GABRIELA VAZ
Después de los 50 años la vida suele transitar una etapa de tranquilidad o al menos de mayor equilibrio. Ya no hay hijos pequeños que demanden toda la atención y la situación económica pasa a ser más estable. Las parejas gozan así de un momento óptimo para pulir asuntos conyugales y entre otras cosas, tan importantes, mejorar la actividad sexual.
Aunque muchas veces parezca que la palabra "sexo" se censura con el avance de la edad, especialistas en el tema aseguran que el tiempo y la experiencia mejoran el desempeño en esas áreas. Una reciente investigación concluyó que a mayor edad, mayor es la seguridad y el conocimiento de las zonas erógenas. Así, con buena salud, la sexualidad sería más plena y creativa pasados los 50.
Sin embargo, diversos factores -desde culturales hasta fisiológicos- influyen para que esto no siempre suceda. Por otro lado, los expertos afirman que el cómo se viva el sexo en esta etapa, está directamente relacionado con la libertad para disfrutar que las personas hayan tenido a lo largo de toda su vida.
En general, existe la percepción de que la vida sexual termina entre los 45 y 60 años, pero esa es solo la lección que un gran conglomerado de mitos ha dejado. De hecho, teniendo en cuenta que la esperanza de vida en Uruguay ronda los 80 años, cuando alguien entra en la década de los 50 todavía tiene mucha tela para cortar.
Para la sexóloga Carolina Villalba, el tema puede abordarse desde distintos lugares. "La pareja vive posibilidades de un reencuentro, con otros tiempos y dedicación para el erotismo, ya que los hijos no están tanto en la casa. Es cierto que muchas veces es difícil reordenar estos tiempos debido a que hay síndromes de vacío, lo que puede generar conflictos".
Si se toman ambos géneros por separado, el avance de la edad conlleva varios cambios fisiológicos, acompañados por importantes transformaciones psicológicas, ya que los 50 coinciden con la crisis de la mitad de la vida.
En la mujer, lo más significativo es la menopausia, "que suele tener un alto impacto emocional", recuerda Villalba. La especialista asegura que esta etapa está rodeada de una gran cantidad de mitos. "Hay creencias erróneas como que es el inicio de la vejez, que disminuye el deseo sexual, o que es el límite de la vida sexual aceptada. Y no es así: la vejez depende de múltiples factores y no está asociada necesariamente a la menopausia; hay un aumento de andrógenos, que son hormonas que propician un buen nivel de deseo sexual; y no solo no es el fin de la sexualidad, sino que en muchos casos la mujer descubre que el sexo es más gratificante y placentero", afirma.
Por su parte, el psicólogo especializado en geriatría David Karp, opina que la forma en que la mujer vive su menopausia dependerá de su historia personal. "Si está educada bajo la creencia de que debe ser un agente reproductor, el fin de esa posibilidad es vivido en forma crítica: siente que ya no existe como mujer. Pero otra forma de vivir la menopausia es a modo de liberación, ya que no tiene que cuidarse de quedar embarazada. Son dos formas opuestas de vivir el mismo hecho".
En el consultorio, en tanto, Villalba ha observado que la conducta de la mujer de 50 años es muy interesante. "Muchas llegan buscando orientación en algo que postergaron toda la vida. Cuando dejan de atender a los hijos, y muchas veces de la mano de la menopausia, surge la motivación de buscar respuestas y soluciones. A veces me sorprende que recién ahora se realicen esas preguntas".
En el varón, en tanto, la andropausia (que sería el equivalente masculino de la menopausia) es muy poco frecuente. Para ellos, los mayores cambios se viven luego de los 60 años y a nivel fisiológico, el planteo más común es el problema de la erección. El sexólogo estadounidense Alfred Kinsey planteó su incidencia de acuerdo a la edad. Tomó 4.108 varones. De esta muestra, a los 20 años el 0,1% sufrían de disfunción eréctil, a los 30 años era el 0,8%, a los 40 el 1,9%, a los 50 el 6,7%, a los 60 el 18,4%, a los 70 el 27% y a los 80 el 75%. "El ángulo de erección también varía con la edad, así como el volumen y la fuerza eyaculatoria. Son cambios naturales, no son una disfunción sexual. De ninguna manera implican la pérdida de placer y la capacidad para vivir una buena sexualidad. Mantener una vivencia efectiva al pasar los años depende de una frecuencia y calidad sostenida desde la juventud. Eso está demostrado", asegura Villalba.
