. O, en muchos casos, un proceso que supone conseguir un médico amigo para que firme una receta verde sin preguntar demasiado.

De allí a la adicción el camino puede ser corto. Tal como explicó la experta, luego de cuatro semanas de consumo continuo ya puede generarse dependencia. Para Dell’Acqua esta realidad no niega el hecho de que las benzodiazepinas son medicamentos válidos y útiles para tratar un sinfín de problemas. Sin embargo, deben extremarse los cuidados para evitar la dependencia, lo que implica, entre otros métodos, interrumpir su consumo durante ciertos períodos regulados por el médico.

Claro que para comenzar un camino de dependencia, a veces basta con tener una mala racha en la vida, problemas para dormir o síntomas de angustia. Aún cuando no se llegue a un síndrome de abstinencia las benzodiazepinas siempre acarrean efectos secundarios para quien las consume; afectan la memoria y la concentración, desequilibran la habilidad emocional y hasta pueden afectar el deseo sexual.

CULTURA. En el concierto actual de consumo de drogas, el alerta sobre las benzodiazepinas no está dentro de las prioridades de la Junta Nacional de Drogas —focalizada ahora en la pasta base, por la alarma social que ha generado su consumo y el combate al tabaquismo—. Para el secretario de este organismo, Milton Romani, el problema se genera en buena parte como consecuencia del modelo de atención que predomina tanto en la Salud Pública como en el sistema mutual. "En un modelo centrado en la atención primaria, es muy probable que se usen pocos tranquilizantes. En cambio, un modelo como el nuestro, con fuerte eje en la tecnología y en el que el paciente entra en una máquina de picar carne, seguramente habrá muchos tranquilizantes en la vuelta", opinó.

Romani dice que no se trata de hacer una "cruzada" contra estas sustancias, pero sí de intentar una autoregulación. Para ello considera que deben reformularse "los vínculos que tenemos con los objetos y con las sustancias. El mismo padre o madre que todas las noches se toma la pastillita para dormir, cuando se entera de que su hijo es adicto a una droga ilegal, se lamenta por el castigo. Hay una cultura que tiende a vincularse y a resolver los problemas tomando una pastilla".

Para Romani, quien es psicólogo, este tipo de medicamentos se ha transformado en la "solución mágica", hasta el punto de que se estima que el 15% del gasto que realizan las mutualistas por concepto de remedios, se destina a esta clase de sustancias. "¿Eso significa que el 15% de la población tiene problemas psiquiátricos?. No puede ser. Estamos todos locos".

Reducción de riesgos

En caso de consumir benzodiazepinas, es conveniente tener en cuenta los siguientes puntos:

—Es mejor tomarlas por via oral y no intravenosa.

—No mezclarlas con otras drogas, tales como alcohol, antidepresivos, cannabis, o heroína, porque puede originar efectos peligrosos para el organismo. Por ejemplo, el consumo de alcohol y benzos alterará la percepción del espacio, el tiempo y la distancia. La combinación con otros sedantes y antihistamínicos (jarabes para la tos y remedios contra la alergia) aumenta el efecto resultante sobre el cerebro, pudiendo producir una pérdida de conciencia con imposibilidad para respirar, lo cual puede llevar a la muerte.

—Si se toma una benzodiazepina es conveniente no manejar. Estas drogas producen somnolencia y reducen la concentración y la coordinación.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar