SER O NO SER FELIZ. Si usted tiene dificultades para disfrutar y se considera una persona poco feliz, eche un vistazo a sus progenitores porque, según un estudio de la Universidad de Edimburgo, la genética puede controlar la mitad de los rasgos de personalidad que nos hacen más o menos felices. El otro 50% está dado por el estilo de vida, la carrera profesional y los vínculos. Para llegar a esa conclusión se entrevistaron a 900 pares de mellizos, ya que éstos no son idénticos genéticamente. Así se pudo apreciar mejor la incidencia de los genes en este rasgo en particular. "Aunque la felicidad está sujeta a un amplio rango de influencias externas, encontramos que hay un componente hereditario que se explica totalmente por la arquitectura genética de la personalidad", declaró a la BBC, el doctor Alexander Weiss, encargado de la investigación.
DEPRESIÓN MASCULINA. Los hombres mayores de 70 años y con bajos niveles de testosterona están más propensos a deprimirse, según un estudio de la Universidad de Western Australia que fuera publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Después de analizar a 4.000 hombres de esa franja de edad (203 depresivos), los expertos concluyeron que hay tres veces más de posibilidades de padecer el mal si se tienen bajos niveles de la hormona, cita el mismo portal.
MÚSICA & CREATIVIDAD. Inspirados por la legendaria improvisación de Miles Davis y John Coltrane, científicos estadounidenses están escudriñando el cerebro de jazzistas para averiguar dónde se origina la creatividad. Más que un dato freak, la investigación es parte de la neurociencia de la música. La forma en que la tocamos y oímos es una ventana hacia las funciones cognitivas más cotidianas -como la atención y la emoción-, lo que ayudaría a encontrar terapias para los desórdenes. El doctor Charles Limb, saxofonista y otorrino de la U. Johns Hopkins, decidió comparar lo que pasa en el cerebro de los músicos cuando tocan de memoria y al hacer un riff, y colocó a 6 pianistas profesionales en el interior de un escáner de resonancia magnética. La importancia del estudio no es lo que éste encontró, sino lo que se podría lograr. Los especialistas califican al cerebro como de plástico, lo que significa que tiene notable flexibilidad para reconectarse. Al descifrar cómo esos circuitos se modifican, ayuda a buscar tratamientos. Por ejemplo: los pacientes que aprenden a hablar de nuevo después de un derrame cerebral tal vez mejoren más rápido si cantan.