Laura M. Holson / Nick Bilton *
El matrimonio de Mark Zuckerberg con Priscilla Chan, hace unas semanas en el patio trasero de su casa de 7 millones de dólares, tuvo toda la puesta en escena de un evento de celebridades cuidadosamente orquestado. Un publicista de Facebook ofrecía ansiosamente fotos de la radiante pareja, que se conoció en Harvard y mantuvo una relación durante la mayor parte de los últimos nueve años. Fuentes anónimas bien posicionadas filtraron a los reporteros el menú, que incluyó sushi y comida mexicana, y también imágenes de cuando cantó Billy Joe Armstrong, de Green Day.
Incluso la fecha, 19 de mayo, fue significativa: apenas un día después de la salida a la bolsa de Facebook, un punto clave del trabajo de Zuckerberg desde que fundara la red social en su dormitorio universitario en 2004. Pero la curiosidad que reinaba no era sólo por saber qué diseñador había escogido la novia (Claire Pettibone). En realidad, la gente quería saber: ¿quién era la novia princesa que se casó con el heredero al trono de Silicon Valley?
De hecho, para todo el que todavía confundía a Zuckerberg con la caricatura de él en la película Red Social, particularmente en la escena donde su exnovia lo rechaza (y la posibilidad de cualquier futuro romance parece escasa para el joven Mark), el solo hecho de que él haya tenido una novia de larga data tiene que haber sido un shock.
Chan, de 27 años, a diferencia de algunas de sus pares con su estatus social (entre ellas, la pintoresca hermana de Zuckerberg, Randi), evita el primer plano de Silicon Valley. Recientemente graduada de la escuela de Medicina de la Universidad de California, San Francisco, planea convertirse en pediatra. En eso, ella parece estar siguiendo el camino de otras notables esposas de Silicon Valley que tienen sus propias carreras estables, como Laurene Powell Jobs, viuda de Steve Jobs y empresaria por derecho propio, y Anne Wojcicki, mujer de Sergey Brin de Google y fundadora de 23andMe, una firma dedicada a la genética.
Chan protege su privacidad y, hasta ahora, optó por evitar hablar con los medios, salvo que sea útil para la carrera de Zuckerberg. Si bien tiene una página activa en Facebook (donde sus intereses incluyen "No a la Propuesta 8" y el yogurt Fage), raramente es etiquetada en fotos de fiestas.
Se negó a ser entrevistada para este artículo. "Priscilla no necesita estar en portada de revistas", dice Heidi Roizen, capitalista de riesgo y expresidente de Valley. "Estamos en un ecosistema de estrellas. Pero hay un espectro para ello y hay personas on una aproximación más meditada".
Quienes conocen a Chan y accedieron a hablar (aunque sin utilizar sus nombres), dicen que ella es una presencia silenciosa pero fuerte que protege a su nuevo marido, a quien conoció haciendo fila para poder ingresar al baño en una fiesta de fraternidad en 2003. Sobre su primer encuentro, Chan contó a New Yorker en 2003 que "él era un tipo nerd que estaba un poco loco", recordando sus anteojos impresos con un chiste de programación de computadoras.
En Palo Alto, Chan tiene varias amistades cercanas, incluyendo a Jessica Vascellaro, periodista del Wall Street Journal y su novio, Sam Lessin, manager de producto de Facebook; Jessica y Aaron Sittig, empleados de alto rango en Facebook (Zuckerberg fue padrino en su boda y Brittany Morin, casada con Dave Morin, exempleado de Facebook, que dejó la firma para fundar un sitio para compartir fotos.
La pareja prefiere una comida en casa con amigos a estridentes fiestas, dicen quienes los conocen. Adoran a su perro de raza Puli llamado Breast, al que frecuentemente fotografían y al que le crearon una página en Facebook. Además, a Chan le gusta cocinar (eso dice su página de Facebook), y entre sus amigos es conocida por su pizza de limón y ricota. Y lo más importante: ella ha sido aceptada en la unida familia Zuckerberg (Mark Zuckerberg tiene tres hermanas).
ANTES DE LOS MILLONES. Chan nació el 24 de febrero de 1985 y se mudó con su familia a Braintreee, Massachusetts, cuando cursaba primer año de Secundaria, de acuerdo a un reciente artículo del diario local The Patriot Ledger. En 2003, fue elegida para dar el discurso de graduación en Quincy High School, donde jugó tenis y ganó un concurso de ciencia y tecnología. Su discurso estuvo inspirado en el libro del Dr. Seuss Ah, los lugares a los que irás.
Poco se ha escrito sobre la familia chino-americana de Chan. Ella se graduó de Harvard en 2007 con un título en Biología antes de mudarse a Palo Alto para estar con Zuckerberg, quien había dejado Cambridge dos años antes. "Ella siempre ha sido una parte importante de la historia de Facebook", dice David Kirkpatrick, autor de El efecto Facebook, una crónica del meteórico crecimiento de la compañía. "Es tremendamente significativo que Priscilla lo conociera antes de que él fuera millonario".
