TRAGEDIAS AEREAS: Uruguay aguarda informes técnicos

Las recientes tragedias aéreas ocurridas en Perú, Venezuela y Grecia, con más de 300 víctimas mortales, así como el accidente ocurrido en Canadá donde un avión explotó luego de la milagrosa evacuación de sus pasajeros, han puesto en alerta a las autoridades de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica del Uruguay (Dinacia).

Desde esa institución se esperan las conclusiones de las comisiones investigadoras de accidentes aéreos que trabajan en esos desastres. "Aún no han culminado los estudios sobre las causas que dieron como resultado esas tragedias, por lo tanto aún no se han hecho públicas las conclusiones ni las recomendaciones. Estamos a la espera de los referidos informes, y si es necesario a partir de ellos se tomarán todos los recaudos y las medidas de prevención, también en Uruguay", explicó el subdirector de Seguridad Operacional de la Dinacia, Coronel Jesús Iglesias.

Justamente, es responsabilidad de la Dirección de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica asegurar los niveles óptimos operacionales y de vuelo. "Es tarea nuestra de todos los días enfrentar situaciones que impidan que sucedan esas cosas, desde las administrativas hasta las técnicas específicamente," indica Iglesias.

Para eso, la Dinacia realiza evaluaciones periódicas en aeronaves, en los procesos técnicos, en las compañías aéreas, equipos de mantenimiento, controladores y en todo lo involucrado en la seguridad de los vuelos, además de programas anuales de prevención de accidentes. "Las evaluaciones son rutinarias, mensuales, eventuales, programadas y no programadas", señala Iglesias, refiriéndose a que además de los controles pautados se realizan algunos sorpresivos de manera de lograr los niveles óptimos en la seguridad aérea nacional.

Esas auditorías planificadas, y las que no lo son también, justamente previenen eventos desencadenantes de incidentes. "Los vemos y tomamos los recaudos necesarios. Los problemas existen pero se previenen. Nada es perfecto, todos los sistemas son falibles", indica Iglesias.

ERROR HUMANO. La experiencia internacional, y también la del subdirector de la Dinacia, Jesús Iglesias, indican que el elemento más falible de los accidentes aéreos es el humano. "Por esa razón, los programas más contundentes de la Dinacia son los relativos a la prevención de riesgos desde la interacción del factor humano. Por un lado, constatamos que las compañías aéreas mismas están abocadas a una verdadera gestión de sus recursos humanos, tendientes a minimizar los riesgos, desde lo operacional (pilotos, tripulantes, operarios, mecánicos, entre otros). Pero también, están involucradas compañías prestadoras de servicios, controladores de tránsito aéreo y muchas personas, a las que hay que hacer coincidir en un solo objetivo: la seguridad aeronáutica en todas las operaciones."

Por supuesto que la mayor tragedia nacional que recuerda Iglesias fue la ocurrida en Fray Bentos, cuando se estrelló un DC-9 de la compañía Austral, con la muerte de 74 personas.

DRAMAS. El mes de agosto ha puesto en alerta no sólo a Uruguay, sino a responsables de la seguridad aérea de todo el mundo. En cinco accidentes ocurridos en las últimas semanas se perdieron 350 vidas.

Aún no están concluidas las investigaciones que llevaron a la muerte de 152 pasajeros franceses y 8 tripulantes que viajaban en el vuelo 708 de la compañía colombiana West Caribbean Airways, que venía de Isla Martinica y se desplomó sobre la sierra venezolana de Perijá, el pasado 16 de agosto. Minutos antes de estrellarse, los pilotos habían informado problemas de motores y solicitado autorización para aterrizar en Maracaibo. De todas maneras, autoridades colombianas informaron a la agencia Reuters que esa empresa aérea ya había sido penalizada por exceso de peso y violaciones de seguridad.

Dos días antes de ese desastre mortal, un Boeing 737-300 chipriota Helios Airways se estrelló en las montañas de Atenas, Grecia, y también se investiga el caso que se cree fue por una pérdida de presión de la cabina. Allí murieron 121 personas.

Afortunadamente, dos semanas antes un avión de Air France logró evacuar a sus pasajeros luego del aterrizaje y antes de incendiarse en las pistas del aeropuerto de Toronto, Canadá.

Esta semana, precisamente el martes, se estrelló un Boeing 737-200 de la compañía peruana Trans, con 100 personas a bordo, en la selva amazónica peruana, precisamente en las cercanías de Pucallpa, con 41 víctimas y medio centenar de sobrevivientes, muchos de ellos heridos de gravedad.

El avión ya se encontraba por aterrizar en Pucallpa, estaba tan solo a 5 minutos del aeropuerto, cuando se desencadenó una tormenta de características inesperadas y violentas que hizo que la aeronave cayera y se partiera en dos. Por ahora, las causas que los expertos encontraron son únicamente climáticas.

UNION EUROPEA PREOCUPADA

El Organo Ejecutivo de la Unión Europea, con sede en Bruselas, emitió un comunicado a todos los involucrados para que se refuercen inmediatamente las normas de seguridad aéreas. "El desastre del avión chipriota demuestra que pese a los avances para mejorar la seguridad del cielo europeo, son necesarios más esfuerzos", indicó el comisario de Transporte de esa institución, Jacques Barrot, quien también agregó que debía regularse en forma más estricta la seguridad de los vuelos.

También Francia se encuentra muy abatida y preocupada por el desastre y la muerte de 152 compatriotas en tierras venezolanas, y con la potencial tragedia que pudo haber sido la de Toronto, Canadá, con un avión de Air France. En ese país se está hablando de crear programas con "etiquetas" que rotulen a las compañías que ofrecen mayores seguridad.

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