Estudios han confirmado que más de la mitad de los hombres mayores de 60 años mantiene el deseo intacto. Si no pueden actuar como antes, muchas veces acuden a la prostitución, mientras la mayoría opta por autosatisfacerse. Una encuesta norteamericana reveló que cerca de la mitad de los hombres mayores de 50 de ese país se masturba más que durante la juventud.
Según cuenta la sexóloga, hasta los 45 o 50 años la consulta más frecuente de los hombres es por eyaculación precoz. Luego, viene el tema de la disfunción eréctil. "Hoy se soluciona con facilidad. El sildenafil (la droga conocida popularmente como Viagra) revolucionó la sexualidad del varón. Con una buena terapia y la atención del sexólogo, siempre hay solución, con distintos grados".
No obstante, el 90% de la sexualidad es emocional y está regida por nuestra psiquis. Por ello, dice Villalba, "cuando hay salud emocional y buena contención afectiva en la pareja, los cambios se viven de manera favorable y se aceptan".
PASADO. La manera cómo se haya vivido la sexualidad a lo largo de la vida pautará cómo se viva en los 50, 60 o más, destaca el gerontólogo Karp. "La problemática de las personas de 50 hoy día es una completamente distinta a la de otras generaciones. La mía -tengo 47 años- conoció a la mujer manejando la pastilla anticonceptiva. Nuestros ancianos de hoy tienen los valores de la época victoriana, donde el rol de la mujer y el hombre estaban perfectamente definidos en función de la reproducción y los hijos. Son parámetros que van cambiando".
El experto recuerda que el primer cuestionario que se realizó en la Cátedra de Geriatría sobre sexualidad en el anciano, lo hicieron únicamente entre dos psicólogos y dos postgrados. "El resto no se animaba a preguntar nada, y estoy hablando de gente con un postgrado en geriatría. El problema de preguntar a un paciente adulto sobre esos temas es que trae la fantasía de que te estás metiendo con la sexualidad de tus propios padres".
Las historias personales también crean sus pautas. "Para una persona cuya sexualidad fue sinónimo de genitalidad, cualquier alteración a ese nivel la tira abajo. Quien hizo de ella algo más completo, tiene a la mano otras variaciones".
Más allá de la experiencia individual, es fundamental tener en cuenta que los cambios son normales. "El tiempo pasa, las etapas pasan y traen nuevas situaciones. Hay que adecuarse a ellas; cada una tiene su encanto", indica la sexóloga Villalba.
ADAPTARSE. La palabra adaptación parece ser crucial en este tema. Como indica el gerontólogo Karp, si a los 50 años alguien espera tener la misma sexualidad que tenía en la adolescencia, la sensación de fracaso será inevitable. "En la década de los 50 la mujer pasa de pre a post menopáusica. El hombre pasa a ser un pre jubilado. Es prácticamente la última década donde las cosas se mantienen como hasta ahora. Hay un replanteo importante".
De todas formas, el psicólogo apunta que no es lo mismo un hombre solo a los 50 que una mujer sola a esa misma edad. "El tipo se permite irse solo a un boliche a levantarse una mina. Una mujer a los 50 difícilmente vaya sola a un boliche. Eso marca la diferencia: él termina disfrutando una relación sexual y ella termina mirando televisión sola, cuando el deseo de los dos es el mismo".
Es que el denominador común es precisamente el deseo, que se mantiene tanto en el hombre como en la mujer hasta el final de la existencia. "El quid de la cuestión está en actualizar sus posibilidades para satisfacerlo", dice Karp.
Naná: mejor calidad
La legendaria Naná, propietaria del prostíbulo más famoso de Maldonado, opina que el sexo es más apreciado después de los 50 "porque se dosifica, se maneja y se siente mejor". Para ella, "la mujer se desinhibe totalmente y el hombre aprende a dominarse, volviendo todo más satisfactorio". A su vez, asegura que a los 50 no hay una cuestión de cantidades, "que es de lo que se vanagloria el chico de 20", sino que "importa la calidad".
La célebre empresaria sostiene que "con los años uno mejora lo que le gusta y ya tiene claro qué es lo que no; uno elige. No se deja llevar tanto por las prisas. No considero que el avance de la edad deteriore, que sea la pendiente, el declive. De repente eso lo puede sentir alguien que esté solo. Pero si tiene la continuidad de una relación, la adecua y mejora".