En 2005, en un perfil de Zuckerberg realizado por el diario estudiantil de Harvard, se lo citó conversando con Chan y preguntándole si quería un trabajo. "Me encantaría un trabajo en Facebook", había respondido ella, antes de ofrecerle un dulce al joven. Pero a diferencia de otras enamoradas de Zuckerberg, ella siguió en la universidad. "Simplemente lo trataba como el hombre del que estaba enamorada, que no es el mismo del que muchas se creían atraídas", dijo Kirkpatrick.
Instalados a casi 5.000 kilómetros uno del otro, Zuckerberg y Chan se separaron por un tiempo. Él salió con otras mujeres, incluyendo una estudiante de la Universidad de California.
Cuando Chan y él se reencontraron en Silicon Valley en 2007, tras ser contratada como profesora de ciencias de cuarto y quinto año en el colegio Harker, un recinto privado en San José, ella negoció las condiciones de su vuelta considerando la posibilidad de casarse, dijo un allegado. Zuckerberg estaba reacio, comentó la fuente, argumentando que su imagen de juventud era un activo para la compañía.
La pareja acordó que no vivirían juntos, pero que Zuckerberg pasaría al menos cien minutos de tiempo privado con Chan a la semana, y, que además, tendrían al menos una cita, según El efecto Facebook. De hecho, Kirkpatrick cuenta que Zuckerberg abandonó una vez una reunión de News Corp, donde estaba como invitado, explicándole al director ejecutivo de la empresa, Rupert Murdoch, que iba a ir a ver una película con Chan. La pareja también acordó tomarse dos semanas de vacaciones al año fuera del país, y desde entonces ha visitado Dubai, Mumbai y China. Un amigo dijo que para este año consideran ir a Perú.
En 2010, Chan se mudó a la casa arrendada en la que estaba viviendo Zuckerberg, en el barrio College Terrace de Palo Alto, no muy lejos de los antiguos cuarteles de Facebook. Más tarde se trasladaron a la casa donde se celebró el matrimonio.
Entre los asuntos que parecen importarle a Chan está la donación de órganos, que es ahora una de las causas sociales de Facebook. Zuckerberg le dijo a Robin Roberts, en una entrevista con Good Morning America hace algún tiempo que, cuando Chan estaba en la escuela de Medicina, ellos a menudo hablaban durante la cena sobre los niños enfermos que ella veía y también sobre aquellos cuyas vidas cambiaban una vez que conseguían un trasplante. Zuckerberg dijo que la transformación de esas jóvenes vidas era "increíble".
A pesar de haber salido y ahora estar casada con uno de los hombres más ricos del mundo, es poco probable que Chan cambie sus sensibilidades pragmáticas. La persona que antes comentó sobre su relación recuerda ahora la siguiente historia: un día la hermana de Zuckerberg, Randi, estaba de compras con su futura cuñada cuando Chan se detuvo a admirar un par de zapatos que costaba 600 dólares. Randi Zuckerberg le dijo: "Cómpralos, tienes el dinero". Chan, en cambio, puso los zapatos de vuelta en su lugar. "No es mi dinero", respondió. *The New York Times
Eligen ir a pie a comer afuera
Jessica Roth, zapatera de cuarta generación que vive en College Terrace, dice que a menudo veía a Mark Zuckerberg y Priscilla Chan ir caminando a comer a Palo Alto Sol, uno de los restaurantes que hizo el servicio de catering para su boda.
Incluso, cuenta que una vez Chan entró a su zapatería, European Cobblery. "Ella era neutral, no mostraba ninguna emoción", dice Roth. Ella también recuerda que en un Halloween Chan se disfrazó de arveja y les dio dulces a los niños del barrio.
Una de las pocas personas que hablaron del matrimonio, al menos públicamente, fue Claire Pettibone, puesta bajo la atención pública gracias a que Priscilla eligió uno de sus modelos como vestido de novia.
Pettibone dice que se dio cuenta de que Chan estaba usando su diseño luego de que su marido le apuntara una fotografía de la nueva novia.
"No es el que más se vende", dijo Pettibone en una entrevista telefónica sobre el vestido de 4.700 dólares, uno de los 40 de su colección de novias. "Pero es respetable".
Todos sus vestidos se venden a pedido, así que la semana pasada Pettibone rebuscó entre sus órdenes para ver dónde se había vendido el vestido. Había sido en la boutique Little White Dress de Denver y, aparentemente, fue comprado por un tercero.
Pettibone dice que desde el matrimonio, las visitas a su sitio web se han ido a las nubes. Y las tiendas están pidiendo muestras para mostrarles a sus novias. "No hay nada como una novia famosa para mejorar tu perfil", dijo.