Opinión | Conversatorio presidencial

Un Pacha preocupado por la debilidad del presidente y la presión creciente dentro del oficialismo; un Orsi dubitativo e indeciso frente a conflictos y posibles cambios de ministros. Un intercambio con ironía y humor sobre la gestión presidencial.

Washington Abdala
Foto: Archivo

Pacha: Presidente, o los apuramos o se nos va la carreta. No creo que se pueda aguantar mucho más. La barra empieza a empujar y se está transformando en un infierno esto. Parece un bondi a la hora pico; baranda irlandesa…

Díaz: La “hora pico” es una hora compleja; casi diría que el delito de peligro aumenta su ratio allí. Deberíamos meditar si no es necesario introducir una eximente de pena en esas horas… Gracias Pacha, siempre tan sabio (mira para abajo mostrando la humildad que no posee).

Presidente (dubitativo): Yo la cosa la veo... ehhh... como siempre... ehhhh... No te pongas nervioso, Pachita, que la remamos y estamos juntos... ehh... si hay que empujar, empujamos…

Pacha: ¡Pero tenés que ser más firme! Lo de Michelini fue la demostración que nos quieren comer de adentro, y lo de Civila es que ya nos están lastrando. ¿Vos le viste la cara a Carolina cuando hablás?

Díaz: El que las pasó negras fue Negro. (Suma, no jodan). Tuvo un día lúgubre. No voy a repetir la palabra “negro” porque se puede tipificar un delito de odio. No voy a injuriar a Carlos, pero la está pasando mal. Y Marito Layera con estrés. El equipo hace su mea culpa… Están ad nauseam.

Pacha: Yo no sé si aguantamos todo el período con tu amigo, Jorge. Me da sensación de mortadela. Acuérdense de Bonomi, de tanto bancarlo nos hundimos…

Presidente (exaltado): ¡Che, el que manda soy yo! No permito que anden manoseando nombres de ministros... ehhh.... Ta, igual lo de Negro puede que tengas razón. O no. No sé. Ehhh... Carlos me cae bien. Pero un sobrino me dice que está feo porque lo surtieron a trompadas y le comieron el gato. No sé. ¿Lo quieren sacar? ¿Ehh? ¿En serio? ¿Cuándo?

Pacha: No, ahora no podemos, es darle el chocolate a los rabanitos. Ojalá lo interpelen seguido. Con esos chalecos se cree que es Eliot Ness (sonrisa de Joe Pesci).

Díaz: Es como un delito continuado que para encontrar la tipificación tenés que tener prueba contundente y no siempre está claro el móvil.

Presidente: De eso me habló Negro, Carlos, digo, de los móviles que no hay y que faltan, insiste… qué fijación loca…

Díaz: No era ese “móvil” (mira al cielo como para que lo entiendan).

Presidente: Pero usted dijo… (cara de Mr. Bean cuando perdía a Teddy).

Pacha (enojado onda Jack Nicholson en Código Rojo): ¡No la pudras, Jorge! ¡Cortála con darnos lecciones de derecho! ¡No somos estudiantes, che! Este gobierno es la escuela del Pepe: lo jurídico se mete adentro de lo político y ta. No sos Gonzalo Aguirre o Enrique Tarigo. ¡Ubicáte!

Presidente (romántico): Che, tengo que ir a ver a Lucía, es como ir a misa. Hace días que no la veo. La hermana sacó un librito Pequeña memoria, preciosa obra, sensibilidad y amor. ¡Tanta espiritualidad!

Pacha: ¡Yo también lo leí! En la barra ya estamos comprando un montón para que los gurises aprendan el sentido de la lucha revolucionaria, y si hay que dar... y son cosas de la vida. Me emociono (ojos húmedos). ¡Qué falta de espíritu revolucionario que hay! Mucha peluquería, mucho viaje. Se fue todo a la mierda…

Díaz: Siempre nos quedará Cesare Becaria, Francesco Carrara, Luigi Ferrajoli… y mis aportes, por cierto, con humildad lo enuncio.

Presidente: ¡No sabía que vos jugabas al fútbol, dotor! Linda delantera esa que nombraste. ¿De qué cuadro italiano es? Mirá que yo miro fútbol, pero no los tenía a esos titanes…

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

columna Cabeza de Turco

Te puede interesar