Qué bien nos vendría un Nobel

Martín Fablet

Mucho trabajo tiene por estos días esa caterva de eruditos en la Sala de Conciertos de Estocolmo. Los esperados Nobel se conceden todos los años a individuos, entidades u organismos por sus extraordinarios logros obtenidos en los campos de la Física, Química, Fisiología y Medicina, Literatura, Paz y Economía.

Los suertudos que consiguen hacerse del premio, podrán depositar en su cuenta bancaria (previo descuento de IRPF) unas diez millones de coronas suecas, algo más de un millón de euros; además de una lindísima medalla de oro con el perfil de Nobel, ideal para lucirse con los vecinos.

Esta guita disponible para todas las premiaciones, surge de los intereses devenidos de un fondo en fideicomiso contemplado en el testamento del inventor de la dinamita, el magnánimo Alfred Bernhard Nobel.

Esta brillante idea tiene a sus primeros premiados en 1901. Solamente en los años 1916, 1931, 1934, 1940 1941 y 1942, los Nobel quedaron desiertos. Las razones han sido muchas, pero las guerras supieron hacer lo suyo.

El premio Nobel mas joven hasta la fecha, lo recibió el botija Lawrence Bragg. Con solo 25 años obtuvo junto a su padre (William Henry) el premio Nobel de Física en 1915, por la investigación de los fenómenos de refracción y difracción de los rayos X.

Por otro lado, el más veterano fue Leonid Hurwicz, cuando en 2007 recibió el Nobel de Economía.

Lamentablemente, el podio de los premios Nobel sigue siendo patrimonio de los hombres. Solo 38 hasta ahora fueron mujeres, frente a 761 hombres.

Parece ser que los hombres tenemos mas tiempo para descubrir y estudiar cosas.

Si tuviéramos que mencionar a una familia sinónimo o ejemplo de los Nobel, esos serían los Curie. Esta gente tiene más logros que el Peñarol del 66.

Doña Curie se llevó dos Nobel. El primero lo obtuvo en 1903 compartiendo esfuerzos con su marido, el tristemente accidentado Pierre Curie. Felices con los 15,000 dólares que recibieron de premio, pudieron comprarse una muy linda bañera (parece que Pierre la necesitaba) y muchos regalos para los familiares.

Antes de fallecer atropellado por un carro de caballos, Pierre fue parte de la concepción de Irene Joilot Curie, quien como buena hija continuó el trabajo de sus papis, y junto con su marido Frederic Joilot Curie supieron hacerse del Nobel de Química en 1935.

Pero antes de ello, la viuda Curie en 1911 recibió el premio Nobel de Química, el segundo de su carrera.

Un total de tres premios para la familia radioactiva.

Adolf Hitler cultivaba su autoritarismo de forma integral. En 1938 obligó a Richard Kuhm a rechazar el Nobel (recién pudo recibirlo en 1949).

Lo mismo les sucedió a Gerhard Domagk y Adolf Butenandt que a pesar de ser tocayo lo obligo a rechazar el premio (probablemente por haber perdido mucho tiempo estudiando las hormonas sexuales). Adolf (Butenandt) recién pudo hacerse del premio en 1949.

Los Nobel de este año -entre ellos los recibidos por Mario Vargas Llosa (Literatura) y Robert Edwards (Medicina) se entregarán el próximo 10 de diciembre en Estocolmo, Suecia; salvo una excepción, el de la Paz -que el año pasado obtuvo el presidente estadounidense, Brack Obama-, ya que se entregará el mismo día pero en Oslo. ¿Traerá polémica como el año pasado?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar