Resultaron amantes del capitalismo, de la calidad de vida, de los viajes, eso sí, todo con murga sonando en el parrillero y picadita. Lleno de “barra” con dedicación total para estar todo el día pensando en cómo hacer más grande a la izquierda. Patriotismo popu y poco. Plagado de seres sensibles ante la barbarie que sufrieron sus “compañeros” revolucionarios en el pasado y bajas autocríticas ante las barbaries que cometieron (algunos compañeros que siguen sacando libros con su gesta) con inocentes en el pasado. Una sola vereda de verdades. Toda una cantinela que nos supera a los que no vivimos en el dogmatismo.
Por eso ha pasado que el izquierdismo-wokista-choripanesco produce personajes formato Truman Capote. ¡Los inventaron ustedes, chiquilines! ¡Son la reacción infernal al azufre de vuestros bramidos!
He abandonado el hecho de mirar mucha televisión en vivo. Pero la miro en YouTube. Veo recortes, miro parcialmente lo que pasa a mi alrededor y voy agotándome de manera consistente. El nivel de la política uruguaya lo percibo barranca abajo. Ahora se odia con más intensidad, se repele en serio y llegamos a un punto en el que hay zonas de no retorno. Agota. Me pasa que hay gente que no puedo ver, ni oír; me atormentan. No miento. Obvio que les debe pasar lo mismo con nosotros… pero nosotros no conducimos la nave, nada; no manejamos ni una bici ni compramos un pancho en nombre de todos.
Esto -a veces- no se advierte en la clase política que, al estar en una escuelita toda junta, se va bancando y hace que se aprecia (hay gente buena en todos lados, lo sé). El asunto está en los corifeos, los columnistas, los tertulianos, los supuestos analistas, en fin... cuando en esa zona “algunos” se empiezan a desbarrumbar es porque se pica el partido. (Y algo conozco esos mundillos por haberlos transitado y los respeto).
Si usted ve que el gobierno (hecho pelota) es reinterpretado por los “analistas” como un problema que tiene su causa en una oposición virulenta que lo atormenta, es sencillo: la imbecilidad gana terreno, la ignorancia se asume como la diosa Atenea y la gilada es empaquetada para ver si la pueden seguir embuchando. ¡Señor, le mien-ten!
El gobierno se hace crema porque es un flan, porque no tienen una orientación sólida, porque la gente tiene miedo en las calles (miedo, miedo, miedo) ante los zombis, ante los chorros, ante la noche asesina. Todo lo que sabemos aquellos que andamos pensando que nos van a partir un fierro en cualquier esquina. ¡Miedo al homicidio, bo! ¿Qué no entendés? Y la economía que hace que este país -para comprar una hamburguesa- haya que pensarlo tres veces por parte del joven que gana igual en un supermercado que trabajando en una universidad. Un país semi loco y estos querubines decían que venían a salvarlo. ¡Se salvaron ellos con camionetas pipí cucú, con sus piruetas y con todo lo que sabemos! Flojos es decir poco.
Cuando estaba el del peinado prolijo (a lo Sandro) imponía respeto y los tropeaba. O el viejo, que con sus dotes de chamán los hacía arrodillar en misa laica y los hipnotizaba. Hoy no hay quien pare el rodeo. Están desnudos. No tienen jefe de la tribu y eso es jodido, no para ellos: para el país que no tiene una última voz de mando. O se lo toman en serio (lo de gobernar) y dejan de sentirse estupendos, dándonos la lección, o nos van a hundir a todos. Ya está bien, muchachos, hagan lo que tienen que hacer con algo de dignidad. Los votaron para hacer algo, no para este despelote.