Expertos en zonas erógenas
Los encuentros sexuales pueden resultar más satisfactorios a los 50 años que a los 30. Al menos así fue revelado en una investigación que realizaron científicos noruegos y estadounidenses. El estudio concluyó que a mayor edad, mayor es la seguridad y el conocimiento de las zonas erógenas, por lo que, con buena salud, la sexualidad es más plena y creativa en los 50 y por supuesto, puede durar hasta el fin de la vida.
El equipo de investigadores, que estudió a 1.185 hombres de entre 20 y 79 años, encontró más problemas de impotencia y disminución de deseo sexual entre los hombres mayores. Sin embargo, los individuos de 50 años dijeron tener niveles similares de satisfacción sexual que aquellos de 20. El estudio refleja que, a pesar de que disminuye la frecuencia de sus relaciones sexuales, el varón gana en la calidad de esas relaciones.
¿Por qué sucede esto? Pues por lo general, en esa etapa ya ha resuelto los problemas sexuales que tuvo antes en su vida, como eyaculación precoz o dificultades eréctiles y orgásmicas. Además, a los 50 años es capaz de darse más tiempo en el goce de la relación sexual, aplazando el orgasmo, o encuentra nuevas formas sexuales con más calma y sapiencia.
Según la profesora Sophie Fossa, encargada de dirigir la investigación, los resultados mostraron una correlación muy firme entre el avance de la edad del hombre y la reducción de su funcionamiento sexual, pero no entre la edad y la satisfacción sexual.
El trabajo fue realizado por científicos de la fundación Rikshospitalet-Radiumhospitalet y publicado por la revista de la Asociación Británica de Cirujanos Urólogos.
¿Píldora diaria para el "cuarentazo"?
La empresa Icos, junto con el laboratorio Eli Lilly, planea para fines de este año solicitar a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos, la aprobación de una versión diaria de su droga para la disfunción eréctil: el tadalafilo.
Las farmacéuticas planean comercializar esta droga entre hombres de 40 a 50 años que son asiduos usuarios de medicinas contra la impotencia, afirmó Paul N.Clark, jefe ejecutivo de Icos.
La mayoría de los hombres que utilizan drogas de este tipo las toman de cuatro a seis veces por mes. Una dosis diaria permitiría mayor espontaneidad en la vida sexual, evitando las estrategias que se requieren para la versión "por demanda".
La píldora diaria funciona en el mejoramiento de la función sexual tan bien como la máxima dosis del tadalafilo, aseguró Icos. En un estudio publicado en marzo en la Revista Europea de Urología, el 50% de los hombres que toman este medicamento una vez por día afirmó que ya no padecía más disfunción eréctil, en contraste con un 8% de los que habían tomado un placebo.
Se espera que la pastilla diaria genere cerca de 50% más de ingresos por paciente que la versión "por demanda". La compañía no dijo cuál será el precio, pero los analistas predicen que costará 3.50 dólares por pastilla o 100 dólares por mes, cuando una dosis de la versión actual cuesta de 10 a 12 dólares.
"Para los pacientes sexualmente más activos, que generalmente son los más jóvenes y cuya actividad sexual es más espontánea, sería una alternativa atractiva, siempre que el precio no sea prohibitivo", dijo el doctor Ira D. Shrlip, profesor de urología de la Universidad de California y vocero de la Asociación Urológica Norteamericana. Los hombres ahora deben tomar tadalafilo y otras drogas para la impotencia por lo menos media hora antes del momento en que planean tener sexo, un factor que ha desalentado su uso.
Icos, que piensa continuar ofreciendo la versión anterior, predice que la versión diaria de tadalafilo tendrá una venta anual de 200 a 250 millones de dólares en todo el mundo para 2010.
Pero algunos analistas dudan de que los hombres vayan a querer tomar una droga para la impotencia todos los días ya que aún los que las utilizan frecuentemente, a menudo no tienen sexo más que un par de veces a la semana.
Para el doctor James Barada, investigador del Centro de Salud Sexual de Albany, la droga podría ser realmente atractiva para aquellos hombres que tienen sexo frecuentemente y que no quieren verse como impotentes ni siquiera en forma ocasional. "La idea de que si no tengo que pensar en eso no tengo la enfermedad va a atraer a algunas personas". LA NACION